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viernes, 5 de agosto de 2022

¿Por qué me gusta This is us?


Hace tiempo, escuché por primera vez a Amaya Ascunce hablar de esta serie en un podcast de Cristina Mitre. Decía que en un episodio pasaba de la risa al llanto a partes iguales. Me interesó.

Dejo bien claro que es una serie con una buena dosis de ñoñería o sensiblería que a mucha gente le puede "tirar pa'tras", y que, evidentemente, es ficción.

Otro factor a tener en cuenta: no te puedes fiar de los primeros capítulos. La serie se construye a medida que van pasando episodios y temporadas. Para mi gusto, las cuatro primeras son las mejores, una historia redonda; la quinta y la sexta temporadas creo que son un estiramiento del éxito de las anteriores (aunque no dejan de tener capítulos y momentos maravillosos).

El ingrediente que más me atrae es, sin duda, el emocional. Se abordan las emociones de cada personaje a lo largo de su vida, y se ve cómo condicionan las relaciones con el resto de la familia, y viceversa. En cada episodio, suele haber dos o tres zonas temporales, incluso a veces cuatro, con un hilo temático o de argumento que las vertebra. Sin duda, la manera en que se entreteje la trama es el ingrediente que te atrapa de un capítulo a otro. El guion da  giros totalmente inesperados entre capítulos, entre temporadas, o, dentro del mismo episodio. Los guionistas van soltando miguitas (aparentemente sin importancia) que van recogiendo tiempo después y revelando que aquel detalle insignificante era crucial.

Es sorprendente ver la caracterización de cada actor desde el inicio de la vida adulta hasta la madurez, así como el asombroso parecido entre los actores que representan a los tres hermanos Pearson en las distintas etapas de su infancia, adolescencia y juventud.

La serie es la vida (como dice el cartel, "This is real"). Crea un universo en el que estoy a gusto. Es una serie en la que me siento segura porque sé  que todos los conflictos se acaban resolviendo aunque no sea siempre de la "mejor" manera. Vives emociones y situaciones a través de sus personajes, los acompañas en sus problemas y en sus caminos personales (cada uno muy duro) como si fueran algo tuyo, como si una parte de ti lo estuviera viviendo y superando también.

Toca todos los problemas posibles de la vida actual (incluida la pandemia) y del ser humano: las adicciones, la obesidad, la ansiedad, el duelo, la diversidad sexual, el racismo... por nombrar algunos. Y todos, para mi gusto, con gran sensibilidad, profundidad y acierto. Pero el que sobrevuela por encima de todos es el de las relaciones personales: en la pareja, con el padre (con el otro), con la madre (con la otra), con un hermano, con el otro, con la otra, con un hijo, con el otro, con la otra... Y la más importante: de cada personaje consigo mismo: con sus luces, y con todas y cada una de sus sombras.

Mi personaje preferido es Beth. Por su belleza, su elegancia y su preciosa sonrisa. También, por su sensibilidad, su humanidad, su vulnerabilidad, su fuerza, su cariño y su sentido del humor. La complicidad que establece con William (el padre biológico de su marido) nos regala alguno los momentos más bonitos de la serie. La pareja que forma con Randall (al igual que la de Rebecca y Jack) está basada en el respeto, la comunicación y la confianza. Es un amor incondicional que soporta los embistes de la vida.

Como decía, con cada personaje aprendes una lección, pero hay uno que me parece especialmente bien construido en este sentido: Kate, la chica de los "súper tres". Puede que sea el que más evoluciona desde la infancia. La razón por la que también me parece todo un acierto es la estética de la actriz, que  rompe los estereotipos a los que estamos acostumbrados en personajes protagonistas. Con lo cual, se demuestra que se puede tener éxito con personajes que se alejan de los cánones de una sociedad que encasilla a las personas en una belleza convencional. Vemos a Kate pasar de ser una niña dulce, alegre y feliz, a sentirse discriminada por su peso  y empezar a tener miedos. Así, llega a una adolescencia y juventud complicadas que la convierten en huraña. Luego, en la edad adulta, la vemos crecer también sufriendo un proceso de trasformación enorme que la llevará a convertirse en la mariposa que estaba destinada a ser.

Me comentaba una amiga a quien también le encanta la serie, que los personajes no dejan de evolucionar. A través de ellos, te das cuenta de cómo evolucionas tú y lo que aún puedes hacer. Es un serie que te reconcilia con el ser humano. A pesar de las muchas dosis de drama, te deja buen sabor de boca. Ver This is us es volver al hogar.

Disponible en Amazon Prime Video, Movistar, y RTVE Play (creo que la primera temporada de momento).

miércoles, 27 de julio de 2022

Abrazar las emociones

    Abrazar, transitar, surfear las emociones... son términos que se usan para gestionar la ansiedad, la tristeza o el miedo.

Soledad Voulgaris
   
    ¿Cómo se hace? A continuación, comparto recursos que a mí me ayudan.

  Las emociones no se pueden elegir. Podemos elegir qué hacemos con ellas; buscar los pensamientos que las producen, y cambiarlos; darnos tiempo para responder en vez de reaccionar; pero no podemos elegir la emoción que un hecho o un pensamiento nos producen porque es algo automático del cerebro. Entender esto nos descarga de "culpa" ante emociones "desagradables" y nos invita a ser responsables de ellas, es decir a aceptarlas.

   Dicho de otra manera, abrazar o aceptar es lo mismo que no resistirse a la emoción. Primero, ayuda mucho identificar cuál es y ponerle nombre. Escuchar qué nos dice, localizar dónde se siente, y mandar aire a esa zona con la respiración. Yo la verbalizo y respiro. También se puede decir algo del tipo "Siento miedo. Así está bien. Le hago espacio. Yo no soy mi miedo". Visualiza que estás en el mar y en vez de resistirte a las olas, te dejas llevar por ellas a la vez que respiras.

    Otro recurso es escribir. Comprar una libreta bonita y escribir todo lo que viene a la cabeza. Esto me dijo una amiga muy sabia cuando compré mi cuaderno: "El más bonito que encuentres. Es importante para que lo que salga después del proceso de escritura también sea bonito."

    María Esclapez explica en Me quiero, te quiero que hay tres niveles de expresión: pensar, hablar y escribir. El último es un nivel de conciencia superior. Se necesita gastar más energía y recursos cognitivos. Hace que lo pensado y sentido pueda entenderse mejor, no solamente por lo que conlleva expresarlo y plasmarlo, sino por la impresión que nos invade a golpe de vista, una vez que lo hemos reflejado todo. Y un nivel aún superior es dibujar. A mí también me ha ayudado este libro de cómo dibujar mapas mentales que escuché recomendado en el podcast De piel a cabeza. Voy escribiendo palabras que me vienen a la cabeza ese día, haciendo ramificaciones y acompañándolo de dibujos (esquemáticos porque yo no sé dibujar, y aun así, me cuesta) y colores.

    En la película Inside out, Alegría no dejaba que Tristeza tomara el poder en el cerebro de la protagonista, pero ella no recuperó lo que había perdido hasta que actuó Tristeza. Y fue posible porque se dio permiso para abrazar esa emoción.

    A veces, hay que hacer la plancha: dejarse estar, no hundirse más en el pozo, pero, no luchar contra la emoción. Si estás triste, pues ese día o ese rato, quizás toca estar triste, bajar el ritmo, no exigirse, darse permiso. Yo me escribí algo en una carta a mi niña interior: "Me doy permiso para enfadarme y estar triste. Sé que no me dejaron. Yo me dejo. Estoy a mi lado. Me apoyo y me quedo conmigo hasta que esté mejor. Me doy tiempo." Se puede formular en segunda persona también, como le llegue mejor a cada uno. "Me importa mi dolor. Me importan mi sentimientos. Me cojo en brazos. Me agarro de la mano. Me quedo conmigo. Me sostengo."

    Es angustioso no poder controlar la ansiedad. Los ansiolíticos y los antidepresivos (bajo supervisión médica siempre) ayudan a dormir y a no sentir ese descontrol que es muy desagradable y limitante. Pero, a la vez, es importante escuchar qué nos dice la ansiedad y aprender recursos para cuando vuelva y que no te desborde.

  El año pasado, fui a una psicóloga que practica EMDR, que es una técnica que se usa con el shock postraumático. No creía nada mientras lo hacía, pero, al día siguiente, me había desaparecido la angustia. Me contó mi hermana que ella conoce a una profesional que la usó con niños soldado y, al poco tiempo de empezar la terapia, dejaron de hacerse pis en la cama y de tener pesadillas. 

    Consiste en conectar los hemisferios cerebrales mediante el estímulo del tacto, de la vista o del oído. Yo creo que es lo que hace la técnica del tapping, como el abrazo de la mariposa, al dar golpes en cada lado del cuerpo. O la música 8D que se usa con auriculares, y la respiración alterna del yoga.

    De todas formas, está bien llorar en el trabajo, está bien llorar delante de nuestras hijas e hijos (y, por lo visto, se libera cortisol, la hormona del estrés). Hay que normalizar que somos seres humanos que sufrimos y a veces no podemos con todo. Desde la pandemia, se habla mucho de salud mental. Por eso, hay personajes públicos que están compartiendo sus experiencias y exponiendo sus historias personales.

    Hablemos de emociones; hablemos de tristeza, de miedo, de ansiedad... hablemos de salud mental. En general, pero también de la nuestra. No nos escondamos más. Guardar "la mierda" debajo de la alfombra sólo hace que se acumule y que tropecemos.

    Aprovecho para recomendar a otra psicóloga en Instagram que me encanta: lapsicologajaputa (lo siento, se llama así, jeje).

jueves, 30 de mayo de 2019

Escritura y convivencia

Hoy he encontrado estas páginas de un cuaderno que comencé hace casi dos años (y que no continué, jeje):

A menudo, me vienen pensamientos que me gustaría plasmar en el papel. Lo malo es que cuando tengo el tiempo o la ocasión para sentarme a hacerlo, esos pensamientos que pudieron parecerme ingeniosos o lúcidos en su momento, ya se han esfumado. Lo mismo que el momento que me inspiró como las palabras que me dictaba el pensamiento. Es curioso cómo el simple acto de empuñar el lápiz ya hace que se desvanezca el discurso que había imaginado instantes antes, junto con las palabras que lo hilvanaban.

Ahora mismo recuerdo a Lope de Vega. No sé si "Un soneto me manda hacer Violante" empezaría así. Si, sin estar inspirado para escribir, se sentó a ello. Y, "burla, burlando", ya lleno mi primera cara del cuaderno, y comienzo la segunda.

Podría escribir sobre la dificultad que encierra la convivencia; sobre las trabas que nos ponemos unos a otros a pesar de que nadie conscientemente quiere hacer daño a otro (nadie emocionalmente equilibrado, quiero decir). La convivencia podría resultar muy sencilla si nos parásemos a pensar unos segundos, y decidiéramos qué es mejor: elegir defender nuestro orgullo, aunque esto pueda generar conflicto, o elegir defender la buena convivencia con nuestros seres queridos, y no tan queridos.

En realidad, no hay tantas causas, circunstancias o motivos que merezcan nuestro enfado, o, mejor dicho, que merezcan sacrificar la paz. Tal vez, sólo cuando atacan nuestros principios o nuestros valores, o a otro ser humano, especialmente, si es un ser querido.

Pero, incluso si atacan nuestras ideas, tampoco merece la pena perder la paz interior, pues la mayoría de las veces, la otra persona no quiere o no va a escucharnos; no vamos a conseguir que cambie de opinión y puede que ni de actitud. Nuestros principios no van a desparecer  porque alguien los ataque. Entonces, sólo merecería la pena arriesgar nuestra paz interior si alguien nos obliga a hacer algo que vaya contra nuestros principios.

¿Qué es más importante? ¿Ser feliz o tener razón?


¿Quién es más fuerte? ¿Quien se enfrenta al otro por sus actos o por sus ideas o quien consigue mantener la calma sin sentirse atacado? Yo lo tengo claro: el que conserva la calma; a mí, me cuesta mucho más esfuerzo. Cuando nos enfadamos por las palabras o  los actos de otra persona, estamos perdiendo poder sobre nosotros mismos y otorgándoselo a esa persona. Tenemos la ocasión de elegir y decidir cómo podemos responder al respecto, e incluso, decidir no responder.

Por supuesto, que no es fácil, pero es posible. Lo que es imposible es lograrlo sin intentarlo.

Se me quedó grabada una anécdota que me contó una amiga querida y sabia de un niño que había roto una figura en casa de la abuela. Esta se enfadó muchísimo con él. Debió de ponerse de tal manera, que mi amiga se planteó la siguiente reflexión: "¿Qué es más importante? ¿La figura o el niño?" Y no se me olvida. Intento hacer pensar a mis hijos cuando se enfadan mucho. Les pregunto: "¿Qué es más importante? ¿Lo que te ha provocado el enfado o la persona con la que te has enfadado?".

Somo, 4 de junio de 2017


miércoles, 19 de julio de 2017

Patria II


La semana pasada hablaba de la importancia de esta novela desde el punto de vista de un episodio de la historia reciente de España, no sé si superado. Desgraciadamente, creo que este tipo de conflicto nunca pasará de moda. Aramburu nos ha dejado un magnífico testimonio de cómo la estupidez humana da lugar a tremendas consecuencias para la sociedad.

Una vez terminada, me queda la pena de haberla acabado (aunque saboreé sus últimas páginas con calma sabiendo que no había más) y la sensación de haber leído un gran libro. Un libro redondo, que lo tiene todo, que te da ganas de volver a empezarlo.

Lo que más me gusta de él es su humanidad. Ves hacerse, y deshacerse, a sus personajes a lo largo de la historia; a algunos, desde niños. Llegas incluso a comprenderlos a todos, a ser cómplice de sus secretos. Son personajes contenidos en sus emociones como "buenos vascos"; algunos las ahogan en alcohol, como Xabier y Joxian; otros en soledad, como Nerea y Bittori; otros, en literatura, como Gorka, y otros ahogan directamente los sentimientos antes de que surjan, como Miren y Joxe Mari.

Es realmente emotiva la escena en que Miren comunica a Joxe Mari que Gorka se ha casado. Un ejemplo genial de diálogo el de esta mujer, muy característico de su personaje, como los que mantiene con Ignacio en la iglesia. Aramburu construye a sus personajes con muchos detalles, sencillos, pero determinantes para dotarlos de identidad.

(Aviso que la imagen revela datos importantes de la trama y de sus personajes por si alguien no ha leído la novela)


Arantxa, nexo de unión entre "los dos bandos", es la única que no reprime sus emociones, a pesar de que, paradójicamente, no puede hablar. Por eso, probablemente, es ella quien puede ayudar a su hermano y a Bittori. ¿Por qué él autor ha castigado a este personaje con una enfermedad tan cruel? ¿Es quizás una metáfora de la sociedad vasca herida de muerte, que puede curar sus heridas, al igual que Arantxa puede rehabilitarse?

Con el lazo de su amistad, Miren y Bittori estrechan la historia por ambos extremos. Un lazo, completo al principio, que se va deshaciendo para volver a atarlo al final. Aunque el lazo está arrugado y cuesta recomponerlo, no deja de ser emocionante.

La historia se relata con un estilo peculiar de frases inacabadas, que chocan al principio, y de fuertes dialectismos. Hasta le he cogido cariño al condicional, con la rabia que me da.

Patria es una gran novela, pero sin alardes ni fuegos artificiales, lo cual la convierte aún en más grande por su aparente sencillez.

martes, 6 de junio de 2017

¿Por trece razones? No: por una razón


¿Por qué hay que ver la serie de Netflix Por trece razones? Por una sola razón: porque muchos de nuestros adolescentes (hijos y alumnos) la están viendo.

Antes, la televisión se veía en familia. Hoy en día, el espectador elige una programación a la carta en un dispositivo propio; su consumo se está convirtiendo en algo individual, por lo que los padres no siempre sabemos qué es lo que nuestros hijos ven. A este cambio de hábito, hay que sumar la facilidad con la que, en la actualidad, se puede acceder a cantidad de contenidos, no siempre adecuados para ellos (sé de alguna niña de doce años que ha visto la serie). Por eso, hay que interesarse por lo que ven.

Además, esta serie aporta una buena excusa para reflexionar sobre temas muy importantes en la educación: la desorientación de los adolescentes, el acoso escolar, las agresiones sexuales, las drogas, los secretos, las relaciones entre iguales, y con los adultos (más en concreto, con los padres) la amistad, la homosexualidad... y, en general, la convivencia, no siempre sana, en los centros educativos. Tenemos ante nosotros una ocasión única de charlar de temas trascendentales con los jóvenes, y de conocer su punto de vista. Deberíamos aprovecharla. Como se demuestra en la serie, en el último capitulo, la mejor manera de encontrar soluciones a los problemas es una buena colaboración entre adultos y adolescentes.

La protagonista de los trece capítulos, Hannah Baker, nos habla, a través de unas cintas que ha dejado grabadas, de personas, de motivos y de circunstancias que la han llevado a rendirse, y a no ver otra salida que suicidarse.

Así, que el tema más importante del que hay que hablar, efectivamente, es el suicidio. En mi opinión, el caso de Hannah puede llevar a una idea equivocada sobre el suicidio si no se explica adecuadamente: que la muerte voluntaria puede ser una salida válida y justificada ante los problemas. Algunos de los personajes a los que iban destinadas las cintas se creen culpables de la muerte de Hannah. Puede que fuesen la causa o el origen de muchos de sus problemas, pero la única responsable de acabar con su vida, y de no seguir buscando una salida es la propia Hannah. Eso no quiere decir que los demás actuaran correctamente con ella, ni que hubieran podido hacer caso a las señales.

A pesar de que el suicidio es la primera causa por muerte no natural entre la población, según la OMS, todavía es un tema que se esconde y del que se evita hablar. Incluso hay quien aún cree que es mejor no hablarlo por el llamado "efecto contagio" o "efecto Werther". Hablar del suicidio ADECUADAMENTE ayuda a prevenirlo. Y si nos parece que la serie puede resultar peligrosa, razón de más para hablar de ello: para neutralizar el impacto de la escena escabrosa del baño, y explicar que el suicidio nunca es un acto heroico, sino un acto desesperado de una persona angustiada.

La forma adecuada de tratar el suicidio es hablar de ello con información concisa, sin dar detalles ni caer en el morbo.

Cito las palabras de la psicóloga Montserrat Montaño Fidalgo en un artículo sobre el suicidio:
El silencio en torno a este problema también provoca que ciertos mitos y tabús se mantengan en el tiempo y, sobre todo, que la población general no sepa identificar ni actuar adecuadamente cuando el riesgo de suicidio está cerca.
Esta falta de información hace que muchas personas tengan unas creencias equivocadas sobre lo que puede llevar a una persona a suicidarse. 
Sin embargo, pensar en el suicidio no lleva a una persona a suicidarse, ni siquiera aunque haya problemas psicológicos o psiquiátricos. Es más, es normal que si tenemos noticia de un acto autolítico, todos pensemos más en ello, pero eso dista mucho de que lleguemos a tomar la decisión de quitarnos la vida y la llevemos a cabo. Tenemos que normalizar que nuestro pensamiento se centre más en este tema después de noticias tan impactantes pero, igual que oír hablar de robos no nos lleva a robar aunque estemos económicamente mal, oír hablar de suicidios tampoco nos lleva a suicidarnos aunque no estemos pasando por un buen momento anímico.
Es comprensible que una persona que está atravesando una mala racha caiga en la tentación de perder la esperanza. La adolescencia es una época delicada por ser propia de inestabilidad y cambios, pero hay que recordar a nuestros jóvenes que un mal día o una mala racha no significan una mala vida, que se puede salir, y que cuantos más apoyos y recursos se les proporcionen, les será más llevadero. Es importante que tengan un lugar o una persona a quien acudir, y que, cuando esto ocurra, se sientan escuchados.

No nos tiene que dar miedo hablar de nada con nuestros hijos y alumnos. Lo que tendría que darnos miedo es que algún día ya no podamos hablar con ellos por haberlo silenciado durante demasiado tiempo, o por no haber escuchado cuando acudieron a nosotros.

Educar es estar presente, y escuchar es atender las señales. Creo que el éxito de esta serie entre los jóvenes es una señal que debemos atender.

Días después de publicar esta entrada, leo la siguiente entrevista:

“El suicidio probablemente sea el mayor problema de salud pública en España"

El estilo de vida a fuerte velocidad unido a la crisis ha provocado un aumento del número de suicidios en España, alcanzando en el año 2014 su máximo histórico con 3.900 casos registrados, según datos del INE. El psicólogo Antoni Anseán preside la Sociedad Española de Suicidología, institución que dedicada al estudio y prevención de esta problemática que, para el psicólogo, no recibe la visibilidad que debería.
La infancia y la adolescencia son siempre poblaciones particularmente sensibles a los cambios internos y a la influencia del entorno. Es por ello por lo que hay que estar especialmente alerta y establecer una vigilancia de la salud mental que permita detectar precozmente posibles trastornos para que puedan abordarse también de forma temprana.
El suicidio siempre ha sido un tabú social sobre el que pesa un oscurantismo mediático, social y político que impide, no ya su adecuado abordaje, sino el mero conocimiento de su impacto y magnitud epidemiológica. El suicidio probablemente sea el mayor problema de salud pública que posea actualmente el Sistema Nacional de Salud en España.
Esa es una pregunta que nos gustaría hacer a los propios profesionales de los medios. Creemos que es por miedo al contagio de la conducta suicida al informar de ella, pero, por otro lado, vemos cómo se divulgan noticias bastante alarmistas sobre fenómenos como La ballena azul o la serie 13 razones, que parecen anunciar pandemias de suicidio que, afortunadamente, no se van a producir. En este sentido, es importante hacer un llamamiento a la tranquilidad y decir a los padres que, aunque siempre hay que estar alerta a posibles ideas y conductas autolíticas, tampoco hay que alarmarse por sensacionalismos mediáticos.

miércoles, 30 de enero de 2013

Paz, buenas emociones y optimismo

"No hay camino para la paz, la paz es el camino"
Gandhi


Con motivo del Día de la Paz, hemos repartido sonrisas por el Instituto, y, como podéis ver, no ha quedado ninguna.

Mientras preparaban sus sonrisas, los alumnos me han pedido que pusiese esta canción:



La idea la saqué de este vídeo de Elsa Punset sobre contagiar emociones.


Si os ha gustado, también podéis ver este otro sobre el optimismo:

jueves, 12 de abril de 2012

Tímidos anónimos y cuentos chinos

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En la última temporada, he visto dos películas que me han gustado mucho, porque ambas hablan de emociones, de sentimientos, de palabras, de gestos, de cariño reprimido... Además, son tiernas, y utilizan el sentido del humor.

Tal vez, no sean las mejores de la historia del cine, pero creo que merece la pena verlas.

La primera es Tímidos anónimos. Ya el título es original y gracioso. Se trata de una comedia francesa (las hay mejores, sí) en la que la protagonista se apunta a un grupo de terapia para superar su timidez. En la primera sesión, se desmaya sólo al presentarse. Me pareció una película llena de esperanza para dos personas que la habían perdido por completo. Y tiene otro aliciente: el chocolate que se devora con la mirada, que se puede oler, morder, palpar, saborear, derretir, mezclar... mmmmmmm


La otra es Un cuento chino. Hace meses oí una crítica en la radio en que no la ponían muy bien, pero a mí me parece que se le puede sacar mucho jugo, no sólo por la originalidad con que se enlaza la trama, empezando por el título, sino por la personalidad del protagonista (sale más guapo en otras, eso sí, pero no pierde su encanto)  Roberto (Ricardo Darín) domina todas las escenas con su tosco carácter, pero, aun así, no puede evitar ser una buena persona.


Por cómo el sinsentido de la vida lo llevó a privarse a sí mismo de una propia. Por la presencia silenciosa, pero constante del inseperado huéped chino. Por la valentía y la ternura de la mujer enamorada de Roberto, que actúa de puente entre ambos hombres. Por el tema de la inmigración: diferentes culturas, pero las mismas hechuras. Por la cantidad de momentos nostálgicos, poéticos y símbólicos con los que está salpicada, además de humorísticos, y hasta por cómo se mezclan todos ellos en una misma escena.


Me gustan las grandes y buenas películas, incluso las que te sacuden hasta la médula, removiendo todas las emociones, pero, me encantan estas películas sencillas que te cuentan mucho sin grandilocuencias, y que te dejan un buen sabor de boca, con un poco de nostalgia, pero también con esperanza, de manera que te vas a dormir tranquilamente a la cama.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Cambia tu estado de ánimo (El secreto VII)


Rhonda Byrne, El secreto
¿Sabías que cuando estás desanimado puedes cambiar tu estado de ánimo en un momento? Pon una música bonita y empieza a cantar, eso cambiará tu estado de ánimo. Piensa en algo hermoso. Piensa en un bebé o en alguien a quien quieras mucho y disfruta con ese pensamiento. Mantén ese pensamiento en tu mente. Aparta todo lo demás y retén ese pensamiento. Te garantizo que empezarás a sentirte bien.

Hazte una lista de recursos para tenerlos a tu disposición cuando los necesites. Con recursos, me refiero a las cosas que pueden cambiar tus sentimientos en un momento. Pueden ser recuerdos hermosos, acontecimientos futuros, momentos divertidos, la naturaleza, una persona que amas, tu música favorita. Cuando te des cuenta de que estás enfadado, frustrado o que no te sientes bien, recurre a tu lista de recursos y enfócate en uno de ellos. Según el momento, te servirá uno u otro, de modo que si uno no te funciona, prueba con otro. Sólo necesitas uno o dos minutos para cambiar de enfoque y cambiar de frecuencia.
(Pág. 37-38)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un pensamiento negativo atrae a más (El secreto VI)

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La próxima vez que te sientas mal o tengas una emoción negativa, escucha la señal que estás recibiendo. En ese momento estás bloqueando la llegada de tu propio bien porque estás en una frecuencia negativa. Cambia tus pensamientos y piensa en algo bueno, y cuando empiecen a llegar los buenos sentimientos, lo sabrás proque has cambiado a una nueva frecuencia y el Universo lo ha confirmado con mejores sentimientos.

[...] Todos hemos experimentado días o momentos en que todo va mal. La reacción en cadena empieza con un pensamiento, tanto si eres consciente del mismo como si no. Ese mal pensamiento ha atraído a más malos pensamientos, la frecuencia se ha asentado y al final pasa algo malo. Entonces cuando reaccionas a lo que ha ido mal, atraes más cosas que van mal. Las reacciones atraen más de lo mismo y la reacción en cadena se seguirá produciendo hasta que te apartes de esa frecuencia cambiando intencionadamente tus pensamientos.

[...] ¿Cómo te sientes ahora? Observa durante unos momentos cómo te sientes. Si no te sientes tan bien como te gustaría, enfócate en sentir tus sentimientos en tu interior y cámbialos intencionadamente. Cuando te enfocas en tus sentimientos, con la intención de elevar tu ánimo, puedes conseguirlo. Una forma de hacerlo es cerrar los ojos (alejarse de las distracciones), enfocarte en tus sentimientos internos y sonreír durante un minuto.

(Pág. 34-36)

Rhonda Byrne, El secreto

miércoles, 31 de agosto de 2011

Lo que piensas es lo que sientes (El secreto V)

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Es imposible controlar todos nuestros pensamientos. Los científicos nos dicen que tenemos unos sesenta mil pensamientos al día. ¿Puedes imaginar lo agotador que sería intentar controlar todos esos pensamientos? Afortunadamente hay una vía más sencilla y son nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos nos ayudan a saber lo que estamos pensando.

[...] Observa tus sentimientos cuando de pronto pasas un bache, quizá porque te han dado malas noticias. La sensación en el estómago o en el plexo solar es instantánea. Tus sentimientos son una señal inmediata para saber lo que estás pensando.

Necesitas ser consciente de cómo te sientes y sintonizar con tus sentimientos, porque es la forma más rápida de saber lo que estás pensando.

[...] Es imposible sentirte bien y tener pensamientos negativos al mismo tiempo. Si te sientes bien, es porque tienes pensamientos positivos. Puedes conseguir lo que te propongas en la vida, no hay límites. Pero hay una condición: has de sentirte bien. Y si piensas en ello, ¿no es lo que siempre has deseado?

[...] Cuando te sientes bien, forzosamente se debe a que tienes pensamientos positivos. Por lo tanto, estás en el camino y estás emitiendo una poderosa frecuencia que atraerá más cosas buenas que harán que te sientas bien. Atrapa esos momentos en los que te sientes bien y exprímelos. Sé consciente de que te sientes bien, de que estás atrayendo más cosas buenas.
(Pág. 29, 30, 31, 32 y 33)

Rhonda Byrne, El secreto

Si quieres consultar la lista de emociones para saber cómo te sientes: Hazte amigo de tus emociones

martes, 14 de junio de 2011

Anclaje emocional


Bahía de Santander

Ayer en el hormiguero Elsa Punset  explicaba cómo "anclar" en nuestro cerebro sensaciones buenas, cuando estemos cansados, furiosos, nerviosos, de mal humor...

Se trataba de concentrarse en esa sensación, recordarla intensamente y asociarla a un gesto corporal. Hay que hacerlo relajado, con los ojos cerrados, y repetirlo, al menos,  4 o 5 veces.

PASOS:

  1. Elige el momento que quieres sentir.
  2. Decide qué señal vas a utilizar.  Por ejemplo, ponerte la mano en el corazón, o tocarte una rodilla.
  3. Cierra los ojos y retrocede al momento que quieres recordar.
  4. Revive las sensaciones del momento: el lugar, las sensaciones físicas, la ropa que llevabas, si hacía frío o calor…
  5. Intensifica esa sensación, hazla más grande y más brillante en tu mente.
  6. En ese momento cumbre, sumérgete en él, y haz el gesto que has elegido. No lo hagas, si la emoción baja en intensidad.
  7. Repetir cuatro o cinco veces.

viernes, 10 de junio de 2011

Instrucciones para abrazar


Elsa Punset nos enseña a dar abrazos de verdad:
  1. Pedir permiso.
  2. Mantener contacto visual.
  3. Prolongar el abrazo durante, al menos, seis segundos.
 Caso práctico:

miércoles, 4 de mayo de 2011

La venganza


Elsa Punset



Hace meses, vi los consejos que daba Elsa Punset, sobre la venganza en su espacio del programa El Hormiguero. Me gustó lo que dijo, porque son consejos que se pueden aplicar a muchas circunstancias en nuestra vida. Especialmente los cinco escalones para "desandar" la venganza:  
 
 
 
 
 
 
  1. Respira hondo, porque te hace sentir mejor, y oxigena el cerebro.
  2. No dañes tu cuerpo. Un pensamiento negativo daña tu cuerpo durante seis horas porque baja las defensas, y te impide razonar correctamente.
  3. ¿Justicia o felicidad? La vida está llena de injusticias; sólo conseguirás ser infeliz si te llenas de reproches contra todo y contra todos. Disminuyes el valor de tu propia vida.
  4. Ponte en su piel. Generalmente, nadie hace daño a otro intencionadamente, sino por defenderse.
  5. Desahógate constructivamente. No digas expresiones destructivas de la ira porque te hace sentir peor. Conviene hacer cosas enérgicas (deporte), pero no agresivas porque estás reforzando un pensamiento destructivo a medio plazo.
La teoría que expone se podría resumir en la siguiente frase:

"Perdonar no es olvidar, es recordar lo que nos ha herido,
y dejarlo ir"

Estos son los vídeos del programa; el espacio de Elsa Punset empieza en el minuto 7:00 del primero:




martes, 5 de abril de 2011

Inteligencia emocional


Este es un resumen que elaboré el año pasado con las ideas más importantes que nos transmitieron en un curso sobre inteligencia emocional de la Fundación Botín.

Como comentaba el otro día, hay que hacerse amigo de las emociones, no luchar contra ellas.
4+wings
'"HAPPY MOTHERS DAY!"'
http://www.flickr.com/
Es decir, que si tú percibes ansiedad porque te vas a enfadar, o tristeza, o frustración… reconozcas el sentimiento como un aviso de tu cuerpo de que algo va mal, y pongas los medios para que mejore.

Hay pensamientos improductivos que generan la ansiedad: La tendencia al catastrofismo usando adjetivos o expresiones extremos ("Es horroroso", "No lo soporto"... Si lo estás diciendo, es que lo soportas...) Los pensamientos anticipatiorios ("Seguro que fracaso" "Seguro que no me hace caso"...) Personalizar las situaciones ("Yo tengo la culpa", "Lo he hecho fatal") El todo/nada ("Siempre..." "Nunca..." "Jamás lo conseguiré"...)

Cualquiera de ellos es inadecuado e improductivo porque no se ajustan a la realidad, nos generan más ansiedad y no ayudan a resolver problemas. Por lo tanto, conviene detectarlos, cuestionarlos y evitarlos.

La perfección no existe; los perfeccionistas sufren mucho porque nunca llegan a sentir que han hecho algo bien, puesto que siempre encontrarán algo que les estropee el resultado. Nada se puede hacer perfecto, incluso conviene obligarse a dejarlo imperfecto, sobre todo, si no es importante, y muy pocas cosas lo son de verdad... Se vive más tranquilo.

Por ejemplo, en el caso de María (se siente incompetente porque no se controla con el mal comportamiento de su hijo), su análisis de la situación seguro que no se ajusta a la realidad. Primero, ha utilizado un término absoluto que dudo mucho que la describa adecuadamente en ninguna faceta de su vida; segundo, ha filtrado la información porque sólo nos ha contado una parte de su papel como madre; seguro que hay muchísimas ocasiones en que no se siente así. ¿Qué le diría a una amiga si ella le contase lo mismo?
 
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La importancia de la empatía; de intentar ponernos en el lugar del otro. Cuando alguien nos lanza un mensaje negativo, en vez de contraatacar, lo recogemos y se lo devolvemos en forma positiva. "No quiero ir al cole" "Veo que hoy no tienes ganas de ir al cole" "Es que quiero leer un cuento" "¿Quieres que leamos un cuento corto y luego te vistes rápido (o al revés)?”

Para empatizar es importante identificar el sentimiento de la otra persona, y verbalizarlo: “Te da vergüenza que…”, “Estás enfadado porque…”, “Tienes envidia de fulanito por…”, “Estás orgulloso de…” Así, conseguiremos que se sienta comprendido y que se abra a contarnos el verdadero fondo de su problema. Más tarde, podemos aconsejar, negociar, criticar, pero, ante todo, empatizar para que no se cierre. Empatizar no es darle la razón al otro, es sólo hacerle ver que sabemos cómo se siente.

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'Butterfly'
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Cómo reacciona el cuerpo ante la ira. Resulta que cuando nosotros percibimos una realidad en el cerebro, esta pasa del ojo al tálamo, que retiene la información gruesa; de aquí, al neo córtex, que retiene la información detallada y razonada; luego, va a la amígdala (dentro del sistema límbico, sede del miedo y las fobias) A partir de toda esta percepción, actuamos. Si percibimos una amenaza (real o no) la información, se salta el neo córtex, y reaccionamos sin razonar, como en un acto reflejo.

Bueno, lo he explicado pronto y mal para que se entienda por qué es tan importante que cuando notemos que una emoción de miedo, enfado, tristeza... se nos dispara, nos paremos a contar hasta diez, a respirar, nos vayamos cinco minutos...: para dejar actuar al neo córtex y no precipitarnos; probablemente cuando vayamos contando por el 7, nos arrepintamos de lo primero que íbamos a hacer o decir.
Los errores de pensamiento de la ira son el malinterpretar (“lo ha hecho para fastidiarme”), el catastrofismo (“es horrible”), y los “debería” (“tiene que disculparse”, “no me ha tenido en cuenta”…) Cuando los “debería” los aplicamos a nosotros mismos, se genera la ansiedad; cuando los aplicamos a los demás, la ira.
Los errores que nosotros percibimos en nosotros mismos o en otros, cuando pensamos “debería”, pueden deberse a falta de información (él no sabía que yo estaba en la habitación cuando apagó la luz, por ejemplo), el estado emocional (venía cansado de trabajar), obstáculos, falta de recursos (no saber esto), periodo evolutivo de la persona…

Las personas fanfarronas no nos deben asustar; suelen ser personas con muchos “deberías” para los demás. Su fanfarronería nos está avisando de sus deficiencias emocionales.

Ante una situación difícil, en una valoración primaria, cuando sentimos que nos posee la ira, hay que pensar: “¿Qué tipo de exigencias estoy haciendo?”, “¿Merece la pena una reacción de rabia o no?” “¿Hay intencionalidad?”

En una valoración secundaria, detectamos el error negativo y nos damos auto instrucciones como los niños pequeños para modificarlo: “Aunque esté molesto con razón, es mejor controlar los impulsos” Y no olvidarnos del objetivo “Venga, tú puedes con esta situación” Luego, más tranquilos tomamos una decisión (relajación, inmunización al estrés-contar hasta diez-, descarga, confrontación asertiva, negociación…)


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'Malay Lacewing'
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Los elogios. Vivimos en una sociedad muy crítica, que no valora en absoluto los logros; hay que elogiar porque son las caricias psicológicas. Evitando, eso sí, el elogio ambivalente: “Qué bueno está el arroz, no como el pescado de ayer”. Un elogio debe ser sólo un elogio. Más tarde, si quieres, puedes hacer la crítica.

Cuando volví del curso, lo apliqué con Jesús, y ¡funcionó! No quería recoger los juguetes; noté que empezaba a irritarme, me controlé, respiré, y me dije, “Venga, Blanca, tú puedes con esto, va a salir bien” Entonces, lo cogí en brazos, y usé la empatía: “Estás nervioso, preocupado… Te noto inquieto, y veo que vamos a acabar discutiendo” Conseguí que me contase cuál era el motivo de su preocupación (la profe les había dicho que tenían que escribir la carta a los Reyes, y él no sabe…) Hablamos de ello abrazados. Después, recogimos entre los dos de maravilla, y nos fuimos a cenar. ¡Qué gusto!

Extraído de las ponencias de:
Carmen Aldana Rodríguez
José Luis Vázquez Leñero
DEPSIA, S.L.
C/ Zurbano, 58-4ºE
28010 Madrid
91 308 63 65

Lo siento, pero no sé por qué al copiar y pegar, me sale un tamaño y un tipo de letra en cada parte del texto...
Aaaaarrrrgggggggg (en honor a Marta)

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hazte amigo de tus emociones

En el curso que hice sobre Inteligencia Emocional de la Fundación Botín, nos dijeron una frase que me se me quedó grabada: "Hazte amigo de tus emociones".

Nos explicaron que cuando sientes una emoción, ya sea positiva o negativa, estás recibiendo una señal de tu cuerpo, y que es contraproducente luchar contra esa emoción, cosa que solemos hacer, especialmente, cuando son negativas. Es preferible aceptar lo que estamos sintiendo, buscar las razones que nos hacen percibir dicha emoción, y actuar en consecuencia. Por ejemplo, te pones nervioso o tienes miedo; en vez de luchar contra los nervios, o contra el miedo, es mejor pensar qué nos hace sentir así, y buscar los medios para sobrellevar dichas emociones: respirar, verbalizarlo, salir a dar un paseo, analizar la situación objetivamente...

Lo que ocurre es que no siempre identificamos las emociones que experimentamos. A veces, escarbando un poco en nuestro interior, nos damos cuenta de que unas emociones encubren a otras, que tal vez tú crees que estás enfadado, pero, en el fondo, lo que ocurre es que te sientes triste, o culpable, o tienes miedo... Seguro que cuando descubres la verdadera emoción que se oculta en tu interior, ya no te sientes tan enfadado. Por eso, merece la pena pararnos a escuchar nuestras emociones; por eso, es útil tener una lista a mano.

En el curso de autoconocimiento del Teléfono de la Esperanza, nos han facilitado esta, que me ha gustado mucho. La reproduzco en forma de ristra, porque no he encontrado otra manera de publicarla con este editor.

Si alguien está interesado en la tabla en un documento en PDF, que me deje su correo en los comentarios.

¿Cómo te sientes ahora mismo?

Feliz
Eufórico
Confiado
Entusiasmado
Alegre
Exaltado
Gozoso
Contento
Satisfecho
Orgulloso
Tranquilo
Relajado
Encantado
Ilusionado
A gusto
Comprendido
Aceptado
Animado
Débil
Impotente
Oprimido
Vacío
Inseguro
Vulnerable
Indeciso
Incierto
Vacilante
Humillado
Agotado
Cansado
Hundido
Impotente
Vacío
Aislado
Infravalorado
Flojo
Confuso
Desconcertado
Inquieto
Angustiado
Ridículo
Incómodo
Agobiado
Estresado
Incómodo
Desorientado
Sorprendido
Turbado
Incomprendido
Dudoso
Inseguro
Dubitativo

Triste
Desesperado
Deprimido
Amargado
Desmoralizado
Desalentado
Desganado
Herido
Resentido
Despreciado
Dolido
Culpable
Frustrado
Rechazado
Despechado
Engañado
Melancólico
Desanimado
Fuerte
Poderoso
Forzudo
Enérgico
Capaz
Decidido
Seguro
Optimista
Firme
Endurecido
Irresistible
Responsable
Violento
Hinchado
Útil
Firme
Terco
Enfadado
Furioso
Incómodo
Encolerizado
Airado
Irritado
Agresivo
Crispado
Fastidiado
Molesto
Irritado
Malhumorado
Cabreado
Siento odio
Rabioso
Indignado
Estafado
Violento
Asustado
Aterrorizado
Angustiado
Atemorizado
Inseguro
Ansioso
Temeroso
Disgustado
Intimidado
Horrorizado
Sin valor
Preocupado
Acobardado
Horrorizado
Lleno de miedo
Inquieto
Nervioso
Impaciente
Tabla de emociones de Carkuff