viernes, 30 de agosto de 2013

La Concha de Artedo



La Concha de Artedo es una preciosa playa de piedras cerca de Cudillero, en Asturias. Se accede después de pasear brevemente a través de una pasarela, junto a la ría que desemboca en el mar.

Sobre el duro e irregular asiento de esta playa, puedes sentarte a admirar un paraje singular. Las olas, que quiebran el silencio al romperse, inundan los oídos.

Los cantos de la orilla son arrastrados por la corriente del agua, haciendo que choquen  unos con otros; el sol calienta las piedras de suaves contornos, y la brisa marina refesca al caminante; el olor de la costa inunda el ambiente; si la marea es fuerte, incluso se puede saborear el salitre.

Un lugar precioso para los sentidos. Tal vez algún lugareño diga que hay cerca playas mejores porque esta está llena de piedras, pero merece la pena acercarse.







miércoles, 28 de agosto de 2013

Mis tesoros


No sé por qué me encantan las conchas, las piedras y las caracolas, o cualquier recuerdo de la naturaleza de los lugares que visito.

Hace diez años viajamos a Galicia. En la Isla de Arousa, recogí unos cuantos tesoros de sus generosas arenas (foto inferior), que guardo en un cuenco pequeño en el baño. Este verano que hemos regresado, sus playas han vuelto a regalarme montones de reliquias. Esta vez, me he llevado dos nuevos y buenos ayudantes ;-) como podréis comprobar en la otra foto, y me ha dado para rellenar esta flor de madera que me regaló mi amiga Maribel.









jueves, 22 de agosto de 2013

Los deseos del castro de Baroña



Durante las vacaciones, hemos viajado a Galicia. Allí, una amiga autóctona nos llevó al castro de Baroña, antiguo emplazamiento celta increíblemente cerca del mar.

Las personas que lo visitan han adoptado la costumbre de construir montículos de piedras para formular deseos: tantas piedras como deseos quieren que se cumplan.

Las construcciones forman una imagen curiosa y llamativa. Acompañado por la banda sonora del mar, sientes la ilusión de todos los que se tomaron la molestia de colocar sus piedras; te fijas en la disposición de cada torre, en cómo algunos han intentado ser originales; en que hay deseos enormes, que ha tenido que costar trabajo desplazarlos, y otros pequeñitos que caben entre dos dedos; los hay de todas las formas, colores y texturas: grises, rosados, arena, blancos, casi negros, suaves, rugosos, con vetas, con motas o lisos... No puedes evitar preguntarte qué esperanzas se esconden detrás de cada roca, y si se habrán cumplido o no.

Es un lugar vacío, pero habitado por miles de deseos pétreos, y por el espíritu de los habitantes del poblado celta, cuyas vidas transcurrieron entre los muros de otras piedras colocadas hace más de dos mil años. También ellos albergaron esperanzas y deseos.






Los deseos de Jaime
Los deseos de Jesús

Mis deseos


martes, 13 de agosto de 2013

El músico ciego

Edición de 1945
Esta novela que me recomendaron dos grandes amigas y lectoras es de un autor realista ruso, para mí desconocido hasta ahora: Vladímir Korolenko. Recientemente, ha sido reeditada por Alianza Literaria.

Destaca por una gran sensibilidad, que ayuda a profundizar en la psicología de sus personajes, tan bien reflejada por el escritor. La trama nos adentra en el drama de la discapacidad, y en el sufrimiento que implica a medida que el protagonista crece.

Piotr es el único hijo de una familia acomodada de la estepa ucraniana. La novela comienza con el dolor amoroso de Anna, su madre, que intuye que algo no va bien desde el mismo momento del nacimiento de la criatura.

El tío de Piotr, Maxim, también discapacitado debido a la cojera que le provocó la guerra, decide encargarse de la educación del niño. Por un lado, quiere que aprenda a defenderse por sí mismo, sin la protección excesiva de los adultos, pero, por otro, no desea que llegue a echar de menos un sentido que nunca ha conocido, por lo que trata de defenderlo de aquello que no puede ver.

Para compensar la falta de la vista, el niño desarrolla un exquisito sentido del oído, que lo acaba inclinando hacia la música, para la que está dotado de una especial sensibilidad.

El manejo del lenguaje es magistral. Por el libro desfilan bellísimos paisajes, tanto en su faceta visual, como a través del oído, y del tacto, que es la manera en que percibe el niño la realidad.

Las descripciones nos hacen entender también las distintas interpretaciones de la música (no es lo mismo la flauta o caramillo del mozo de cuadra, que el piano escolar de la madre o las improvisaciones del muchacho) así como los matices de las melodías, y las impresiones que despiertan en el público.

Las descripciones están siempre al servicio de los personajes y de la trama, sirven de excusa para que entendamos mejor sus sentimientos y su evolución, para que nos traslademos a su mundo y a su entorno. De tal manera que se acaba formando un entramado en el que cada pieza tiene su lugar para el desarrollo de la historia de Piotr.

El libro nos habla de la ceguera, de lo doloroso que es sentirse diferente, marginado, pero también de la superación, de la educación, de la amistad, del amor, de la patria, de la paz, de la guerra, de la riqueza, de la pobreza, de las desgracias, de la juventud, de la vejez, de encuentros, y de desencuentros...

En definitiva, una historia que habla del ser humano, y de temas universales que le preocupan.

viernes, 2 de agosto de 2013

Energía positiva


Como actualizo el muro de Facebook del Teléfono de la Esperanza, colecciono cantidad de fotos con frases motivadoras. Empecé a mandarlas a distintas personas a través de whatasapp. Pero cada vez ampliaba más el círculo, así que se me ocurrió formar un grupo para facilitarme la labor. A su vez, algunos de los miembros del grupo utilizan los mensajes para mandarlos a sus conocidos, así que la motivación se va extendiendo en cadena.

Además, a veces, se abren charletas (como diría Ana P) dentro del grupo entre personas que distan kilómetros de distancia, y cuyo único vínculo son las frases y mi amistad, por lo que resulta muy divertido (bueno, seguro que también les fastidia de vez en cuando si el whataspp no hace más que vibrar...)

En este grupo está una de mis hermanas junto con mis upamigas (grupito de amigas que he hecho en la Universidad de Padres); con mis amigas del colegio mayor (hermanas también en otro tiempo ;-) y el santo de una de ellas que ha solicitado amistad recientemente, jeje; con Mis profes preferidas (estupendas profesoras de Lengua y Literatura, y aún y mejores personas si cabe); con mi otra profe preferida, y compañera de carrera, Maribel (no ha llovido ni nada desde entonces...); con mi caballero de la armadura oxidada Jose, y compañero de batallas en el Teléfono de la Esperanza; y con otras tres espontáneas que van por libre, y que se unen a la marea positiva de gente excepcional, con ganas de ser feliz: Sandra, Ester y Carmina.

Si alguien más que tenga mi teléfono quiere unirse, no tiene más que decirlo ;-)

Estas son algunas de las fotos que hemos compartido:



Y este un archivo que nos regaló Elena, de la UP, con un mural de fotos que se han compartido este curso en la Cafetería del Campus: