Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de julio de 2022

Abrazar las emociones

    Abrazar, transitar, surfear las emociones... son términos que se usan para gestionar la ansiedad, la tristeza o el miedo.

Soledad Voulgaris
   
    ¿Cómo se hace? A continuación, comparto recursos que a mí me ayudan.

  Las emociones no se pueden elegir. Podemos elegir qué hacemos con ellas; buscar los pensamientos que las producen, y cambiarlos; darnos tiempo para responder en vez de reaccionar; pero no podemos elegir la emoción que un hecho o un pensamiento nos producen porque es algo automático del cerebro. Entender esto nos descarga de "culpa" ante emociones "desagradables" y nos invita a ser responsables de ellas, es decir a aceptarlas.

   Dicho de otra manera, abrazar o aceptar es lo mismo que no resistirse a la emoción. Primero, ayuda mucho identificar cuál es y ponerle nombre. Escuchar qué nos dice, localizar dónde se siente, y mandar aire a esa zona con la respiración. Yo la verbalizo y respiro. También se puede decir algo del tipo "Siento miedo. Así está bien. Le hago espacio. Yo no soy mi miedo". Visualiza que estás en el mar y en vez de resistirte a las olas, te dejas llevar por ellas a la vez que respiras.

    Otro recurso es escribir. Comprar una libreta bonita y escribir todo lo que viene a la cabeza. Esto me dijo una amiga muy sabia cuando compré mi cuaderno: "El más bonito que encuentres. Es importante para que lo que salga después del proceso de escritura también sea bonito."

    María Esclapez explica en Me quiero, te quiero que hay tres niveles de expresión: pensar, hablar y escribir. El último es un nivel de conciencia superior. Se necesita gastar más energía y recursos cognitivos. Hace que lo pensado y sentido pueda entenderse mejor, no solamente por lo que conlleva expresarlo y plasmarlo, sino por la impresión que nos invade a golpe de vista, una vez que lo hemos reflejado todo. Y un nivel aún superior es dibujar. A mí también me ha ayudado este libro de cómo dibujar mapas mentales que escuché recomendado en el podcast De piel a cabeza. Voy escribiendo palabras que me vienen a la cabeza ese día, haciendo ramificaciones y acompañándolo de dibujos (esquemáticos porque yo no sé dibujar, y aun así, me cuesta) y colores.

    En la película Inside out, Alegría no dejaba que Tristeza tomara el poder en el cerebro de la protagonista, pero ella no recuperó lo que había perdido hasta que actuó Tristeza. Y fue posible porque se dio permiso para abrazar esa emoción.

    A veces, hay que hacer la plancha: dejarse estar, no hundirse más en el pozo, pero, no luchar contra la emoción. Si estás triste, pues ese día o ese rato, quizás toca estar triste, bajar el ritmo, no exigirse, darse permiso. Yo me escribí algo en una carta a mi niña interior: "Me doy permiso para enfadarme y estar triste. Sé que no me dejaron. Yo me dejo. Estoy a mi lado. Me apoyo y me quedo conmigo hasta que esté mejor. Me doy tiempo." Se puede formular en segunda persona también, como le llegue mejor a cada uno. "Me importa mi dolor. Me importan mi sentimientos. Me cojo en brazos. Me agarro de la mano. Me quedo conmigo. Me sostengo."

    Es angustioso no poder controlar la ansiedad. Los ansiolíticos y los antidepresivos (bajo supervisión médica siempre) ayudan a dormir y a no sentir ese descontrol que es muy desagradable y limitante. Pero, a la vez, es importante escuchar qué nos dice la ansiedad y aprender recursos para cuando vuelva y que no te desborde.

  El año pasado, fui a una psicóloga que practica EMDR, que es una técnica que se usa con el shock postraumático. No creía nada mientras lo hacía, pero, al día siguiente, me había desaparecido la angustia. Me contó mi hermana que ella conoce a una profesional que la usó con niños soldado y, al poco tiempo de empezar la terapia, dejaron de hacerse pis en la cama y de tener pesadillas. 

    Consiste en conectar los hemisferios cerebrales mediante el estímulo del tacto, de la vista o del oído. Yo creo que es lo que hace la técnica del tapping, como el abrazo de la mariposa, al dar golpes en cada lado del cuerpo. O la música 8D que se usa con auriculares, y la respiración alterna del yoga.

    De todas formas, está bien llorar en el trabajo, está bien llorar delante de nuestras hijas e hijos (y, por lo visto, se libera cortisol, la hormona del estrés). Hay que normalizar que somos seres humanos que sufrimos y a veces no podemos con todo. Desde la pandemia, se habla mucho de salud mental. Por eso, hay personajes públicos que están compartiendo sus experiencias y exponiendo sus historias personales.

    Hablemos de emociones; hablemos de tristeza, de miedo, de ansiedad... hablemos de salud mental. En general, pero también de la nuestra. No nos escondamos más. Guardar "la mierda" debajo de la alfombra sólo hace que se acumule y que tropecemos.

    Aprovecho para recomendar a otra psicóloga en Instagram que me encanta: lapsicologajaputa (lo siento, se llama así, jeje).

domingo, 26 de junio de 2022

La clave: volver a levantarse

"Lo más importante no es no haberse caído nunca, sino levantarse después de cada caída."

Suena a tópico, pero es así. No hay un secreto de la felicidad. No hay una fórmula que se aprenda y que garantice el bienestar permanente. Por supuesto, hay muchas enseñanzas valiosas, pero lo más importante es encontrar las que sirven a cada persona, y tenerlas presentes cuando vengan "mal dadas". Lo más importante es volver a intentarlo aunque se haya caído de nuevo en los errores que se querían evitar. Si se cae: se acepta, te das permiso para el error, te perdonas, lo dejas ir y lo intentas de nuevo. Las veces que haga falta.

Ocurre a menudo que se lee un libro, una frase, se hace un curso, se escucha una charla que abre los ojos, que señala el camino con claridad, pero, luego, se vuelve a la rutina, baja el entusiasmo y se olvida.

O se empieza a practicar y, al primer momento flojo, se cree que no funciona, por lo que se regresa a las antiguas costumbres, a los antiguos surcos del cerebro sin haber dado tiempo a crear los nuevos. Entonces, se extrae la conclusión de que esos cambios no son para ti, que no funcionan contigo, se tira la toalla y se desconfía de cualquier enseñanza porque "no sirvió de nada" en el pasado.

Los cambios de hábitos, o su nueva adquisición, requieren tiempo y esfuerzo. Si se quiere mejorar la autoestima, se tiene que cuidar cada día, un día tras otro, poniendo mucha atención a las caídas y a los momentos de baja forma. Transitarlos, darles espacio, y, al mismo tiempo, recordar que un día o un momento bajos son pasajeros, y confiar en que habrá nuevas oportunidades de volver a intentarlo.

Si se quieren combatir los pensamientos dañinos, hay que trabajarlos: identificarlos, buscar estrategias para ponerlos a raya, cambiarlos por otros que sean constructivos. Requiere consciencia y cierta disciplina.

El problema no está en el método, ni en la persona. No hay fallo: hay oportunidades. Vuelve a intentarlo cada vez que surjan.

Esto en cuanto al trabajo personal se refiere, aquel que depende única y exclusivamente de uno mismo. Pero, en situaciones de convivencia que implican a terceras personas, igual de importante es saber cuándo decir basta. Se han dado muchas oportunidades que no dependen de una o de uno mismo, y no han funcionado. Entonces, la clave quizás no sea volver a intentarlo, sino dejar de intentarlo con esa persona, cambiar de estrategia porque está claro que esa no ha funcionado. Que se intentó muchas veces y es hora de probar algo diferente que aún no se hizo.

Tampoco es fácil. Hay que tener los límites muy claros y darte prioridad.


miércoles, 10 de febrero de 2021

Mis lecturas de verano (las que recuerdo): Autoestima automática, Americanah y Una educación.

 Autoestima automática, de Silvia Congost.

    Es el único libro de esta psicóloga, a la que sigo en Instagram, que está disponible en eBiblio.

    Me estoy dando cuenta de que tengo que repasarlo porque, en el momento, me sirvió y me ayudó, pero, estas herramientas, si no las tienes presente y las refrescas cada poco tiempo, se olvidan.

    Inserto imágenes de fragmentos que subrayé, y el enlace a una carpeta de Drive donde las guardé, por si alguien quiere leer más.

    Algo importante en psicología cognitiva y conductual es conocer el PEC: un Pensamiento provoca una Emoción y esta, una Conducta. El origen de nuestras acciones y de nuestras emociones es el cerebro, pero no solemos ser conscientes del pensamiento que las provoca. A veces, es la conducta o la emoción la que nos hace llegar al pensamiento. Se puede cambiar la conducta "inadecuada" y modificar así la emoción y el pensamiento, según la escuela conductual; o, identificar el pensamiento que nos hace sufrir, y cambiarlo por otro más positivo, para modificar la emoción y la conducta, según la escuela cognitiva. Esta es mi explicación de "andar por casa", que me perdonen los profesionales.





Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie.

    Tenía muchísimas ganas de leer esta novela desde hace tiempo, y me la regalé en el libro electrónico a final del curso pasado. Véase la reseña de Voy a ver qué leo

    Chimamanda, es una escritora nigeriana de enorme belleza, con una gran fuerza y mucho sentido del humor: una diosa. Hace tiempo que vi sus charlas TED que recomiendo encarecidamente, también disponibles en sus libros correspondientes: El peligro de la historia única y Todos deberíamos ser feministas. Véase la reseña de A libro por mes.


    El libro de Americanah no defraudó mis ilusiones. Lo leí, además, en pleno apogeo del #BlackLivesMatter, con lo que cobró aún más sentido. Su protagonista, Ifemelu, no se había dado cuenta nunca del color de su piel hasta que fue a estudiar desde Nigeria a Estados Unidos. Se plasma además la diferencia que existe en este país entre negros africanos y negros afroamericanos.

   
    Aparte de ser una narración que te atrapa, tiene un poco de todo: AMOR, familia, intriga, corrupción, migración, multiculturalidad, inseguridad personal y autoestima, suicidio, feminismo... Se trata de una historia personal de gran complejidad en que la protagonista trata de hacerse y rehacerse a sí misma. También, de un dibujo de la sociedad norteamericana y sus muchos recovecos a través de los ojos y de la experiencia de Ifemelu. Y de una aproximación a la sociedad nigeriana, un país con una gran riqueza cultural, que quiere modernizarse, pero que ancla a sus mujeres al patriarcado, con fuertes cadenas.

    Algo que me impresionó fue conocer el sufrimiento que los tratamientos para trenzar y alisar el pelo causan a las mujeres de raza negra. No tenía ni idea. Es algo que va mucho más allá de la moda o de la estética. Es una carta de presentación que te puede abrir o cerrar puertas. Si el sexo femenino, en general, es esclavo de la imagen en nuestra sociedad sexista, en este caso, la esclavitud se convierte en auténtica tortura. De hecho, hay un movimiento "civil" para recuperar el pelo afro:



    Americanah es, en mi opinión, un libro de obligada lectura. Nos ayuda a abrir el objetivo de nuestra mirada a otra cultura que no es la nuestra, a otros problemas que no son los nuestros, pero que afectan a seres humanos que se emocionan y sufren igual que cualquiera y que tienen sueños igual que cualquiera. TODO EL MUNDO SUFRE Y QUIERE SER FELIZ, esto es, en la meditación de la compasión, lo que nos iguala a los seres humanos. No es justo que por pertenecer a una raza o a otra,  por nacer en un país o en otro, se arrebaten derechos y se hagan diferencias.

Una educación, de Tara Westover.

    Este es un recuerdo a Asun, mi suegra, que murió a los 86 años, el 28 de septiembre de 2020. Aunque no cursó estudios superiores, era una gran lectora y conservó la afición hasta el final. Este libro se lo regalé en Reyes de 2020. Lo leyó dos veces. Algo que no me explico, porque ella era muy sensible para las escenas escabrosas, y la historia está basada en hechos reales, con escenas muy, muy duras (alguna no pude leerla completa) sobre accidentes y agresiones que sufrieron la protagonista o su familia. Todos ellos causados por la educación que les dio el padre (mormón extremista, y víctima de un trastorno bipolar probablemente) y el tipo de vida que los obliga a seguir.

   
     Escuché la recomendación a Amaya Ascunce (quien también recomienda a Chimamanda) en uno de sus programas con Cristina Mitre.

    El mismo país que visita Ifemelu como inmigrante, es en el que nace Tara, pero tampoco es el Estados Unidos que solemos ver en las películas, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayor parte de su vida transcurre en las preciosas montañas que la vieron crecer.


Tara Westover, autora y protagonista.

    Es una historia durísima como ya he dicho. Me dejó mal cuerpo. Pero es otra lectura muy aconsejable porque, contra todo pronóstico, la educación salvó la vida de Tara. Literalmente; si no hubiese seguido la vía de los estudios, no sé si habría sobrevivido a las barbaridades que tenía que soportar en su casa. El efecto que la educación tiene en ella queda maravillosamente reflejado en esta frase: "La palabra y el modo en que la pronunciaba Shawn no había cambiado; mis oídos, sí". La educación le abre los ojos y los oídos, le hace ver el mundo que la rodea desde otro punto de vista que ya no podrá cambiar. Cuando el efecto Pigmalión empieza, no hay quien lo pare.

    Aunque el camino, que acabará llevándola a Cambridge, no es fácil ni recto ni corto precisamente. Afortunadamente, en el trayecto, encontró gente buena que la ayudó, incluso uno de sus hermanos y una tía. Porque el calvario de Tara no sólo tiene secuelas físicas, que esas se curan, sino, sobre todo, emocionales, que le costará más reconocer y mirar cara a cara. El precio que tiene que pagar es muy alto. No quiero destripar el final, sólo diré que, por mucho que una familia y unos padres sean malos, los peores, es la única familia que se tiene (aunque se puedan elegir y crear familias nuevas en la edad adulta), y con la única que se ha creado un vínculo o un apego en la infancia, y tiene que ser muy duro no encajar o que te hagan sentir que no encajas.

    Termino con una bonita metáfora de la propia Tara cuando sube a un campanario en Inglaterra: "Aguanto este viento porque no intento aguantarlo. Soportamos estas ráfagas en el suelo, de modo que también podemos soportarlas estando en lo alto. No hay diferencia. Salvo la que establecemos en la mente. (...) Yo me limito a estar de pie. Usted y los demás tratan de mantener el equilibrio, de inclinar el cuerpo porque les asusta la altura. Pero agacharse y caminar de lado no es natural. De esa forma se vuelven vulnerables. Con solo controlar el pánico, se consigue que el viento no sea nada."
 







Escribiendo la entrada, he recordado otro libro que leí también en verano. Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt. Lo recomiendo, pero no es una lectura tan fácil narrativamente como la de las otras dos novelas. He aquí el artículo sobre la autora en Voy a ver qué leo. 


viernes, 2 de diciembre de 2011

Día Internacional de la Discapacidad: todos diferentes

edward+olive+fot%C3%B3grafo+de+boda+-+madrid+based+wedding+photographer+-+nominated+for+the+photoposedstagedshop+masters+2009


Y qué le voy a hacer si yo, amo lo diminuto.
Y qué le voy a hacer si yo, no quiero
que el océano sea tan profundo.
Y qué le voy a hacer si yo,
de pequeño encontré la fuerza de mi mundo.
Y qué le voy a hacer si yo,
si yo pienso que ellos y nosotros sumamos uno.
Qué le voy a hacer.

Y es que gota sobre gota somos olas que hacen mares.
Gotas diferentes, pero gotas todas iguales.

Y una ola viene y dice: oooohhhhhhh
somos una marea de gente,
todos diferentes, remando al mismo compás.

Y es que somos una marea de gente,
todos diferentes, remando al mismo compás.

Y una ola viene y dice: oooohhhhhhh

parece que te sigue
y el mundo repite.

Y qué le voy a hacer si yo, nací en el Mediterráneo.
Y qué le voy a hacer si yo, perdí las gotas de tu llanto.
De tus gotas me inundé, transparencias en mi sed,
soñé torrenciales de amor y fe,
como lluvia de primavera borrando grietas, igualando mareas

Y es que, gota sobre gota, somos olas que hacen mares,
gotas diferentes, pero gotas, todas iguales.

Y una ola viene y dice:
somos una marea de gente, todos diferentes
remando al mismo compás.
Y es que somos una marea de gente,
toda es diferente remando al mismo compás.

Y una ola viene y dice: oooohhhhh
parece que te sigue, ooooohhhhh
y el mundo repite: ooooohhhhhh

Y una ola viene y te dice:
parece que te sigue
y el mundo repite, repite.

Y otros dos vídeos tiernos, que ojalá se nos grabasen a todos en el corazón:




miércoles, 1 de junio de 2011

El punto

Bonito cuento infantil, muy conocido en las aulas de la UP, cuya reflexión sirve para niños y para adultos. 
En la vida, como nos explica Pescetti al principio, nos cuesta emprender tareas que no sabemos por dónde empezar, o cuyos primeros resultados distan mucho de lo que esperábamos, por lo que es probable que nos desanimemos, y tiremos la toalla de antemano.
A los niños, les puede ayudar a afrontar la frustración, cuya resistencia es tan importante en la formación del carácter.
Este sencillo cuento nos da una importante lección:

"Haz una marca y mira a ver a dónde te lleva"

Como dice el libro de El secreto, del que hablaré algún día, cuando vas conduciendo en un largo viaje de noche, las luces delanteras sólo iluminan unos 30 o 60 metros; y lo único que tienes que hacer para completar el viaje es ver los 30 0 60 metros de delante.
O lo que es lo mismo: todo gran viaje empieza con un paso.


miércoles, 11 de mayo de 2011

Hoy es un gran día



Hoy, mi querida amiga del máster acaba su tratamiento. Ocho duros meses de valentía, de fuerza, de optimismo… que han ganado al miedo, a la incertidumbre, al dolor…

Y es que la primavera todo lo arregla, como dice su preciosa chiquitina.

Para ella, esta canción llena de vitalidad, que cantamos a pleno pulmón en un gran abrazo virtual:


Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.

sábado, 2 de abril de 2011

Reflexiones de vida



Una bonita presentación que resume lo que estamos aprendiendo en el curso. Extraigo algunas frases a continuación.

"Si la tranquilidad se convierte en tu meta diaria, cada día lo harás mejor"

“Para complacer a los demás, muchos aceptamos en convertirnos en personas que no somos”

“Las lecciones más importantes las aprendemos cuando las cosas se ponen difíciles”

“Concédete un descanso, date un tiempo para analizar qué es importante para ti”


Stepping+Stones+over+the+River+Mole%2C+Box+Hill%2C+Dorking
'lonely tree in the snow'
http://www.flickr.com/

“Para obtener algo que nunca has tenido, tienes que hacer algo que nunca has hecho”

sábado, 19 de marzo de 2011

Cambiar con las dificultades

untitled
'untitled'
http://www.flickr.com/
Hace tiempo que quería dejar aquí almacenado un cuento que oí hace unos meses, y que me gustó mucho.
El otro día, al leer estas bonitas palabras en el blog de Uno entre cien mil, me acordé nuevamente de él:

“Esto ha pasado para algo” y a partir de ahora “el camino se tiene que convertir en uno en el que todos podamos sacar algo positivo”. “No quiero que nadie recuerde esto como una pesadilla, lo que busco es que sirva para algo”.


“El nombre de Uno entre cien mil no es porque esto le ocurra a tres de cada cien mil niños, sino por darle la vuelta a ese concepto, Guzmán es un niño que va a superar esto como otros cien mil no tienen necesidad de hacer, y por eso en su vida sacará adelante lo que cien mil no puedan.”

“Este blog es una terapia, está suponiendo un asumir y aceptar pero con un construir positivo. El objetivo es que todos los que rodeamos a Guzmán construyamos palabras, pensamientos, un futuro y un presente positivo. Construir pilares sanadores. Que Guzmán vea en esto una historia de superación, una batalla que ha superado”.


La resiliencia, según la RAE, es la "Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas".

ZANAHORIAS, HUEVO, CAFÉ
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Carrot+Flower
'Dinner'
http://www.flickr.com/
Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.
A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?". "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

LOOKING+OUT+FROM+THE+OLD+SEA+CAVE+OF+ENOSHIMA+in+MEIJI-ERA+JAPAN++%E6%B1%9F%E3%81%AE%E5%B3%B6
'tumbled out'
http://www.flickr.com/

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?". Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?"
Coffe+Break+for+two
'Coffee Love (FI-20473)'
http://www.flickr.com/
Y hoy te lo pregunto yo a ti... ¿Cómo eres tú, mi querido amigo? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero... ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. ¡Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor! Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor... ¡tú reaccionas mejor! y haces que las cosas a tu alrededor mejoren. ¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piénsalo...
Fuente: http://www.crecimiento-personal.com

Esto es lo que comentaba una compañera de la UP, a la que la vida la ha puesto a prueba con una de las peores, después de leerlo:

Desgraciadamente, no tengo el truco para hacer ese café tan estupendo. Está claro que, ante la adversidad, no he conseguido nada más que ser primero una zanahoria frágil y fácil de deshacer, para, después, volverme un huevo endurecido. Confío que, con el tiempo, tenga la fortaleza necesaria para poder ser ese café capaz de conseguir que esa agua hirviendo, no le haga tanto daño.

jueves, 10 de marzo de 2011

Máster en crecimiento personal

Para una gran mujer, con todo mi cariño, y mis mejores deseos



216%2F365+think+pink
'For Mum'
http://www.flickr.com/


Este año, una buena amiga está haciendo “un máster de crecimiento personal”, como ella lo llama. Todo empezó en junio con un bultito de nada, que acabó siendo algo… más.
Ya casi, casi está en el tramo final de una de las etapas más duras, y me ha dado por repasar lo que nos ha relatado a sus amigas a través de los correos de los últimos seis meses.
Me la he ido imaginando en cada situación: cuando nos mandó el primer mensaje con la noticia, intentando sonar “normal”, con la incertidumbre de cómo íbamos a reaccionar; luego, con su vitalidad y su optimismo desbordando en cada línea; a veces, confesando sus nervios, sus miedos, sus debilidades; nos ha escrito la amiga compañera de su marido; la amiga, mamá tierna de esa preciosa y alegre niña de cuatro años; la amiga, hija de sus papis, y hermana de su hermano; también la trabajadora e inquieta, responsable en su profesión, y en su negocio... Y una nueva amiga: la filósofa, que ha sabido aprovechar esta experiencia para comprobar su fortaleza mental, para crecer como persona, y compartirlo con nosotras.

GGC


 
Creo que está siendo un año duro para ella (ya queda menos para "los finales”), pero un año que ninguna olvidará. Con amigas así, que me dan tan buen material, es fácil mantener el blog. Aquí están algunas de sus sabias reflexiones:


¿Sabéis?, por muy mal que estén las circunstancias que nos rodeen en nuestra vida, la energía es lo que cuenta. No es que me esté volviendo budista ni nada de eso, pero es que me han "regalado" un "máster intensivo de seis meses en crecimiento y mejora personal", je, je, je, y estoy experimentando la fuerza que podemos llegar a tener cada uno de nosotros, y ni siquiera lo sabemos.

Estoy contenta, y doy gracias todos los días por las cosas buenas que me pasan, y de cada día bueno que tengo. Disfruto del tiempo con mi madre, y de las tardes con mi hija. [...]


Soy consciente del ritmo frenético de mi vida y de la pérdida del sentido de muchas cosas. Los problemas del trabajo, las discusiones con la pareja, la falta de tiempo con mi hija... Creo sinceramente que es muy fácil perder el "sentido de tu vida" y eso da miedo. En mi caso y "gracias" al cáncer de mama, he podido pensar un poco más en mi vida. Recuerdo no hace mucho (antes de la operación) que vi una foto de recién casados, me puse a llorar porque me acordé de la ilusión con la que hicimos en ese momento la foto y me pregunté qué es lo que había pasado.

Decorated+bowler
'Big babol'
http://www.flickr.com/

 Yo también reconozco que con la edad se me ha "agriado" un poco el carácter. Pero ahora sé que todo depende de nosotros mismos. Es cierto que las circunstancias de la vida nos van a pillar más de una vez por sorpresa, pero lo más importante es el sentido que queramos darle. Cuando te pasa algo referente a la salud, pierdes el interés por lo que te rodea y solo ves tu enfermedad. Ni hay tiendas, ni escaparates, ni cenas, ni reuniones, ni salidas... Ves al resto de gente que te rodea haciendo una vida "normal". Todos estamos inmersos en una burbuja que realmente es de jabón; es decir, todos somos igual de frágiles.  No importa cómo "decores" la burbuja, con cosas más o menos bonitas... al final, todos compartimos la misma realidad humana.


Pero lo que nos hace diferentes es la capacidad de "despertar" y vivir siendo conscientes de la fragilidad, del sentido y la importancia  de la familia, amigos, momentos compartidos, que realmente merecen ser disfrutados e interiorizados.



Weekend+Love
'Weekend Love'
http://www.flickr.com/

Hoy, me he enterado de la muerte de un señor, familia de mi tía, al cual le tenía cierto aprecio. Justo el viernes lo vi con mi madre, el sábado le dio un ataque al corazón, y hoy, ha muerto. Me ha impresionado la noticia. Es escalofriante la fugacidad del momento que vivimos, de cómo de repente estás, y pasas a "no estar"... Casi nunca pienso en la muerte, salvo cuando te enteras por alguien cercano, ni incluso ahora, en mis circunstancias... Sólo pienso que nos complicamos demasiado la vida y nos empeñamos en llevar más carga de la que realmente necesitamos. ¿Sabéis?, la tristeza es necesaria vivirla también porque nos hace sentir lo importante que es sentir la alegría...

Me gustaría que estas circunstancias personales que vivo me tatuaran el corazón para siempre y nunca me olvidase de lo que realmente es importante en mi vida.

Sólo os quería dar las gracias por elegir acompañarme en mi camino. [...]

Gracias, gracias. Esta es una palabra mágica que tenía olvidada, pero que cada vez que la digo es porque algo bueno me ha sucedido. Y si, al final del día, recuerdas las veces que has pronunciado esta palabra te das cuenta de todo lo bueno que te ha ido pasando. ¡Es un buen ejercicio! [...]
GGC
Bueno, no os he contado cómo hice para que mi hija me viera por primera ver con un pañuelo tipo turbante árabe en la cabeza, en vez de con la peluca. Una mañana, antes de ir al cole, me puse el pañuelo, el albornoz y mi falda de danza del vientre llena de moneditas. Entré en su cuarto con la música de un CD que tengo de danza del vientre, y le hice un baile. Bueno, se rió un rato y a mí me sirvió para "romper el hielo", y que me viera con otro aspecto, diferente. Ahora, a veces le pongo la falda y la música y bailamos enfrente del espejo de mi cuarto, je, je...
A veces, se me queda mirando, no del todo convencida,  pero no dura mucho...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las babuchas


Nude
'red booties'
http://www.flickr.com/

Es una historia sacada de Hijos del ancho mundo, de Abrahm Verghese. La cuenta el padre del protagonista, un personaje muy entrañable, después de salir de la cárcel (kerchele), a la que fue enviado como sospechoso de colaborar en un golpe de estado contra el gobierno etíope.

A ver si encontramos cuáles son nuestras babuchas, y, lo que es más importante, dónde las guardamos para que molesten lo menos posible.








-[…] Uno de mis compañeros de celda, un comerciante, Tawfiq, contó la de Abú Kassim.

Se trataba de un cuento bien conocido por todos los niños africanos: Abú Kassim, un pobre comerciante de Bagdad, había conservado sus maltrechas y remendadas babuchas a pesar de que eran objeto de burla, al punto de que al final ni siquiera él tenía valor para mirarlas. Pero todos sus  intentos de deshacerse de ellas habían acabado fatal. Cuando las tiró por la ventana, fueron a dar contra la cabeza de una mujer embarazada, que abortó. Y encarcelaron a Abú Kassim. Cuando las tiró al canal, atascaron el desagüe principal y provocaron una inundación. Y el hombre volvió a prisión…

-Cuando Tawfiq terminó de contar su historia, otro preso, un anciano sereno y muy digno, comentó:”Abú Kassim habría hecho mejor construyendo una habitación especial para sus babuchas. ¿Por qué intentar deshacerse de ellas? Nunca lo conseguirá”, y se echó a reír, satisfecho por haberlo hecho. Aquella noche murió mientras dormía.

as-if-from-out-of-space
'inside'
http://www.flickr.com/
[…] todos éramos de la misma opinión: el anciano tenía razón. Las babuchas de la historia significan que cuanto ves, haces y tocas, las semillas que siembras o dejas de sembrar, se convierten en parte de tu destino. […] Como no conocí a mi padre, creía que no tenía importancia para mí. Sin embargo, mi hermana sentía su ausencia con tanta intensidad que eso la amargó, al punto de que tenga lo que tenga ahora, o lo que llegue a poseer, nunca será suficiente.- Suspiró-. Compensé la ausencia paterna acumulando conocimiento, habilidades, buscando alabanza. Lo que entendí por fin en Kerchele (la cárcel) es que ni mi hermana ni yo  nos percatamos de que la ausencia de nuestro padre son nuestras babuchas. Para poder empezar a librarte de ellas, tienes que admitir que son tuyas. Y si lo haces, entonces desparecerán solas.

[…] Espero que un día – añadió, suspirando – lo comprendáis con tanta claridad como yo lo entendí en Kerchele. La clave de vuestra felicidad es aceptar vuestras babuchas, lo que sois, vuestro aspecto, a vuestra familia, las dotes que tenéis y las que no tenéis. Si seguís repitiendo que vuestras babuchas no son vuestras, moriréis buscando y amargados, creyendo siempre que os habían prometido más. “No sólo se convierten en nuestro destino nuestras acciones, sino también nuestras omisiones.”


miércoles, 2 de marzo de 2011

El elefante encadenado

Hace tiempo, hablando con una compañera de por qué a veces es tan difícil conseguir motivar a la gente  para mejorar sus propias condiciones de trabajo, ella me dio a conocer este cuento de Jorge Bucay.

¿Cuáles son nuestras estacas particulares? ¿Cuándo dejamos de luchar por liberarnos de ellas?
¿Por qué seguimos atados a pesar de que sabemos que podemos soltarnos?
¿A qué tenemos miedo? ¿Qué hemos aceptado a cambio?

¿Quiero liberarme o me resulta más cómodo permanecer atado?

Me quedo con la moraleja en positivo:

 yo puedo liberarme, sólo tengo que poner en el intento, todo mi corazón.



Pecking+Order
'Topiary'
http://www.flickr.com/

Cuando yo era chico, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y, hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.


El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?

¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.



Hice entonces la pregunta obvia:
–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
 

La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
 

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...

Tu única manera de saber, es intentar de nuevo, poniendo en el intento todo tu corazón...

JORGE BUCAY, Recuentos para Demián