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viernes, 5 de agosto de 2022

¿Por qué me gusta This is us?


Hace tiempo, escuché por primera vez a Amaya Ascunce hablar de esta serie en un podcast de Cristina Mitre. Decía que en un episodio pasaba de la risa al llanto a partes iguales. Me interesó.

Dejo bien claro que es una serie con una buena dosis de ñoñería o sensiblería que a mucha gente le puede "tirar pa'tras", y que, evidentemente, es ficción.

Otro factor a tener en cuenta: no te puedes fiar de los primeros capítulos. La serie se construye a medida que van pasando episodios y temporadas. Para mi gusto, las cuatro primeras son las mejores, una historia redonda; la quinta y la sexta temporadas creo que son un estiramiento del éxito de las anteriores (aunque no dejan de tener capítulos y momentos maravillosos).

El ingrediente que más me atrae es, sin duda, el emocional. Se abordan las emociones de cada personaje a lo largo de su vida, y se ve cómo condicionan las relaciones con el resto de la familia, y viceversa. En cada episodio, suele haber dos o tres zonas temporales, incluso a veces cuatro, con un hilo temático o de argumento que las vertebra. Sin duda, la manera en que se entreteje la trama es el ingrediente que te atrapa de un capítulo a otro. El guion da  giros totalmente inesperados entre capítulos, entre temporadas, o, dentro del mismo episodio. Los guionistas van soltando miguitas (aparentemente sin importancia) que van recogiendo tiempo después y revelando que aquel detalle insignificante era crucial.

Es sorprendente ver la caracterización de cada actor desde el inicio de la vida adulta hasta la madurez, así como el asombroso parecido entre los actores que representan a los tres hermanos Pearson en las distintas etapas de su infancia, adolescencia y juventud.

La serie es la vida (como dice el cartel, "This is real"). Crea un universo en el que estoy a gusto. Es una serie en la que me siento segura porque sé  que todos los conflictos se acaban resolviendo aunque no sea siempre de la "mejor" manera. Vives emociones y situaciones a través de sus personajes, los acompañas en sus problemas y en sus caminos personales (cada uno muy duro) como si fueran algo tuyo, como si una parte de ti lo estuviera viviendo y superando también.

Toca todos los problemas posibles de la vida actual (incluida la pandemia) y del ser humano: las adicciones, la obesidad, la ansiedad, el duelo, la diversidad sexual, el racismo... por nombrar algunos. Y todos, para mi gusto, con gran sensibilidad, profundidad y acierto. Pero el que sobrevuela por encima de todos es el de las relaciones personales: en la pareja, con el padre (con el otro), con la madre (con la otra), con un hermano, con el otro, con la otra, con un hijo, con el otro, con la otra... Y la más importante: de cada personaje consigo mismo: con sus luces, y con todas y cada una de sus sombras.

Mi personaje preferido es Beth. Por su belleza, su elegancia y su preciosa sonrisa. También, por su sensibilidad, su humanidad, su vulnerabilidad, su fuerza, su cariño y su sentido del humor. La complicidad que establece con William (el padre biológico de su marido) nos regala alguno los momentos más bonitos de la serie. La pareja que forma con Randall (al igual que la de Rebecca y Jack) está basada en el respeto, la comunicación y la confianza. Es un amor incondicional que soporta los embistes de la vida.

Como decía, con cada personaje aprendes una lección, pero hay uno que me parece especialmente bien construido en este sentido: Kate, la chica de los "súper tres". Puede que sea el que más evoluciona desde la infancia. La razón por la que también me parece todo un acierto es la estética de la actriz, que  rompe los estereotipos a los que estamos acostumbrados en personajes protagonistas. Con lo cual, se demuestra que se puede tener éxito con personajes que se alejan de los cánones de una sociedad que encasilla a las personas en una belleza convencional. Vemos a Kate pasar de ser una niña dulce, alegre y feliz, a sentirse discriminada por su peso  y empezar a tener miedos. Así, llega a una adolescencia y juventud complicadas que la convierten en huraña. Luego, en la edad adulta, la vemos crecer también sufriendo un proceso de trasformación enorme que la llevará a convertirse en la mariposa que estaba destinada a ser.

Me comentaba una amiga a quien también le encanta la serie, que los personajes no dejan de evolucionar. A través de ellos, te das cuenta de cómo evolucionas tú y lo que aún puedes hacer. Es un serie que te reconcilia con el ser humano. A pesar de las muchas dosis de drama, te deja buen sabor de boca. Ver This is us es volver al hogar.

Disponible en Amazon Prime Video, Movistar, y RTVE Play (creo que la primera temporada de momento).

domingo, 26 de junio de 2022

La clave: volver a levantarse

"Lo más importante no es no haberse caído nunca, sino levantarse después de cada caída."

Suena a tópico, pero es así. No hay un secreto de la felicidad. No hay una fórmula que se aprenda y que garantice el bienestar permanente. Por supuesto, hay muchas enseñanzas valiosas, pero lo más importante es encontrar las que sirven a cada persona, y tenerlas presentes cuando vengan "mal dadas". Lo más importante es volver a intentarlo aunque se haya caído de nuevo en los errores que se querían evitar. Si se cae: se acepta, te das permiso para el error, te perdonas, lo dejas ir y lo intentas de nuevo. Las veces que haga falta.

Ocurre a menudo que se lee un libro, una frase, se hace un curso, se escucha una charla que abre los ojos, que señala el camino con claridad, pero, luego, se vuelve a la rutina, baja el entusiasmo y se olvida.

O se empieza a practicar y, al primer momento flojo, se cree que no funciona, por lo que se regresa a las antiguas costumbres, a los antiguos surcos del cerebro sin haber dado tiempo a crear los nuevos. Entonces, se extrae la conclusión de que esos cambios no son para ti, que no funcionan contigo, se tira la toalla y se desconfía de cualquier enseñanza porque "no sirvió de nada" en el pasado.

Los cambios de hábitos, o su nueva adquisición, requieren tiempo y esfuerzo. Si se quiere mejorar la autoestima, se tiene que cuidar cada día, un día tras otro, poniendo mucha atención a las caídas y a los momentos de baja forma. Transitarlos, darles espacio, y, al mismo tiempo, recordar que un día o un momento bajos son pasajeros, y confiar en que habrá nuevas oportunidades de volver a intentarlo.

Si se quieren combatir los pensamientos dañinos, hay que trabajarlos: identificarlos, buscar estrategias para ponerlos a raya, cambiarlos por otros que sean constructivos. Requiere consciencia y cierta disciplina.

El problema no está en el método, ni en la persona. No hay fallo: hay oportunidades. Vuelve a intentarlo cada vez que surjan.

Esto en cuanto al trabajo personal se refiere, aquel que depende única y exclusivamente de uno mismo. Pero, en situaciones de convivencia que implican a terceras personas, igual de importante es saber cuándo decir basta. Se han dado muchas oportunidades que no dependen de una o de uno mismo, y no han funcionado. Entonces, la clave quizás no sea volver a intentarlo, sino dejar de intentarlo con esa persona, cambiar de estrategia porque está claro que esa no ha funcionado. Que se intentó muchas veces y es hora de probar algo diferente que aún no se hizo.

Tampoco es fácil. Hay que tener los límites muy claros y darte prioridad.


miércoles, 10 de febrero de 2021

Mis lecturas de verano (las que recuerdo): Autoestima automática, Americanah y Una educación.

 Autoestima automática, de Silvia Congost.

    Es el único libro de esta psicóloga, a la que sigo en Instagram, que está disponible en eBiblio.

    Me estoy dando cuenta de que tengo que repasarlo porque, en el momento, me sirvió y me ayudó, pero, estas herramientas, si no las tienes presente y las refrescas cada poco tiempo, se olvidan.

    Inserto imágenes de fragmentos que subrayé, y el enlace a una carpeta de Drive donde las guardé, por si alguien quiere leer más.

    Algo importante en psicología cognitiva y conductual es conocer el PEC: un Pensamiento provoca una Emoción y esta, una Conducta. El origen de nuestras acciones y de nuestras emociones es el cerebro, pero no solemos ser conscientes del pensamiento que las provoca. A veces, es la conducta o la emoción la que nos hace llegar al pensamiento. Se puede cambiar la conducta "inadecuada" y modificar así la emoción y el pensamiento, según la escuela conductual; o, identificar el pensamiento que nos hace sufrir, y cambiarlo por otro más positivo, para modificar la emoción y la conducta, según la escuela cognitiva. Esta es mi explicación de "andar por casa", que me perdonen los profesionales.





Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie.

    Tenía muchísimas ganas de leer esta novela desde hace tiempo, y me la regalé en el libro electrónico a final del curso pasado. Véase la reseña de Voy a ver qué leo

    Chimamanda, es una escritora nigeriana de enorme belleza, con una gran fuerza y mucho sentido del humor: una diosa. Hace tiempo que vi sus charlas TED que recomiendo encarecidamente, también disponibles en sus libros correspondientes: El peligro de la historia única y Todos deberíamos ser feministas. Véase la reseña de A libro por mes.


    El libro de Americanah no defraudó mis ilusiones. Lo leí, además, en pleno apogeo del #BlackLivesMatter, con lo que cobró aún más sentido. Su protagonista, Ifemelu, no se había dado cuenta nunca del color de su piel hasta que fue a estudiar desde Nigeria a Estados Unidos. Se plasma además la diferencia que existe en este país entre negros africanos y negros afroamericanos.

   
    Aparte de ser una narración que te atrapa, tiene un poco de todo: AMOR, familia, intriga, corrupción, migración, multiculturalidad, inseguridad personal y autoestima, suicidio, feminismo... Se trata de una historia personal de gran complejidad en que la protagonista trata de hacerse y rehacerse a sí misma. También, de un dibujo de la sociedad norteamericana y sus muchos recovecos a través de los ojos y de la experiencia de Ifemelu. Y de una aproximación a la sociedad nigeriana, un país con una gran riqueza cultural, que quiere modernizarse, pero que ancla a sus mujeres al patriarcado, con fuertes cadenas.

    Algo que me impresionó fue conocer el sufrimiento que los tratamientos para trenzar y alisar el pelo causan a las mujeres de raza negra. No tenía ni idea. Es algo que va mucho más allá de la moda o de la estética. Es una carta de presentación que te puede abrir o cerrar puertas. Si el sexo femenino, en general, es esclavo de la imagen en nuestra sociedad sexista, en este caso, la esclavitud se convierte en auténtica tortura. De hecho, hay un movimiento "civil" para recuperar el pelo afro:



    Americanah es, en mi opinión, un libro de obligada lectura. Nos ayuda a abrir el objetivo de nuestra mirada a otra cultura que no es la nuestra, a otros problemas que no son los nuestros, pero que afectan a seres humanos que se emocionan y sufren igual que cualquiera y que tienen sueños igual que cualquiera. TODO EL MUNDO SUFRE Y QUIERE SER FELIZ, esto es, en la meditación de la compasión, lo que nos iguala a los seres humanos. No es justo que por pertenecer a una raza o a otra,  por nacer en un país o en otro, se arrebaten derechos y se hagan diferencias.

Una educación, de Tara Westover.

    Este es un recuerdo a Asun, mi suegra, que murió a los 86 años, el 28 de septiembre de 2020. Aunque no cursó estudios superiores, era una gran lectora y conservó la afición hasta el final. Este libro se lo regalé en Reyes de 2020. Lo leyó dos veces. Algo que no me explico, porque ella era muy sensible para las escenas escabrosas, y la historia está basada en hechos reales, con escenas muy, muy duras (alguna no pude leerla completa) sobre accidentes y agresiones que sufrieron la protagonista o su familia. Todos ellos causados por la educación que les dio el padre (mormón extremista, y víctima de un trastorno bipolar probablemente) y el tipo de vida que los obliga a seguir.

   
     Escuché la recomendación a Amaya Ascunce (quien también recomienda a Chimamanda) en uno de sus programas con Cristina Mitre.

    El mismo país que visita Ifemelu como inmigrante, es en el que nace Tara, pero tampoco es el Estados Unidos que solemos ver en las películas, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayor parte de su vida transcurre en las preciosas montañas que la vieron crecer.


Tara Westover, autora y protagonista.

    Es una historia durísima como ya he dicho. Me dejó mal cuerpo. Pero es otra lectura muy aconsejable porque, contra todo pronóstico, la educación salvó la vida de Tara. Literalmente; si no hubiese seguido la vía de los estudios, no sé si habría sobrevivido a las barbaridades que tenía que soportar en su casa. El efecto que la educación tiene en ella queda maravillosamente reflejado en esta frase: "La palabra y el modo en que la pronunciaba Shawn no había cambiado; mis oídos, sí". La educación le abre los ojos y los oídos, le hace ver el mundo que la rodea desde otro punto de vista que ya no podrá cambiar. Cuando el efecto Pigmalión empieza, no hay quien lo pare.

    Aunque el camino, que acabará llevándola a Cambridge, no es fácil ni recto ni corto precisamente. Afortunadamente, en el trayecto, encontró gente buena que la ayudó, incluso uno de sus hermanos y una tía. Porque el calvario de Tara no sólo tiene secuelas físicas, que esas se curan, sino, sobre todo, emocionales, que le costará más reconocer y mirar cara a cara. El precio que tiene que pagar es muy alto. No quiero destripar el final, sólo diré que, por mucho que una familia y unos padres sean malos, los peores, es la única familia que se tiene (aunque se puedan elegir y crear familias nuevas en la edad adulta), y con la única que se ha creado un vínculo o un apego en la infancia, y tiene que ser muy duro no encajar o que te hagan sentir que no encajas.

    Termino con una bonita metáfora de la propia Tara cuando sube a un campanario en Inglaterra: "Aguanto este viento porque no intento aguantarlo. Soportamos estas ráfagas en el suelo, de modo que también podemos soportarlas estando en lo alto. No hay diferencia. Salvo la que establecemos en la mente. (...) Yo me limito a estar de pie. Usted y los demás tratan de mantener el equilibrio, de inclinar el cuerpo porque les asusta la altura. Pero agacharse y caminar de lado no es natural. De esa forma se vuelven vulnerables. Con solo controlar el pánico, se consigue que el viento no sea nada."
 







Escribiendo la entrada, he recordado otro libro que leí también en verano. Todo cuanto amé, de Siri Hustvedt. Lo recomiendo, pero no es una lectura tan fácil narrativamente como la de las otras dos novelas. He aquí el artículo sobre la autora en Voy a ver qué leo. 


miércoles, 6 de junio de 2012

Reforzar la autoestima

La orientadora del colegio de mis hijos me pasó un material muy bueno para reforzar la autoestima.
Hemos empezado con dos ejercicios. Espero que nos dure el entusiasmo.


El primero, consiste en hacer una cadeneta con cartulinas de colores, en las que se van apuntando cosas especiales que han hecho: un castillo de arena, un dibujo del colegio, contar un chiste en clase, haber jugado a algo diferente ...
 
 El segundo, es un bote/hucha con el nombre de ¡Ya puedo! en el que se van metiendo papeles con avances que van logrando al hacerse mayores.


Una tercera actividad que he empezado es dejarles notas sorpresa: en la almohada, en la mochila, en la carpeta... con  mensajes de cariño, o de orgullo por algo que han hecho bien: "¡Qué bien recogiste la carpeta anoche!", por ejemplo.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tus zonas erróneas (II)

nuances


Es muy probable que te hayas infestado del virus del desprecio a ti mismo; y el único remedio conocido para esto es una buena dosis masiva de amor propio, o amor a ti mismo. Pero, quizá, como mucha gente en nuestra sociedad, tú has crecido con la idea de que está mal amarte a ti mismo. De niño aprendiste que amarte a ti mismo, algo natural en aquel entonces, era lo mismo que ser egoísta y consentido.



Las indirectas son sutiles y la intención no es mala, pero logran mantener a raya al individuo. El amor a los demás está directamente relacionado con el amor que te tienes a ti mismo.


Definición del amor: la capacidad para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan para sí mismos, sin insistir en que hagan lo que a ti te satisficiera o te gustase. ¿Cómo se llega a este punto? Muy sencillo. Amándote a ti mismo. Sintiendo que eres importante, hermoso y que vales mucho. Cuando hayas reconocido esto, no tendrás necesidad de que los demás apoyen y refuercen tu valor y tus valores ajustando su conducta a tus instrucciones.


Si tu ser no vale nada, o no es amado por ti, entonces es imposible dar. ¿Cómo puedes dar amor si no vales nada? ¿Qué valor tendría tu amor? Y si no puedes dar, tampoco puedes recibirlo


Es difícil desligarse de las viejas cadenas aprendidas de niño, pero es aún más difícil aferrarse a ellas si uno considera las consecuencias que esto implica. Con un poco de práctica y entrenamiento mental, podrás hacer unas elecciones de amor a ti mismo que te sorprenderán.


El romper las áreas de lo que no te gusta de ti para catalogarlas, logrará dirigir tus esfuerzos hacia unas metas definidas. Tienes diversas opiniones respecto a ti mismo: físico, intelectual, social o emocional, y respecto a tu talento para la música, el deporte, el arte, las tareas mecánicas… tu autoestima no debe estar en relación directa con tu autovaloración. Tú existes. Tú eres un ser humano. Eso es todo lo que necesitas. Tú eres quien determina lo que vales sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Y tu propio valor es un hecho en sí, no tiene nada que ver con tu comportamiento ni con tus sentimientos. Puede que no te guste cómo te has portado en un momento dado, pero eso nada tiene que ver con tu autovaloración. Tú puedes escoger el se valioso para contigo mismo para siempre, y de ahí emprender la tarea de elaborar tus imágenes de ti mismo.
Wayne W. Dyer

viernes, 15 de abril de 2011

La autoestima de nuestros hijos a través de la nuestra

Cada vez que repaso la Declaración de la autoestima de Virginia Satir, encuentro algo de provecho, o aplico alguno de sus puntos a vivencias recientes. Analizarla me relaja, me llena de optimismo, de confianza; me reconcilia conmigo misma.
A la vez que aceptamos nuestros brillos y nuestras sombras, estamos contribuyendo a aceptar los de los demás. Ser tolerantes con nuestros fallos nos lo facilitará también con otras personas. Tolerar no quiere decir, que no te afecte, ni que te parezca bien o que no intentes poner remedio; no es cuestión de permisividad, sino de comprensión, de respeto, de empatía. Y, aunque, quizás, en el momento (por ejemplo, en una discusión) nos cueste lograrlo, siempre tenemos la opción de pensar en ello a posteriori.

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'pataletas-infantiles250'
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Llevo varios días dando vueltas a las rabietas de los niños, y a cómo nos molestan a los adultos. Soy la primera a la que le altera ese descontrol ya que pueden ser situaciones muy tensas, desagradables. Y quien dice rabietas, leánse también lloros, no querer compartir, timidez, inquietud…
Cuando estoy medianamente tranquila y segura de mí misma, soy capaz de hacer frente a la rabieta y superarla “con éxito” , incluso con amor; es decir, sin que la situación empeore al perder yo también el control. Sin embargo, si estoy cansada, insegura, vulnerable… es probable que acabe en conductas que alteren más al niño.
En esos momentos, creo que lo que más me empuja a tener actitudes contraproducentes es pensar que la reacción de mi hijo es consecuencia de que  estoy fallando como madre, de que algo debo de estar haciendo muy mal para que eso ocurra. Pero, si somos tantos los padres que las sufrimos, si hay tanta literatura sobre el tema… es que se trata de algo normal en la naturaleza del niño.
¿Por qué nos fastidia tanto ver a un niño enrabietado? No sólo es porque sea incómodo, que lo es, y mucho, sino porque, lo identificamos con un síntoma de mala educación del niño por parte de los padres. Inconscientemente, se juzga a los padres a través del niño. Además, tenemos un poder sobre los niños que no lo ejercemos sobre un adulto.
Probablemente, todos conocemos personas con explosiones de ira (o las hemos sufrido nosotros en alguna ocasión), pero no se nos ocurre castigarlas, ni sentarlas en la silla de pensar; seguramente, ni siquiera las abochornamos delante de terceras personas cuando esto ocurre (“¡Qué feo te pones!”), ni se nos pasa por la cabeza que son fruto de la mala educación que les dieron sus padres.
Por supuesto, a los niños hay que enseñarles a canalizar esa rabia, darles recursos, hacerles ver que nos sentimos mal cuando se ponen así… pero también tienen derecho a exteriorizar esa parte de su persona. Ni ellos mismos entienden lo que les pasa; o, probablemente, todavía no son capaces de expresar con palabras aquello que les ha llevado a tal estado. Quiéreme cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito, dice Rosa Jové.


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'Mad world'
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Nos guste o no, son sus sombras, y más nos vale que las aceptemos. Haciendo una lectura en tercera persona de la Declaración de mi autoestima, podíamos aplicársela a nuestros hijos, teniendo en cuenta, que, sobre todo, en los primeros años de su vida, su dependencia de los padres es muy alta, y por lo tanto, jugamos un papel crucial en la formación de su autoestima:


Reconozco como suya su persona entera: […] su boca y todas las palabras que pronuncia, corteses, amables o groseras, decentes o indecentes; su voz, dulce o chillona; y todas sus acciones, ya sea que se refieran a los otros a sí mismo.
Porque reconozco como suyo todo lo que le pertenece, puede llegar a conocerse íntimamente. Actuando así, podrá amarse íntimamente y estar en buenas relaciones con cada una de las partes de su yo. Entonces, tendrá la posibilidad de que todo su yo trabaje para mejorar sus centros de interés.
Sé que hay aspectos suyos que me preocupan y otros que ignoro. Pero cuanto más tiempo tengo sentimientos amistosos y afectuosos hacia él, más puedo buscar con coraje y esperanza soluciones a sus problemas y los medios para que se conozca mejor.
Y, si no conseguimos acordarnos de ello durante una rabieta, y perdemos los papeles, pidamos perdón; y seamos tolerantes con nosotros mismos… somos humanos:

Puedo quitar lo que no me conviene, guardar lo que se ha revelado como adecuado e inventar algo nuevo para reemplazar lo que he eliminado.
Si alguien quiere la Declaración de mi autoestima en documento, se la mando a su correo.

martes, 12 de abril de 2011

Carta a uno mismo

He encontrado esta carta en el blog del Teléfono de la Esperanza de Badajoz. Es un bonito ejercicio, que  cada uno puede intentar llevar a la práctica.


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'(12/1/2010)PARIS I love YOU'
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CARTA A MÍ MISMO

Mi querido amigo:

No sabes la alegría que me da el haberte conocido. No sabía que existieras, tampoco que estuvieras tan cerca, y, menos, que fueras mi mejor amigo. Durante estos años que representan la totalidad de mi vida, ya más de medio siglo, has estado siempre a mi lado, y, en cambio yo, te acabo de conocer. ¡Qué ironía!

Antes de nada, quiero pedirte perdón y darte las gracias por muchas cosas:

PERDÓNAME POR TANTAS COSAS…
Por no saber dónde estabas.
Por no acordarme de ti, por no cuidarte.
Por ignorarte y pensar solo en mis cosas.
Perdóname también por no amarte.
Por pensar en todo y en todos, menos en ti.
Y, perdóname, por no quererte.

Perdóname por todo: por vivir una vida ajetreada, cuando tú querías quietud. Por llevar una vida ruidosa, cuando tú querías silencio. Perdona por no haberte cuidado cuando más me necesitabas, pues sé que has pasado por momentos muy difíciles y no te he correspondido como mereces.
Verdaderamente no se puede ser mejor amigo. A pesar de todos los problemas que te he ocasionado y todo lo que te he exigido, tú nunca me has pedido nada, y en cambio siempre me lo has dado todo.

TE ENTREGO MI GRATITUD POR LO QUE SOY.
Gracias por ser como tú.
Gracias por todo mi ser.
Gracias por todo lo que me has dado, me das y, me darás.
Gracias por la familia.
Gracias por ser como soy.

Pero gracias también, por haberme cuidado siempre. Y por darme la oportunidad de vivir una segunda vida de aprendizaje, crecimiento y transformación.

LUIS FERRER FERNÁNDEZ (Colaborador del TE  de Badajoz)

sábado, 9 de abril de 2011

Las sombras

Decía en mi anteúltima entrada eso de yo soy yo con mis brillos, y con mi sombras... Y llegan las sombras, ya lo creo que llegan...

impending+storms
'impending storms'
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Tengo personas maravillosas en mi entorno que me felicitan por el blog, y que me expresan su agradecimiento y su admiración porque les gusta e, incluso, les sirve de ayuda. Hay alguna con mucha fe que está convencida de que algún día llegaré a escribir un libro (ja, ja, ja) Le agradezco su confianza en mí, pero, si ya este experimento me parece una osadía, lo otro casi me parece sacrilegio para una profesión a la que admiro tanto...

Me apuntaba alguien, a quien no quiere que nombre, que se está convirtiendo en un blog de autoayuda.

Efectivamente, parece que esa es la línea y la temática que estoy siguiendo, porque a mí me gusta mejorar como persona, o, por lo menos, intentarlo; porque me interesan los sentimientos, cualquier texto, anécdota, vídeo o idea, que ataña a las emociones, a la persona en su lado más humano, sin caer en la sensiblería. Me gusta aprovechar todo aquello a lo que le veo una posible aplicación en mi vida, que me llega al corazón, que me emociona... Y plasmo, cuando puedo, mis reflexiones por escrito.

Quiero que quede claro que no pretendo ir dando lecciones a nadie (aunque a veces peque de ello, ¡lo siento!) Digamos que el blog lo uso de recordatorio para mí misma; si, de paso, veo que también es útil a otras personas, me llena de satisfacción.

Por eso, como sé que hay gente que me sigue, y que me admira (me abruma, y no acabo de entenderlo, pero así me lo manifiestan), quiero aclarar que si persigo la autoayuda es porque la necesito. Puede que aquí hayáis leído preciosos y elevados pensamientos de instantes de euforia, en los que mi alma brilla... pero quiero que sepáis, que en mi vida cotidiana, me cubren los nubarrones como a cualquier "hijo de vecino", o más que a cualquiera...

Ese a quien no quiere que nombre amenaza con publicar un "contra-blog" con mis momentos más sombríos, pero, como sé que me quiere, y hasta me hace un zumo de naranja después de haberle gruñido rato sí, rato no a lo largo del día, espero que no lo cumpla. Pero, en fin, confieso que a un día de "gloria", pueden seguir tres de fracaso; que cuando estoy cansada, las situaciones me superan, y dejo libre a mi lado más oscuro...

Entonces, de poco me sirve pensar "Yo soy yo, con mis brillos y mis sombras", porque reconozco que, por mucho que me esfuerce, no me gustan mis sombras. Pero, es así, me guste o no, las dos caras son parte de mi YO. Lo que realmente me apena de esas ocasiones es hacer daño a los demás, especialmente, a mis seres más queridos.

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'Girl in a field of grass I'
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La vida se construye a base de días soleados, y de días nublados... ¡Que nos lo digan a los del Norte! Hay días de tormenta, en los que logras echar mano de esos recursos que vas acumulando en tu interior, y consigues alejar los nubarrones... Y es que, como dijo mi amiga Maribel la primera vez que vino, el Norte es así: en un mismo día sale el sol, se va, llueve, graniza, y vuelve a salir un sol radiante que llega a "picar".

viernes, 8 de abril de 2011

Afortunada

Parque de Mataleñas. Santander

Me estoy recuperando de un virus que me ha dejado muy floja. Como ya me voy encontrando mejor físicamente, el otro día me fui hasta el Parque de Mataleñas a que me diesen el aire y el sol.


 Cuando uno ha estado enfermo, y ve que las cosas van volviendo a la normalidad, es una gran alegría ir recuperando poco a poco lo que había perdido temporalmente.
Creo que, al tener que hacer un parón largo para recuperarme, el estrés y la ansiedad acumulados durante años (especialmente los últimos cuatro, durmiendo mal gracias a Jaime, mi hijo pequeño), y un poquito de tristeza, se han hecho más notables. Mi amiga Ana lo describía muy bien: es como cuando no te das cuenta de que estás cansada hasta que te sientas en el sofá.


"Haciendo el vago" el verano pasado,
durante las vacaciones
(lo poco que me dejaron, je,je)

En la última sesión del curso de autoconocimiento, comentamos lo difícil que es para las personas responsables “hacer el vago”. Dedicarnos un tiempo a nosotros mismos nos parece eso: estar incumpliendo nuestro deber.

El lunes, sentada y tumbada en un banco, estuve pensando que soy afortunada por haber tenido la oportunidad de “disfrutar” de este tiempo dedicado a mí misma, ya que no todo el mundo puede permitírselo; estaba dichosa por haber salido esa mañana a la calle, y haber encontrado un día y un espacio tan hermosos. Durante ese rato, conseguí no sentirme culpable por no estar haciendo nada productivo; logré disfrutar plenamente del momento.

 También me siento afortunada por los cuidados y la preocupación que me ha dispensado mi familia; por el amor de Fran; por los abrazos, los besos y las caricias de mis hijos; por la atención que me han prestado mis amigos, y mis allegados. Gracias a todos.

Luego, di un pequeño paseo, y bajé a la playa de los Molinucos. Contemplando el mar desde una roca, recordé la declaración de la autoestima. Al sentirme, tan a gusto, en ese momento, conmigo misma, pensé:

Playa de los Molinucos
http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/46671-refresco-de-verano-i.html

Yo soy yo. Todo lo que tengo soy yo.
Siento que me equilibro con el mar; mi persona va y viene al ritmo de la masa de agua. Mis ojos, mi interior se funden con el paisaje.
Sale el sol: yo soy yo, con aquellas facetas de mi ser que brillan en mi interior. Brillo como los múltiples reflejos que arranca el sol al agua.
Se va el sol; el mar se ensombrece con las nubes. Esa también soy yo, con aquellos aspectos no tan brillantes de mi existencia. Soy también la que deja de brillar, la que se llena de sombras.
El mar sigue siendo el mismo cuando luce el sol, y cuando se esconde. Su presencia sigue siendo real, incluso hermosa, en todas sus apariencias.
Me tengo que aceptar con mis brillos y con mis sombras; mis momentos de alegría, de aciertos, son parte de mí, pero también los de decaimiento y  los resbalones.
 

Isla de Mouro desde Mataleñas
 
Entonces, pienso en Dios… ¿Es Dios quien me da la fuerza? Dios está ahí, sí, lo noto, a mi lado. Está esperando a que lo perciba, pero no puedo aguardar a que la fuerza me llegue del Cielo; la tengo que buscar en mí. La belleza, el impulso están en mi interior. Salen de mí. Dios está ahí siempre. Y con la potencia que reúno en mi interior, puedo sentir con más intensidad la fuerza y la belleza del mundo y de Dios. No quiere decir que no acuda a Él para pedir  su protección o su apoyo en los momentos de debilidad, ni que niegue su presencia, ni que no agradezca mi buena fortuna; simplemente, me he dado cuenta de que, si busco adecuadamente en mi interior, me descubro mucho más fuerte de lo que aparento.
Yo soy yo. Todo lo que tengo soy yo.
Esta soy yo, y soy afortunada.

viernes, 4 de marzo de 2011

Declaración de mi autoestima

Aunque publiqué esta entrada hace días, la recupero para añadir una introducción.

Recomiendo imprimir este texto, y leerlo todas las noches , antes de acostarse (ya... ya sé que es un poco largo), en voz alta, y, a modo de oración: es decir, dejando salir sus palabras desde lo hondo, con la respiración. Intentando reconocernos en ese yo que está hablando, intentando perdonar nuestros fallos, las cosas que menos nos gustan de nuestra persona, porque, como dice la declaración, cuanto más tiempo tengo sentimientos amistosos y afectuosos hacia mí, más puedo buscar con coraje y esperanza soluciones a mis problemas y los medios para conocerme mejor.

Si lo hacéis, espero que os llegue muy adentro: a vuestros centros de interés. No podéis haceros mejor regalo a vosotros mismos, y a los que os rodean.

Yo soy yo.

Cute+Little+Girl+in+Pink+Dances+on+the+Beach+during+the+Kite+Festival.
'Cute Little Girl in Pink Dances on the Beach during the Kite Festival.'
http://www.flickr.com/
En el mundo entero, no hay nadie exactamente como yo. Algunos poseen características parecidas a las mías, pero nadie las tiene estructuradas exactamente del mismo modo que yo. Como consecuencia, todo lo que viene de mí es auténticamente mío porque yo solo he hecho la elección.

Reconozco como mía mi persona entera:

mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace;

mi espíritu, incluyendo todos sus pensamientos y todas sus ideas;

mis ojos, incluyendo las imágenes de todo cuanto perciben;

mis sentimientos, sin importar la naturaleza -cólera, alegría,- frustración, amor, decepción, excitación;

mi boca y todas las palabras que pronuncia, corteses, amables o groseras, decentes o indecentes;

mi voz, dulce o chillona;

y todas mis acciones, ya sea que se refieran a los otros o a mí mismo.

Reconozco como mías mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.

Reconozco como míos mis triunfos y mis éxitos, todos mis fracasos y errores.

Porque reconozco como mío todo lo que me pertenece, puedo llegar a conocerme a mí mismo íntimamente. Actuando así, puedo amarme y estar en buenas relaciones con cada una de las partes de mi yo. Entonces, tengo la posibilidad que todo mi yo trabaje para mejorar mis centros de interés.
Sé que hay aspectos míos que me preocupan y otros que ignoro. Pero cuanto más tiempo tengo sentimientos amistosos y afectuosos hacia mí, más puedo buscar con coraje y esperanza soluciones a mis problemas y los medios para conocerme mejor.
Poco importa el aspecto que tengo, lo que digo y hago, lo que pienso y profeso en un momento dado; soy yo, es auténtico y eso representa donde me encuentro en este momento preciso.
Cuando recuerdo más tarde la impresión que he podido dar, lo que he dicho y he hecho, pensado y profesado, puede ocurrir que algunas partes de mi yo me parezcan incongruentes. Puedo quitar lo que no me conviene, guardar lo que se ha revelado como adecuado e inventar algo nuevo para reemplazar lo que he eliminado.
Puedo ver, oír, sentir, hablar y actuar. Tengo instrumentos que me permiten sobrevivir, estar cerca de los otros, ser útil, dar un sentido y un orden al mundo de las personas situadas fuera de mí.

Me siento dueño y responsable de mí mismo y por tanto puedo construirme a mí mismo.

Yo soy yo, y me siento muy bien conmigo mismo.
Virginia Satir
En contacto íntimo