Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de agosto de 2024

El contenedor de paz




El viento se desliza sobre la piel, se cuela entre los dedos y las piernas.

De vez en cuando, escalofríos placenteros recorren la espalda.

El mar acaricia los oídos en el idioma universal que viene y va.


La mente indómita hace su trabajo. 

Se escapa una y otra vez, pero, de vez en cuando,

encuentra paz en este espacio de rocas.


Las rocas se elevan sobre el mar y sobre el horizonte.

Ofrecen la seguridad de que la mente y el mundo

son un contenedor gigante de espacio donde todo cabe.

Caben los saltos de una idea a otra,

caben las obligaciones, las tareas pendientes,

la ansiedad, la culpa y el miedo;

cabe la incomodidad de la piedra bajo el cuerpo,

y también cabe la paz, la confianza de que el contenedor es amplio,

de que allá, en su fondo, hay paz.


Hay paz más allá de la mente.



domingo, 2 de septiembre de 2012

Un junco flexible


 Morning+flight

Un gran regalo que me han hecho:

Santander, 11 de julio de 2012

Sé que es difícil ponerme en tu lugar, y que quizá no lo habré conseguido, pero al menos lo he intentado.
Con muchísimo cariño, Blanca:
 
A menudo quiero dormir,
descansar olvidando el cansancio;
detener el reloj para tomar aliento
mientras los demás corren rápido.

A veces me enfado,
porque ya ni el sueño
me repara la fatiga.
Y  detener la fuerza centrífuga de los niños,
o intentar disfrutar de mi trabajo
(como hace no tanto),
es labor más que imposible
para mi cuerpo agotado.

¡Y rujo a veces!  Como un león…herido;
Y echo fuego como los dragones de los cuentos…
(que en el fondo tampoco son  malos).
Me queman los juicios, los análisis y las citas
que me muelen  a diario,
y  que además, parecen  sin resultado…

Y me enfado.

Pero  también muy menudo,
después de cerrar un momento los ojos,
cuento (bastantes números, es cierto),
y  sonrío a mis hijos.
 
Y las más de las veces,
después de dormir tan absurdamente mal,
me esfuerzo por levantarme,
y por dejarme aliviar por el impulso y la luz
de mi familia y mis amigos.

Y no es fácil, invocar con fe al sol de mayo
desde un amanecer de diciembre.

No es sencillo encontrar ánimos.

Pero sé que soy un junco capaz de resistir  al viento;
Y que debo armarme
de paciencia, de valor,
de voluntad, de entusiasmo…

Pronto amainará la galerna,
 y  veré que este junco
 salió ganando.

  (tu  amiga Gloria)

Gracias de corazón, Gloria

lunes, 14 de mayo de 2012

Árbol en algún bosque


the+way+of+the+light

Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
y mis ramas crecían hacia el cielo
siempre intentado ver
el horizonte
y estuve allí por siglos
enraizada
aferrada a la tierra
bebiendo el cielo
habitada de pájaros y estrellas
Tal vez antes de ser mujer
diseminé retoños
dejé semillas
y el viento fue mi amante
en los silencios
mi piel era corteza
y mis colores símbolos
del transcurso del tiempo
en crecimiento
A veces pienso en ello
y el bosque
no es un lugar extraño
Tal vez antes de ser mujer
fui árbol en algún bosque
aún siento el latido de la tierra
en mis venas
y hay días que regresan los pájaros
y anidan.
Ana María Mayol

Gracias a Ana García, de la UP, por descubrírmelo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Es tan poco

Estoy leyendo un libro que me regalaron hace unos meses de Mario Benedetti: El amor, las mujeres y la vida.

Yo soy más de leer novelas que poesía habitualmente, por eso de la rapidez y de la acción, pues la poesía te obliga a hacer una lectura más resposada, más reflexiva, menos voraz. Pero, como estoy aprendiendo a vivir despacio, y a practicar la atención plena, me he puesto el libro en la mesita y me leo uno o varios poemas antes de mis descansos.

Copio uno que puede resultar un poco triste, pero que me ha llamado la atención porque describe muy bien la incomunicación en la pareja por ambas partes, y sintetizado en estos dos versos paralelos y tristes: Pero no llamas./ Pero no llamo.

¿Tanto cuesta llamar? Yo creo que no, es sólo cuestión de intentarlo por todos los caminos posibles. Y así, podríamos terminar el poema diciendo: Pero yo llamo./ Y tú me abres o Pero tú llamas./ Y yo abro.

Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
de mí
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.

Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

Gracias, Seve, por consolarme,
y por enriquecerme,
con la dulzura de la poesía.

martes, 10 de mayo de 2011

Castilla y su música




¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Creo que es aquí, en este espacio
donde se inventa la infinitud de los amarillos;
un espacio en el centro del centro de Castilla
en el que nuestros cuerpos podrían sanar para siempre
si tus ojos y mis ojos
mirasen estos páramos
con piedad absoluta
y en donde hasta el espíritu suele arrodillarse
para hacernos su ofrenda
en rosales de sangre.
En este espacio hay un fuego blanco
en el que viene a expirar esa música
que nos llega de lejos, ¡de tan lejos!

Aguilar de Campoo. 2006

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en una tierra con más cielo que tierra,
donde los ruiseñores serenan la alameda
y la alameda serena a los ruiseñores,
y con la emanación
húmeda del tomillo más nocturno,
acude un enjambre de estrellas
a venerar la última espina de Cristo.
Es el lugar donde la luz
llora luz,
y la catedral de los cardos
alza su grito de silencio,
y están solas, muy solas, las vírgenes anunciadas,
y el pueblo amurallado y muerto
asciende vivo sobre un horizonte de lágrimas,
no sé si como un salmo
o como una corona de piedras inciertas.


¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händel?
Está aquí, en el centro del centro de Castilla,
donde por los linderos morados
se tensa, como un arco, la luz;
es un espacio en que la nada es todo
y el todo es la nada,
y en el que junio joven viene por los montes
 vertiendo de su copa oro líquido.
Es un lugar en el que el espacio y el tiempo
sólo son una hoguera
que arde y que mantiene su combustión
gracias a nuestras vidas (quiero decir:
gracias a nuestras muertes).


La música que más amáis
aquí tiene su tumba.
Es la música que, a través de la respiración de las espigas,
viene a morir en la luz que respiran nuestros pechos.

Antonio Colinas
(De Desiertos de la luz)

jueves, 24 de marzo de 2011

Primavera


Lirios en mi jarrón
 
Foto: Marian Alcázar


Lirio bello,
te alzas con elegancia
sobre el cristal.
Del envoltorio de tu tallo,
asoman tres campanillas
azules.
Las plumas que coronan
tu firmeza son
pájaros de vuelo seguro.

¿De dónde cogiste prestada
la intensidad de tu azul,
la suavidad de tu piel,
la perfección de tu forma?


¿Quién te inyectó
tu delicada fragancia?
¿Quién puso en tu boca azul
una lengua de fuego vivo?

Yo te recuerdo en las praderas
de Aguas Tuertas.
Asomabas entre hebras de hierba
y entre aguas subterráneas.
Saltabas de campo a campo,
cruzabas charcos traviesos.
Bailabas al son del viento
esquivando nuestros pasos.
Eras un regalo de la tierra,
del sol, del cielo, del aire.

Entonces, descubrí que
las floristas no tienen tu
exclusiva.
Tu delicadeza sobrevive en
las montañas.

Yo quiero atrapar tu verde tallo,
tu enhiesto talle.
Me quedaría para siempre
la transparencia de este pétalo
y la carnosidad de este otro.
Pero sé que, mañana,
el azul de tu cabeza y
el sol de tu fuego
serán sólo
recuerdos desteñidos
de mi memoria.

¡Vuela libre por los montes!
No envidies a las águilas
ni a los buitres.
Tu vuelo es suave y dulce,
a ras de tierra.

Blanca S.T.
Atrapando paisajes en la memoria
Primavera de 2002

miércoles, 16 de marzo de 2011

Utopía

Me acaba de llegar este poema de Eduardo Galeano en un mensaje que anuncia la Semana Solidaria por Haití del Mercado de la Esperanza (del 14 al 20 de marzo) Me apresuro a colgarlo en el blog porque, al leerlo, he encontrado las palabras para expresar lo que siente mi corazón muchas veces cuando emprendo alguna tarea que no sé muy bien a dónde me llevará. Creo que este es el sentido de mi vida, caminar por una utopía, aunque no la alcance. A mi paso (aunque seguro que alguno caminará más rápido), pero, por lo menos, estar en marcha.

Utopía

High+Diver
'The Bamboo Forest and some great Twitter+Lists+to+follow'
http://www.flickr.com/
Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos
y el horizonte se corre diez pasos.
Por  mucho que camine,
nunca la alcanzaré
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano


alt
Forges