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viernes, 5 de agosto de 2022

¿Por qué me gusta This is us?


Hace tiempo, escuché por primera vez a Amaya Ascunce hablar de esta serie en un podcast de Cristina Mitre. Decía que en un episodio pasaba de la risa al llanto a partes iguales. Me interesó.

Dejo bien claro que es una serie con una buena dosis de ñoñería o sensiblería que a mucha gente le puede "tirar pa'tras", y que, evidentemente, es ficción.

Otro factor a tener en cuenta: no te puedes fiar de los primeros capítulos. La serie se construye a medida que van pasando episodios y temporadas. Para mi gusto, las cuatro primeras son las mejores, una historia redonda; la quinta y la sexta temporadas creo que son un estiramiento del éxito de las anteriores (aunque no dejan de tener capítulos y momentos maravillosos).

El ingrediente que más me atrae es, sin duda, el emocional. Se abordan las emociones de cada personaje a lo largo de su vida, y se ve cómo condicionan las relaciones con el resto de la familia, y viceversa. En cada episodio, suele haber dos o tres zonas temporales, incluso a veces cuatro, con un hilo temático o de argumento que las vertebra. Sin duda, la manera en que se entreteje la trama es el ingrediente que te atrapa de un capítulo a otro. El guion da  giros totalmente inesperados entre capítulos, entre temporadas, o, dentro del mismo episodio. Los guionistas van soltando miguitas (aparentemente sin importancia) que van recogiendo tiempo después y revelando que aquel detalle insignificante era crucial.

Es sorprendente ver la caracterización de cada actor desde el inicio de la vida adulta hasta la madurez, así como el asombroso parecido entre los actores que representan a los tres hermanos Pearson en las distintas etapas de su infancia, adolescencia y juventud.

La serie es la vida (como dice el cartel, "This is real"). Crea un universo en el que estoy a gusto. Es una serie en la que me siento segura porque sé  que todos los conflictos se acaban resolviendo aunque no sea siempre de la "mejor" manera. Vives emociones y situaciones a través de sus personajes, los acompañas en sus problemas y en sus caminos personales (cada uno muy duro) como si fueran algo tuyo, como si una parte de ti lo estuviera viviendo y superando también.

Toca todos los problemas posibles de la vida actual (incluida la pandemia) y del ser humano: las adicciones, la obesidad, la ansiedad, el duelo, la diversidad sexual, el racismo... por nombrar algunos. Y todos, para mi gusto, con gran sensibilidad, profundidad y acierto. Pero el que sobrevuela por encima de todos es el de las relaciones personales: en la pareja, con el padre (con el otro), con la madre (con la otra), con un hermano, con el otro, con la otra, con un hijo, con el otro, con la otra... Y la más importante: de cada personaje consigo mismo: con sus luces, y con todas y cada una de sus sombras.

Mi personaje preferido es Beth. Por su belleza, su elegancia y su preciosa sonrisa. También, por su sensibilidad, su humanidad, su vulnerabilidad, su fuerza, su cariño y su sentido del humor. La complicidad que establece con William (el padre biológico de su marido) nos regala alguno los momentos más bonitos de la serie. La pareja que forma con Randall (al igual que la de Rebecca y Jack) está basada en el respeto, la comunicación y la confianza. Es un amor incondicional que soporta los embistes de la vida.

Como decía, con cada personaje aprendes una lección, pero hay uno que me parece especialmente bien construido en este sentido: Kate, la chica de los "súper tres". Puede que sea el que más evoluciona desde la infancia. La razón por la que también me parece todo un acierto es la estética de la actriz, que  rompe los estereotipos a los que estamos acostumbrados en personajes protagonistas. Con lo cual, se demuestra que se puede tener éxito con personajes que se alejan de los cánones de una sociedad que encasilla a las personas en una belleza convencional. Vemos a Kate pasar de ser una niña dulce, alegre y feliz, a sentirse discriminada por su peso  y empezar a tener miedos. Así, llega a una adolescencia y juventud complicadas que la convierten en huraña. Luego, en la edad adulta, la vemos crecer también sufriendo un proceso de trasformación enorme que la llevará a convertirse en la mariposa que estaba destinada a ser.

Me comentaba una amiga a quien también le encanta la serie, que los personajes no dejan de evolucionar. A través de ellos, te das cuenta de cómo evolucionas tú y lo que aún puedes hacer. Es un serie que te reconcilia con el ser humano. A pesar de las muchas dosis de drama, te deja buen sabor de boca. Ver This is us es volver al hogar.

Disponible en Amazon Prime Video, Movistar, y RTVE Play (creo que la primera temporada de momento).

jueves, 30 de mayo de 2019

Escritura y convivencia

Hoy he encontrado estas páginas de un cuaderno que comencé hace casi dos años (y que no continué, jeje):

A menudo, me vienen pensamientos que me gustaría plasmar en el papel. Lo malo es que cuando tengo el tiempo o la ocasión para sentarme a hacerlo, esos pensamientos que pudieron parecerme ingeniosos o lúcidos en su momento, ya se han esfumado. Lo mismo que el momento que me inspiró como las palabras que me dictaba el pensamiento. Es curioso cómo el simple acto de empuñar el lápiz ya hace que se desvanezca el discurso que había imaginado instantes antes, junto con las palabras que lo hilvanaban.

Ahora mismo recuerdo a Lope de Vega. No sé si "Un soneto me manda hacer Violante" empezaría así. Si, sin estar inspirado para escribir, se sentó a ello. Y, "burla, burlando", ya lleno mi primera cara del cuaderno, y comienzo la segunda.

Podría escribir sobre la dificultad que encierra la convivencia; sobre las trabas que nos ponemos unos a otros a pesar de que nadie conscientemente quiere hacer daño a otro (nadie emocionalmente equilibrado, quiero decir). La convivencia podría resultar muy sencilla si nos parásemos a pensar unos segundos, y decidiéramos qué es mejor: elegir defender nuestro orgullo, aunque esto pueda generar conflicto, o elegir defender la buena convivencia con nuestros seres queridos, y no tan queridos.

En realidad, no hay tantas causas, circunstancias o motivos que merezcan nuestro enfado, o, mejor dicho, que merezcan sacrificar la paz. Tal vez, sólo cuando atacan nuestros principios o nuestros valores, o a otro ser humano, especialmente, si es un ser querido.

Pero, incluso si atacan nuestras ideas, tampoco merece la pena perder la paz interior, pues la mayoría de las veces, la otra persona no quiere o no va a escucharnos; no vamos a conseguir que cambie de opinión y puede que ni de actitud. Nuestros principios no van a desparecer  porque alguien los ataque. Entonces, sólo merecería la pena arriesgar nuestra paz interior si alguien nos obliga a hacer algo que vaya contra nuestros principios.

¿Qué es más importante? ¿Ser feliz o tener razón?


¿Quién es más fuerte? ¿Quien se enfrenta al otro por sus actos o por sus ideas o quien consigue mantener la calma sin sentirse atacado? Yo lo tengo claro: el que conserva la calma; a mí, me cuesta mucho más esfuerzo. Cuando nos enfadamos por las palabras o  los actos de otra persona, estamos perdiendo poder sobre nosotros mismos y otorgándoselo a esa persona. Tenemos la ocasión de elegir y decidir cómo podemos responder al respecto, e incluso, decidir no responder.

Por supuesto, que no es fácil, pero es posible. Lo que es imposible es lograrlo sin intentarlo.

Se me quedó grabada una anécdota que me contó una amiga querida y sabia de un niño que había roto una figura en casa de la abuela. Esta se enfadó muchísimo con él. Debió de ponerse de tal manera, que mi amiga se planteó la siguiente reflexión: "¿Qué es más importante? ¿La figura o el niño?" Y no se me olvida. Intento hacer pensar a mis hijos cuando se enfadan mucho. Les pregunto: "¿Qué es más importante? ¿Lo que te ha provocado el enfado o la persona con la que te has enfadado?".

Somo, 4 de junio de 2017


sábado, 7 de enero de 2012

Incomunicarse para comunicarse...

Angry+Bird+Coaching

Me han traído los Reyes un regalo que me ha hecho mucha ilusión: un smartphone. Yo no uso mucho el móvil, y no me gusta la dependencia que crea, o los usos tantas veces innecesarios que hacemos de ellos, recordando un artículo de Pérez Reverte, cuando todavía la tecnología no había avanzado tanto. Pero estos aparatitos me atraen mucho, y tenía ganas de estar conectada con seres queridos que hace años veía a diario, y, ahora los veo de año en año...

Sin embargo, mi mente se resistía porque me daba miedo no tener voluntad para controlar al teléfono, y que el teléfono controle mi vida... Con la ilusión del segundo día, claro, he mandado avisos a mis amigas.

Hoy, cuando hemos conseguido arrancar a los niños de los juguetes para aprovechar el solecito tan rico que llevaba brillando desde la mañana, hemos ido a dar un paseo por la playa. Estaba tranquila y el mar, precioso, empezando a teñirse del sol del atardecer.


Entonces, he recibido un aviso al Whatsapp de una buena amiga; ya sólo tenía ojos para el teclado, y oídos para el "plin" de los mensajitos que me iban llegando. Además, claro, mis hijos también querían compartir "el juguetito de mamá". No quería dejar de hablar con ella, pero me ha dado miedo parecerme a las personas de este anuncio cuyo enlace nos dejaron el curso pasado en la UP:


Bueno, después de un ratito de chat, he conseguido despedirme, y disfrutar del paisaje de mi alrededor. Mientras volvíamos al coche, los cuatro hemos podido admirar las nubes de estorninos que iban y venían creando figuras de muy distintas formas, tamaños y grosores: un espectáculo realmente increíble. Ha habido un momento en que se han posado en un árbol totalmente desnudo, al que parecía que le habían brotado repentinamente cientos de hojas. Al poco rato, todos han vuelto a emprender el vuelo al unísono en un nuevo efecto sorprendente, dejando al árbol tan solitario como antes.


Lo que se observa en la parte superior
del árbol son pájaros, no hojas
 Consejos para usar el smartphone

P.D. Quiero aclarar que las fotos no están hechas con la cámara del móvil, aunque hice una para mandársela a mi amiga, y no quedó mal.

viernes, 10 de junio de 2011

Instrucciones para abrazar


Elsa Punset nos enseña a dar abrazos de verdad:
  1. Pedir permiso.
  2. Mantener contacto visual.
  3. Prolongar el abrazo durante, al menos, seis segundos.
 Caso práctico:

sábado, 23 de abril de 2011

Más de comunicación

El año pasado escuché en el programa de Vaughan a una periodista experta en comunicación (Helena López-Casares) algo que me gustó: que para comunicarnos, tenemos que pensar en qué queremos conseguir de la otra persona, y para conseguirlo, las dos partes tienen que ceder, si no, nunca llegarán a entenderse, ni a conseguir su objetivo.

Alice+got+a+haircut
'Alice in Wonderland - If I had a World of my own...' http://www.flickr.com/
Ponía de ejemplo el principio de Alicia en el país de las maravillas, cuando la hermana está en el suelo leyendo el libro de Historia, y Alicia, en la rama del árbol, jugando con la gata. La hermana la riñe por no hacerle caso, y Alicia le contesta que el libro es aburrido porque no tiene dibujos, a lo que la hermana le dice que los mejores libros son así. Comentaba la periodista que perdió una ocasión única para comunicarse con su hermana, y buscar otra vía de enseñarle la Historia.



Otras entradas relacionadas: Comunicación

jueves, 17 de marzo de 2011

Comunicación

%27why+yes+I+love+him%2C+but+keep+it+secret%21%27
'Conversation'
http://www.flickr.com/
Como dice José Antonio Marina, en su Elogio de la lectura,  nuestra convivencia es lingüística. Vivimos entre palabras, nos entendemos o malentendemos gracias a ellas. Necesitamos saber expresar nuestros sentimientos, defender nuestros puntos de vista, comprender a los demás.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención cuando me matriculé en la Universidad de Padres, fue cómo hablaban los tutores. La manera tan delicada, tan cariñosa, tan respetuosa que tienen de dirigirse a cada uno de nosotros. Sus palabras, que siempre albergan un mensaje, positivo, optimista y esperanzador, funcionan como un bálsamo en el ánimo de quien las recibe.

He aprendido, entre otras muchas cosas, que hay una forma positiva de comunicarse con los demás, lo que se llama “asertividad”. Es difícil; a veces, ni te acuerdas, y no siempre se consigue que el mensaje cale en el receptor, claro, pero, como todo, es cuestión de práctica.

Algunos truquillos:

Discourse
'Discourse'
http://www.flickr.com/
·         No precipitarse: asegurarnos de que hemos entendido bien la postura del otro, y repasar mentalmente lo que se va a decir (si es oral), o releerlo antes de enviarlo (si es escrito)

·         No contestar en caliente, si es posible. Tampoco hay por qué hacerlo en el momento; se puede dejar para más tarde, y así, reposan las ideas.

·         Ponerse siempre, previamente, en el lugar del interlocutor, intentando descodificar su opinión y sentimientos, para que se sienta aceptado, y no atacado. Por ejemplo, “entiendo que es difícil”, o “sé que te gusta”, “veo que estás enfadado…” “agradezco tu interés…” Se trata de una relectura en positivo de su postura/discurso.

·         Intentar centrarse en los hechos, no en las personas. Recordar que lo que nos molesta es lo que han hecho o dicho, no la persona en sí.

·         Evitar las descalificaciones, y las etiquetas: “Eres un intransigente”.
'What do you think they are talking+about?'
http://www.flickr.com/

·         Hablar desde el YO, lo que tú sientes cuando el otro ha hecho algo, no desde el TÚ. “Tú has hecho”,”tú has dicho”, “es que tú…” que es el mensaje del reproche. Mejor, “me siento furiosa, ignorada, atacada… cuando dices/haces esto”. Se conecta mejor con las personas cuando consigues hacerles saber cómo te sientes.

·         Intentar usar frases afirmativas, mejor que negativas. Por ejemplo, “cuando vengas, te lo daré”, en vez de “no te lo daré hasta que vengas”.

·         Evitar expresiones absolutas, sobre todo si son negativas (siempre, nunca, terrible, fatal, horroroso… contigo no se puede…) por mucho que digas antes “lo siento”. Las cosas no son ni blancas ni negras, y nadie está en posesión de la verdad.

·         Evitar frases lapidarias, porque… es tu punto de vista, no la verdad. Y no tienes por qué convencer al contrario: ya has dado tu opinión, ya la sabe, déjale que la madure.


Conversation
'social committee'
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·         Se dice que el 70% de nuestros mensajes en una conversación, se produce a través de la comunicación no verbal. Esta se pierde cuando nos comunicamos por escrito. Por eso, es conveniente usar los emoticones para que sustituyan al lenguaje no verbal, para quitar hierro a nuestras palabras, y que suenen menos serias, si no es esa nuestra intención.

·         Recordar que en Internet, las mayúsculas equivalen a gritar, y se pueden percibir como una agresión por parte del emisor.

·         Por último, repasar si hay algo de lo que hemos dicho que podemos suavizar, matizar, cambiar, rectificar…

miércoles, 23 de febrero de 2011

Historia de un letrero

Independientemente de la polémica de plagio en la que se ha visto envuelto este corto, no deja de ser bonito. La importancia del lenguaje en nuestras vidas: se puede decir lo mismo de tantas maneras...


viernes, 18 de febrero de 2011

El poder de la palabra

Dedicado, con todo mi cariño, a Marisa y a Sonia


 Un sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Después de despertar, mandó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.

"¡Qué desgracia, mi señor!", dijo el sabio. "Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad."

"¡Qué insolencia! ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí! ¡Castigadle!", gritó el sultán enfurecido.

Más tarde, el sultán consultó a otro sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al sultán con atención, le dijo:

"¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos tus parientes."

El semblante del sultán se iluminó con una gran sonrisa y ordenó que dieran cien monedas de oro al sabio. Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

"¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer sabio. No entiendo por qué al primero se le pagó con un castigo, y, a ti, con cien monedas de oro."

El segundo sabio respondió:

"Amigo mío, todo depende de la forma en que se dice. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado."

Aplícate el cuento, Jaime Soler, M. Mercé Conangla


lunes, 7 de febrero de 2011

Leed, leed, leed... y leed

Como veo que empiezo a tener visitas, me apresuro a dejar una nueva entrada. Esta vez en palabras de José Antonio Marina, que clama desde hace tiempo que "Para educar a un niño hace falta la tribu entera". En este elogio, analiza por qué la lectura es tan importante, no ya para el individuo, y el placer personal, sino para la sociedad y la democracia.

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ELOGIO DE LA LECTURA.  JOSÉ ANTONIO MARINA
Me sería muy fácil hacer un apasionado elogio de la lectura. Contar y cantar sus maravillas. Caí bajo su hechizo cuando era adolescente y aún continúo gozosamente sometido a su influjo. Pero no voy a hacer una alocución para los convencidos. No voy a animar a la lectura a los que ya son lectores. No me dirijo a alumnos, ni a padres, ni a docentes, sino a los ciudadanos españoles. Hoy me gustaría convocarles a una gran movilización en favor de la lectura. Y hacerlo seriamente, dramáticamente incluso, porque leer no es un lujo ni una satisfacción privada. Es, ante todo, una necesidad social de la que va a depender la calidad de nuestra vida y de nuestra convivencia. Ya sé que vivimos en tiempos de nuevas tecnologías, que ponen al mundo entero al alcance de un click. Pero esas maravillosas posibilidades resultan inútiles sino sabemos aprovecharlas. Un burro conectado a Internet sigue siendo un burro y, por ello, lo que necesitamos es que delante de las pantallas de los ordenadores es que haya gente ilustrada, culta, lectora, capaz de internarse animosamente por los espléndidos caminos del lenguaje, da lo mismo que sea a través de líneas electrónicas o de las líneas de un libro.

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La lectura nos permite acceder a la cultura, que no es otra cosa que la experiencia de la humanidad, sin la cual caeríamos en un primitivismo zafio. Pero, además, es la gran herramienta para mejorar nuestra relación con el lenguaje. Y este asunto es de gran envergadura, porque nuestra inteligencia es lingüística. Pensamos con palabras, nos entendemos con palabras, hacemos proyectos con palabras. No solo hablamos con los demás sino que continuamente hablamos con nosotros mismos, nos explicamos nuestra vida, comentamos lo que nos pasa, gestionamos nuestra memoria haciéndonos preguntas. Mantenemos un permanente diálogo con nosotros mismos, hostil o amistoso, y sería bueno que no fuera destructivo ni deprimente, sino que nos diera fuerza y claridad. Todavía hay más: también nuestra convivencia es lingüística. Vivimos entre palabras, nos entendemos o malentendemos gracias a ellas. Necesitamos saber expresar nuestros sentimientos, defender nuestros puntos de vista, comprender a los demás. Cuando el lenguaje falla, la violencia aparece. Y no hay mejor medio que la lectura para adquirir esos mecanismos lingüísticos que son imprescindibles para una vida verdaderamente humana.
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Por último, la calidad de la democracia también depende de la lectura. Lo primero que hacen los dictadores es censurarla, prohibirla o, al menos, disuadir de ella, porque saben muy bien que la lectura es el gran enemigo de la tiranía. Cuando no se sabe comprender un argumento, o se siente la pereza de buscar información, o se vive pegado al televisor, se acaba sometido a la sugestión del grito, la consigna, el clip publicitario, el convencimiento fácil, el insulto. Y todo esto es la antesala de la sumisión.
Por eso, mi llamada a los ciudadanos españoles, mi invitación para que colaboren en esta movilización, no quiere limitarse a recordar que leer es un placer, que estimulará la fantasía, que les permitirá hacer navegable su alma, sino que aspira a hacerles reflexionar sobre la transcendencia social de la lectura. Necesitamos una democracia de lectores, necesitamos mayorías ilustradas, necesitamos recuperar la sabiduría de vivir, el sentido de la historia, la comprensión de nosotros mismos y de nuestros sentimientos, cosas que solo los libros nos proporcionan. Las imágenes son emocionantes, conmovedoras, pero mudas. Sólo las palabras, el discurso, permiten captar su sentido, serenar la pasión mediante la idea, encontrar un acuerdo que no sea una rendición, iluminar el mundo y su memoria.
La lectura es la vanguardia de la libertad.
Por eso le dedico este elogio apasionado.

Fotos: http://flickrcc.bluemountains.net/