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miércoles, 27 de julio de 2022

Abrazar las emociones

    Abrazar, transitar, surfear las emociones... son términos que se usan para gestionar la ansiedad, la tristeza o el miedo.

Soledad Voulgaris
   
    ¿Cómo se hace? A continuación, comparto recursos que a mí me ayudan.

  Las emociones no se pueden elegir. Podemos elegir qué hacemos con ellas; buscar los pensamientos que las producen, y cambiarlos; darnos tiempo para responder en vez de reaccionar; pero no podemos elegir la emoción que un hecho o un pensamiento nos producen porque es algo automático del cerebro. Entender esto nos descarga de "culpa" ante emociones "desagradables" y nos invita a ser responsables de ellas, es decir a aceptarlas.

   Dicho de otra manera, abrazar o aceptar es lo mismo que no resistirse a la emoción. Primero, ayuda mucho identificar cuál es y ponerle nombre. Escuchar qué nos dice, localizar dónde se siente, y mandar aire a esa zona con la respiración. Yo la verbalizo y respiro. También se puede decir algo del tipo "Siento miedo. Así está bien. Le hago espacio. Yo no soy mi miedo". Visualiza que estás en el mar y en vez de resistirte a las olas, te dejas llevar por ellas a la vez que respiras.

    Otro recurso es escribir. Comprar una libreta bonita y escribir todo lo que viene a la cabeza. Esto me dijo una amiga muy sabia cuando compré mi cuaderno: "El más bonito que encuentres. Es importante para que lo que salga después del proceso de escritura también sea bonito."

    María Esclapez explica en Me quiero, te quiero que hay tres niveles de expresión: pensar, hablar y escribir. El último es un nivel de conciencia superior. Se necesita gastar más energía y recursos cognitivos. Hace que lo pensado y sentido pueda entenderse mejor, no solamente por lo que conlleva expresarlo y plasmarlo, sino por la impresión que nos invade a golpe de vista, una vez que lo hemos reflejado todo. Y un nivel aún superior es dibujar. A mí también me ha ayudado este libro de cómo dibujar mapas mentales que escuché recomendado en el podcast De piel a cabeza. Voy escribiendo palabras que me vienen a la cabeza ese día, haciendo ramificaciones y acompañándolo de dibujos (esquemáticos porque yo no sé dibujar, y aun así, me cuesta) y colores.

    En la película Inside out, Alegría no dejaba que Tristeza tomara el poder en el cerebro de la protagonista, pero ella no recuperó lo que había perdido hasta que actuó Tristeza. Y fue posible porque se dio permiso para abrazar esa emoción.

    A veces, hay que hacer la plancha: dejarse estar, no hundirse más en el pozo, pero, no luchar contra la emoción. Si estás triste, pues ese día o ese rato, quizás toca estar triste, bajar el ritmo, no exigirse, darse permiso. Yo me escribí algo en una carta a mi niña interior: "Me doy permiso para enfadarme y estar triste. Sé que no me dejaron. Yo me dejo. Estoy a mi lado. Me apoyo y me quedo conmigo hasta que esté mejor. Me doy tiempo." Se puede formular en segunda persona también, como le llegue mejor a cada uno. "Me importa mi dolor. Me importan mi sentimientos. Me cojo en brazos. Me agarro de la mano. Me quedo conmigo. Me sostengo."

    Es angustioso no poder controlar la ansiedad. Los ansiolíticos y los antidepresivos (bajo supervisión médica siempre) ayudan a dormir y a no sentir ese descontrol que es muy desagradable y limitante. Pero, a la vez, es importante escuchar qué nos dice la ansiedad y aprender recursos para cuando vuelva y que no te desborde.

  El año pasado, fui a una psicóloga que practica EMDR, que es una técnica que se usa con el shock postraumático. No creía nada mientras lo hacía, pero, al día siguiente, me había desaparecido la angustia. Me contó mi hermana que ella conoce a una profesional que la usó con niños soldado y, al poco tiempo de empezar la terapia, dejaron de hacerse pis en la cama y de tener pesadillas. 

    Consiste en conectar los hemisferios cerebrales mediante el estímulo del tacto, de la vista o del oído. Yo creo que es lo que hace la técnica del tapping, como el abrazo de la mariposa, al dar golpes en cada lado del cuerpo. O la música 8D que se usa con auriculares, y la respiración alterna del yoga.

    De todas formas, está bien llorar en el trabajo, está bien llorar delante de nuestras hijas e hijos (y, por lo visto, se libera cortisol, la hormona del estrés). Hay que normalizar que somos seres humanos que sufrimos y a veces no podemos con todo. Desde la pandemia, se habla mucho de salud mental. Por eso, hay personajes públicos que están compartiendo sus experiencias y exponiendo sus historias personales.

    Hablemos de emociones; hablemos de tristeza, de miedo, de ansiedad... hablemos de salud mental. En general, pero también de la nuestra. No nos escondamos más. Guardar "la mierda" debajo de la alfombra sólo hace que se acumule y que tropecemos.

    Aprovecho para recomendar a otra psicóloga en Instagram que me encanta: lapsicologajaputa (lo siento, se llama así, jeje).

domingo, 26 de junio de 2022

La clave: volver a levantarse

"Lo más importante no es no haberse caído nunca, sino levantarse después de cada caída."

Suena a tópico, pero es así. No hay un secreto de la felicidad. No hay una fórmula que se aprenda y que garantice el bienestar permanente. Por supuesto, hay muchas enseñanzas valiosas, pero lo más importante es encontrar las que sirven a cada persona, y tenerlas presentes cuando vengan "mal dadas". Lo más importante es volver a intentarlo aunque se haya caído de nuevo en los errores que se querían evitar. Si se cae: se acepta, te das permiso para el error, te perdonas, lo dejas ir y lo intentas de nuevo. Las veces que haga falta.

Ocurre a menudo que se lee un libro, una frase, se hace un curso, se escucha una charla que abre los ojos, que señala el camino con claridad, pero, luego, se vuelve a la rutina, baja el entusiasmo y se olvida.

O se empieza a practicar y, al primer momento flojo, se cree que no funciona, por lo que se regresa a las antiguas costumbres, a los antiguos surcos del cerebro sin haber dado tiempo a crear los nuevos. Entonces, se extrae la conclusión de que esos cambios no son para ti, que no funcionan contigo, se tira la toalla y se desconfía de cualquier enseñanza porque "no sirvió de nada" en el pasado.

Los cambios de hábitos, o su nueva adquisición, requieren tiempo y esfuerzo. Si se quiere mejorar la autoestima, se tiene que cuidar cada día, un día tras otro, poniendo mucha atención a las caídas y a los momentos de baja forma. Transitarlos, darles espacio, y, al mismo tiempo, recordar que un día o un momento bajos son pasajeros, y confiar en que habrá nuevas oportunidades de volver a intentarlo.

Si se quieren combatir los pensamientos dañinos, hay que trabajarlos: identificarlos, buscar estrategias para ponerlos a raya, cambiarlos por otros que sean constructivos. Requiere consciencia y cierta disciplina.

El problema no está en el método, ni en la persona. No hay fallo: hay oportunidades. Vuelve a intentarlo cada vez que surjan.

Esto en cuanto al trabajo personal se refiere, aquel que depende única y exclusivamente de uno mismo. Pero, en situaciones de convivencia que implican a terceras personas, igual de importante es saber cuándo decir basta. Se han dado muchas oportunidades que no dependen de una o de uno mismo, y no han funcionado. Entonces, la clave quizás no sea volver a intentarlo, sino dejar de intentarlo con esa persona, cambiar de estrategia porque está claro que esa no ha funcionado. Que se intentó muchas veces y es hora de probar algo diferente que aún no se hizo.

Tampoco es fácil. Hay que tener los límites muy claros y darte prioridad.


viernes, 27 de mayo de 2016

¿Qué es el éxito?



Hace unas semanas, acudí a una fiesta de antiguos alumnos del colegio al que asistí desde los cuatro hasta los dieciséis años. A algunos compañeros, hacía más de veinte años que no había vuelto a verlos.

Como educadora (madre y docente), he estado dándole vueltas a algo que me ocurrió con uno de estos compañeros. Al verme, le costó reconocerme, y no recordaba mi nombre. Recordaba que era "chiquitina" (aunque según él, he crecido, jaja) y buena estudiante. Como dice Elsa Punset, "Podrás olvidar lo que las personas dijeron; podrás olvidar lo que las personas hicieron, pero no podrás olvidar lo que te hicieron sentir". En fin, eso es lo que yo había hecho sentir a mi compañero: "chiquitina y estudiosa". Yo recordaba de él que era muy simpático; una temporada que nos sentaron juntos, me lo pasé muy bien. Nos contó que sus hijos se andaban intercambiando la etiqueta de "malo" el uno a la otra, y que le preocupaba que se les encasillara de tan pequeños, porque una vez que arrastras una etiqueta no te la quitan nunca.

Supongo que cada uno guarda sus propios sinsabores personales de la época del colegio y de la infancia. Yo no dejé más huella porque no era una alumna "popular", y esa es una de las razones por las que he tardado en decidirme a acudir a estas reuniones, no quería volver a sentirme igual de poco popular e insignificante que me sentía a veces en el colegio. Sin embargo, creo que a este compañero, aunque era popular, y yo guardo buena impresión de él, todavía le pesa la etiqueta de mal estudiante. Es decir, que cada uno tiene su propia insatisfacción de aquella época.

Una reflexión suya me llamó la atención: que las personas que han sido buenas estudiantes en el colegio son las que tendrán éxito en el futuro. No puedo estar menos de acuerdo con esta afirmación, y pienso que lo que se sabe hoy en día sobre psicología y educación lo justifica. Hay muchos tipos de inteligencia que el sistema educativo no potencia y que, sin embargo, contribuyen al éxito de las personas. Es verdad que los niños con autonomía, con una buena resiliencia y resistencia a la frustración son más propensos al éxito en la vida adulta, pero esto no sólo se consigue teniendo buenas notas. De hecho, conozco tanto casos de muy buenos estudiantes en su etapa escolar, que fracasaron posteriormente, como otros que despuntaron cuando al fin pudieron centrarse en aquello que se les daba bien. No es sólo ser buen estudiante lo que te encamina al éxito en la vida. Pienso que, afortunadamente, es un conjunto de muchos factores.

¿Qué es tener éxito en la vida? ¿Hacer lo que te gusta? ¿Tener una familia? ¿Ser un buen padre? ¿No atarte a nada? ¿Tener tu propia empresa? ¿Viajar por el mundo? ¿Bailar? ¿Escribir? ¿Escalar? ¿Pilotar aviones? ¿Tener dinero? ¿Ayudar a los demás? ¿Ser un buen profesional? ¿Lograr tus sueños? ¿Reinventarte a ti mismo? ¿Salir de la zona de confort? ¿Superar los golpes de la vida? ¿Ser feliz? ¿Ser famoso?...

¿Quién mide el éxito que has tenido? ¿Tú mismo? ¿Los demás? ¿Tus antiguos profesores? ¿La universidad? ¿Tu jefe? ¿El gobierno? Desde mi punto de vista, el éxito debería medirlo uno mismo porque, si no, siempre se estará a expensas de la opinión ajena, y nunca sentirás haber logrado ningún éxito. Ser feliz con lo que se haya logrado, sea "mucho" o "poco".

Todo es relativo, en Etiopía o en Siria, se conformarían con sobrevivir a una hambruna o a una guerra, ¿no? Que unas cuantas células se juntaran para formar un ser único e irrepetible ya es un éxito en sí. Puede que no seas perfecto, pero no hay ninguna otra persona en el mundo tan valiosa ni tan especial como tú. Que cada uno desarrolle su propio potencial porque sus éxitos son suyos, de nadie más, y nadie puede apropiarse de los ajenos.

Todos (altos, bajos, guapos, feos, rubios morenos, populares, impopulares, más listos, menos listos, más estudiosos o menos...) estamos hechos del mismo material: de sentimientos, de emociones. Por eso, a todos nos duele lo que nos hace daño, y nos alegra lo que nos hace felices. Por eso, recordamos lo que las personas nos hicieron sentir, aunque no recordemos ni sus palabras ni sus actos. Por eso, nos preocupamos de nuestros hijos y de su felicidad. Por eso, es fundamental trabajar la más importante de las inteligencias en nosotros y en nuestros hijos: la inteligencia emocional. Dominar esta inteligencia sí que es todo un éxito.

martes, 14 de junio de 2011

Anclaje emocional


Bahía de Santander

Ayer en el hormiguero Elsa Punset  explicaba cómo "anclar" en nuestro cerebro sensaciones buenas, cuando estemos cansados, furiosos, nerviosos, de mal humor...

Se trataba de concentrarse en esa sensación, recordarla intensamente y asociarla a un gesto corporal. Hay que hacerlo relajado, con los ojos cerrados, y repetirlo, al menos,  4 o 5 veces.

PASOS:

  1. Elige el momento que quieres sentir.
  2. Decide qué señal vas a utilizar.  Por ejemplo, ponerte la mano en el corazón, o tocarte una rodilla.
  3. Cierra los ojos y retrocede al momento que quieres recordar.
  4. Revive las sensaciones del momento: el lugar, las sensaciones físicas, la ropa que llevabas, si hacía frío o calor…
  5. Intensifica esa sensación, hazla más grande y más brillante en tu mente.
  6. En ese momento cumbre, sumérgete en él, y haz el gesto que has elegido. No lo hagas, si la emoción baja en intensidad.
  7. Repetir cuatro o cinco veces.

jueves, 2 de junio de 2011

Nuestra realidad


El incendio de Magritte
"El incendio" de René Magritte
Se dice que nuestro cerebro selecciona la realidad que vemos. Dicho de otra manera, que lo que nosotros percibimos no coincide exactamente con la realidad, o que cada uno moldea la realidad de una manera diferente, según sus emociones, y sus pensamientos. Como en el cuento de los ciegos que tocaban al mismo elefante por distintas partes de su cuerpo, y, luego, no se ponían de acuerdo para describirlo.

El mediático libro de El secreto, se basa en la ley de la atracción. Sostiene la teoría de que cada uno atrae a su vida aquello en lo que piensa, que nuestros pensamientos condicionan nuestra realidad.

Si no os lo creéis, ved este vídeo. Tenéis que contar cuántas veces se pasan el balón los chicos del equipo blanco (aviso: si lo conocéis... ya no vale):


Nuestro cerebro estaba condicionado en este caso por el mandato recibido antes de ver el vídeo; por eso, es normal que  no hayamos visto otra cosa bastante evidente, porque no la estábamos buscando. Esa es también la razón por la que cuando una mujer está embarazada, no hace más que ver otras embarazadas por la calle, o porque cuando estás preocupado o interesado por algún tema, parece que todo el mundo habla de él, como explica Emilio Duró en sus conferencias sobre optimismo e ilusión.

Elsa Punset explicaba en su espacio de El hormiguero que no existen personas con buena o mala suerte, sino personas que buscan oportunidades, o personas que buscan obstáculos, miedos, peligros... ansiedad que les impide ver oportunidades. Una persona con éxito en la vida es aquella que tiene los ojos bien abiertos a cualquier oportunidad que le surja en el camino:

Para tener una vida con suerte,
fíjate en las oportunidades y créalas.

En los vídeos se pueden ver otros experimentos curiosos:

Versión corta:


Versión larga:


Más trucos del cerebro para descubrir la felicidad:


jueves, 19 de mayo de 2011

Una persona en construcción


Copio aquí una entrevista a una de las personas encargadas de impartir los cursos del programa de agentes de ayuda en el Teléfono de la Esperanza:

Tres días con Teo, presidente del Teléfono de Badajoz

El blog de Castilla y León se ha acercado a Badajoz para entrevistar a una de las personas más significativas y entregadas del Teléfono de la Esperanza, Teo.

Ha sido para nosotros una satisfacción recoger sus impresiones y los latidos de su alma para hacérselos llegar a todos nuestros blogueros.

Aunque Teo vive en Badajoz, te lo puedes encontrar en cualquier esquina de Cantabria, Palencia, Zamora, León, siempre en pro de la salud emocional.

¡Con unos cuántos Teos nuestro mundo sería más divino y menos inhumano!

Desde León vaya nuestro agradecimiento, simpatía y cariño.

En este espacio os invitamos a ver el resumen de las 3 entradas que hemos realizado en nuestra bitácora.

(1): "UNA PERSONA EN CONSTRUCCIÓN"

 
1º.- Un par de datos autobiográficos y un recuerdo de la infancia.
Nací en Badajoz en 1957. Estudié Magisterio y Filosofía y Letras en la UNED. Mi recuerdo de la infancia son los olores y colores de la Plaza Alta, en el casco Antiguo de Badajoz, donde nací.

2º.- ¿Quién es Teo?.
Una persona en construcción.

3º.- ¿A qué te dedicas habitualmente?
Por profesión y obligación a enseñar, por afición y vocación a aprender.


4º.- ¿Cómo conociste el teléfono de la esperanza (T.E).?
A través del psicólogo de mi Colegio, el primer Director del Centro del TE de Badajoz.

5º.- ¿Qué has aprendido en el T. E.? 
Que tengo muchas cosas que desaprender, que es el aprendizaje más difícil de todos y que a veces damos mucha importancia a cosas que no la tienen, como a nosotros mismos, mientras las cosas esenciales siguen siendo invisibles para nuestro corazón.

(2): "SIN AMOR LA VIDA NO MERECE LA PENA"


6º.- ¿Qué aportas al T.E.?
Bastante poco, tal vez un poco de tiempo y poco más. Yo estoy en el TE por lo que recibo, no por lo que aporto. En el fondo es una relación bastante egoista por mi parte.

7º.- ¿Qué significa para ti ser Presidente del T.E de Badajoz.?. ¿Qué expectativas tenéis en Extremadura en el T.E.?.
Aparte de la responsabilidad y el trabajo que lleva, poco más, en realidad lo importante para mí es ser voluntario, uno más del equipo.Los cargos son servidumbres que uno asume con gusto, temporalmente, porque es una forma más, tan necesaria como cualquier otra, de servir a los demás. En cuanto a las expectativas que tenemos en Extremadura son tan grandes como nuestra región: llevar a cada pueblo, a cada rincón, un trocito de Esperanza y que algún día se pueda decir que en Extremadura no existe nadie que no sea escuchado. En realidad esta es una larga tarea de promoción de la Salud Emocional,  que es a lo que más tiempo y energía dedicamos, sin descuidar la intervención en crisis, sobre todo telefónica.

8º.- ¿Cuáles son los retos del T.E. en los 40 años que estamos celebrando?.
Sin duda entrar en el mundo de las Nuevas Tecnologías y convertirlas en un instrumento útil y valioso , al servicio de la relación de ayuda, como en su día hicimos con el teléfono.

9º.- Serafín puso en marcha el T.E. ¿qué queda de su espíritu?. ¿qué habría que recuperar?.
 De su espíritu queda todo,d e ahí que hayamos llegado a los 40 años de existencia, aunque yo destacaría su espíritu innovador y pionero al servicio de los que sufren, como algo que no debemos perder en el horizonte.

10º.- ¿Qué necesitamos las personas para una buena salud emocional?
Más tiempo para nosotros mismos, un poco de sentido común y grandes dosis de solidaridad.

11º.- Lo más grande y lo más ruin del ser humano
Nuestra capacidad de amar y ser amados, en el amplio sentido de la palabra, es sin duda lo más grande, y lo más ruin es vivir de espaldas al amor. Sin amor, la vida no merece la pena y nos convertimos en unos amargados capaces de lo peor.

12º.- ¿Qué pasa por tus tripas cuando suena el T.E. a las tres de la mañana?
Lo mismo que a cualquier otra hora : Aquí estamos.

( 3): "ME FALTA APRENDER CASI TODO"


13º.- Una película que te haya dejado huella.
Ciudadano Kane de Orson Wells

14º.- Un libro que volverías a leer
El Quijote, que suelo releer de vez en cuando y considero un gran libro de Autoayuda

15º.- ¿Qué te sigue maravillando, emocionando y rabiando?
Me sigue maravillando un amanecer o una puesta de sol, me emocionan los abrazos y gestos de cariño y me hacen rabiar las injusticias de todos los días.

16º.- Un deseo a introducir en una botella
Como en la Caja de Pandora, introduciría la ESPERANZA. Con ella todos los problemas son relativos.

17º.- ¿Qué te falta por aprender?
Casi todo


18º.- ¿A quién en nuestro mundo le dirías tres frescas?
A nadie, me gusta fijarme en las cosas positivas de las personas, no en las negativas. Al final es lo que cuenta para crecer como personas.

19º.- Te quita el sueño.
Nada, duermo muy bien y sueño despierto


20.- ¿Por dónde anda hoy la esperanza?
 En el último niño que acaba de nacer en el mundo en estos momentos


21º.- ¿No quisieras morirte sin...?
Haber vivido


22º.- Tu epitafio
Aquí Yace un Hacedor de Sueños

PALABRAS SABIAS. REFLEXIONES CORTAS. SOLO MEQUEDA DECIR. UN HOMBRE SABIO. GRACIAS TEO.

Otras entradas relacionadas: Ahora lo entiendo

martes, 5 de abril de 2011

Inteligencia emocional


Este es un resumen que elaboré el año pasado con las ideas más importantes que nos transmitieron en un curso sobre inteligencia emocional de la Fundación Botín.

Como comentaba el otro día, hay que hacerse amigo de las emociones, no luchar contra ellas.
4+wings
'"HAPPY MOTHERS DAY!"'
http://www.flickr.com/
Es decir, que si tú percibes ansiedad porque te vas a enfadar, o tristeza, o frustración… reconozcas el sentimiento como un aviso de tu cuerpo de que algo va mal, y pongas los medios para que mejore.

Hay pensamientos improductivos que generan la ansiedad: La tendencia al catastrofismo usando adjetivos o expresiones extremos ("Es horroroso", "No lo soporto"... Si lo estás diciendo, es que lo soportas...) Los pensamientos anticipatiorios ("Seguro que fracaso" "Seguro que no me hace caso"...) Personalizar las situaciones ("Yo tengo la culpa", "Lo he hecho fatal") El todo/nada ("Siempre..." "Nunca..." "Jamás lo conseguiré"...)

Cualquiera de ellos es inadecuado e improductivo porque no se ajustan a la realidad, nos generan más ansiedad y no ayudan a resolver problemas. Por lo tanto, conviene detectarlos, cuestionarlos y evitarlos.

La perfección no existe; los perfeccionistas sufren mucho porque nunca llegan a sentir que han hecho algo bien, puesto que siempre encontrarán algo que les estropee el resultado. Nada se puede hacer perfecto, incluso conviene obligarse a dejarlo imperfecto, sobre todo, si no es importante, y muy pocas cosas lo son de verdad... Se vive más tranquilo.

Por ejemplo, en el caso de María (se siente incompetente porque no se controla con el mal comportamiento de su hijo), su análisis de la situación seguro que no se ajusta a la realidad. Primero, ha utilizado un término absoluto que dudo mucho que la describa adecuadamente en ninguna faceta de su vida; segundo, ha filtrado la información porque sólo nos ha contado una parte de su papel como madre; seguro que hay muchísimas ocasiones en que no se siente así. ¿Qué le diría a una amiga si ella le contase lo mismo?
 
Butterfly
'Brown Argus (Aricia agestis)'
http://www.flickr.com/


La importancia de la empatía; de intentar ponernos en el lugar del otro. Cuando alguien nos lanza un mensaje negativo, en vez de contraatacar, lo recogemos y se lo devolvemos en forma positiva. "No quiero ir al cole" "Veo que hoy no tienes ganas de ir al cole" "Es que quiero leer un cuento" "¿Quieres que leamos un cuento corto y luego te vistes rápido (o al revés)?”

Para empatizar es importante identificar el sentimiento de la otra persona, y verbalizarlo: “Te da vergüenza que…”, “Estás enfadado porque…”, “Tienes envidia de fulanito por…”, “Estás orgulloso de…” Así, conseguiremos que se sienta comprendido y que se abra a contarnos el verdadero fondo de su problema. Más tarde, podemos aconsejar, negociar, criticar, pero, ante todo, empatizar para que no se cierre. Empatizar no es darle la razón al otro, es sólo hacerle ver que sabemos cómo se siente.

Butterfly
'Butterfly'
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Cómo reacciona el cuerpo ante la ira. Resulta que cuando nosotros percibimos una realidad en el cerebro, esta pasa del ojo al tálamo, que retiene la información gruesa; de aquí, al neo córtex, que retiene la información detallada y razonada; luego, va a la amígdala (dentro del sistema límbico, sede del miedo y las fobias) A partir de toda esta percepción, actuamos. Si percibimos una amenaza (real o no) la información, se salta el neo córtex, y reaccionamos sin razonar, como en un acto reflejo.

Bueno, lo he explicado pronto y mal para que se entienda por qué es tan importante que cuando notemos que una emoción de miedo, enfado, tristeza... se nos dispara, nos paremos a contar hasta diez, a respirar, nos vayamos cinco minutos...: para dejar actuar al neo córtex y no precipitarnos; probablemente cuando vayamos contando por el 7, nos arrepintamos de lo primero que íbamos a hacer o decir.
Los errores de pensamiento de la ira son el malinterpretar (“lo ha hecho para fastidiarme”), el catastrofismo (“es horrible”), y los “debería” (“tiene que disculparse”, “no me ha tenido en cuenta”…) Cuando los “debería” los aplicamos a nosotros mismos, se genera la ansiedad; cuando los aplicamos a los demás, la ira.
Los errores que nosotros percibimos en nosotros mismos o en otros, cuando pensamos “debería”, pueden deberse a falta de información (él no sabía que yo estaba en la habitación cuando apagó la luz, por ejemplo), el estado emocional (venía cansado de trabajar), obstáculos, falta de recursos (no saber esto), periodo evolutivo de la persona…

Las personas fanfarronas no nos deben asustar; suelen ser personas con muchos “deberías” para los demás. Su fanfarronería nos está avisando de sus deficiencias emocionales.

Ante una situación difícil, en una valoración primaria, cuando sentimos que nos posee la ira, hay que pensar: “¿Qué tipo de exigencias estoy haciendo?”, “¿Merece la pena una reacción de rabia o no?” “¿Hay intencionalidad?”

En una valoración secundaria, detectamos el error negativo y nos damos auto instrucciones como los niños pequeños para modificarlo: “Aunque esté molesto con razón, es mejor controlar los impulsos” Y no olvidarnos del objetivo “Venga, tú puedes con esta situación” Luego, más tranquilos tomamos una decisión (relajación, inmunización al estrés-contar hasta diez-, descarga, confrontación asertiva, negociación…)


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'Malay Lacewing'
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Los elogios. Vivimos en una sociedad muy crítica, que no valora en absoluto los logros; hay que elogiar porque son las caricias psicológicas. Evitando, eso sí, el elogio ambivalente: “Qué bueno está el arroz, no como el pescado de ayer”. Un elogio debe ser sólo un elogio. Más tarde, si quieres, puedes hacer la crítica.

Cuando volví del curso, lo apliqué con Jesús, y ¡funcionó! No quería recoger los juguetes; noté que empezaba a irritarme, me controlé, respiré, y me dije, “Venga, Blanca, tú puedes con esto, va a salir bien” Entonces, lo cogí en brazos, y usé la empatía: “Estás nervioso, preocupado… Te noto inquieto, y veo que vamos a acabar discutiendo” Conseguí que me contase cuál era el motivo de su preocupación (la profe les había dicho que tenían que escribir la carta a los Reyes, y él no sabe…) Hablamos de ello abrazados. Después, recogimos entre los dos de maravilla, y nos fuimos a cenar. ¡Qué gusto!

Extraído de las ponencias de:
Carmen Aldana Rodríguez
José Luis Vázquez Leñero
DEPSIA, S.L.
C/ Zurbano, 58-4ºE
28010 Madrid
91 308 63 65

Lo siento, pero no sé por qué al copiar y pegar, me sale un tamaño y un tipo de letra en cada parte del texto...
Aaaaarrrrgggggggg (en honor a Marta)

jueves, 31 de marzo de 2011

Derechos asertivos

Elige un derecho.

Cóncedete un derecho.

Concédeselo a los demás.

TODO EL MUNDO TIENE DERECHO…
(Tú… y el de enfrente)

·       A ser el primero algunas veces.
 (La madre que piensa en todos los de la familia antes que en ella: ropa, comida, tareas…)
·       A cometer errores.
 (No hay que torturarse uno mismo, ni a los demás, por equivocarse: “¡Mira que soy/eres/es tonto!”)
·       A tener sus propias opiniones y creencias.
 (Aunque no gusten a los demás o no sean convencionales)
·       A cambiar de idea, opinión o actuación.
 (Rectificar es de sabios. Todo el mundo se merece una segunda oportunidad por muy grave que sea lo que haya hecho o dicho. No se te va a tragar la tierra por dar tu brazo a torcer)
·       A expresar una crítica y a protestar.
(A mucha gente, le da miedo, y traga con lo que le echen. Otros lo dicen con educación, y no pasa nada)
·       A pedir una aclaración.
(Si no hemos entendido algo. El “no” o el silencio los tenemos de antemano)
·       A pedir ayuda o apoyo emocional
(No por ello somos débiles ni van a pensar mal de nosotros. Y si lo hacen, el problema lo tiene el otro por no ser comprensivo, no nosotros)
·       A sentir y a expresar dolor.
(¿Por qué los chicos no pueden llorar?)
·       A ignorar los consejos de los demás.
(Puede que tenga razón, pero que nosotros no podamos seguirlo en ese momento, o que prefiramos otra solución)
·       A recibir el reconocimiento por un trabajo bien hecho.
(Nunca me dicen que la comida está buena, sólo “aj, verdura”. Nunca me felicitan por hacer los deberes o poner la mesa, sólo me riñen cuando no lo hago)
·       A negarse a una petición, a decir NO.
(¿Por qué aceptaría esa invitación, o hacer ese favor o comprar ese trasto?)
·       A no justificarse ante los demás.
(No siempre hay que dar una explicación de lo que haces o por qué lo haces)
·       A responder, o no hacerlo.
(¿Cuántos años tienes? ¿Tienes novio/a? ¿Qué coche tienes? ¿Qué has hecho hoy?)
·       A ser tratado con dignidad.
(¿Acaso existe alguien que se merece el rechazo, la antipatía o incuso la humillación de los demás?)
·       A detenerse y pensar antes de actuar.
(No hay por qué contestar enseguida a las propuestas ajenas: DEJA QUE ME LO PIENSE)
·       A decidir qué hacer con su cuerpo, tiempo y propiedad.
(Siempre que sólo le afecte a él. Si quiere fumar a pesar de que es malo, y me respeta a mí, que fume)
·       A hablar sobre el problema con la  persona involucrada.
(A veces, cuesta, pero hablando se entiende la gente)
·       A hacer cualquier cosa, mientras no vulnere los derechos de otros.

Lista basada en las aportaciones de Raquel Palomera, de la UC

miércoles, 30 de marzo de 2011

Hazte amigo de tus emociones

En el curso que hice sobre Inteligencia Emocional de la Fundación Botín, nos dijeron una frase que me se me quedó grabada: "Hazte amigo de tus emociones".

Nos explicaron que cuando sientes una emoción, ya sea positiva o negativa, estás recibiendo una señal de tu cuerpo, y que es contraproducente luchar contra esa emoción, cosa que solemos hacer, especialmente, cuando son negativas. Es preferible aceptar lo que estamos sintiendo, buscar las razones que nos hacen percibir dicha emoción, y actuar en consecuencia. Por ejemplo, te pones nervioso o tienes miedo; en vez de luchar contra los nervios, o contra el miedo, es mejor pensar qué nos hace sentir así, y buscar los medios para sobrellevar dichas emociones: respirar, verbalizarlo, salir a dar un paseo, analizar la situación objetivamente...

Lo que ocurre es que no siempre identificamos las emociones que experimentamos. A veces, escarbando un poco en nuestro interior, nos damos cuenta de que unas emociones encubren a otras, que tal vez tú crees que estás enfadado, pero, en el fondo, lo que ocurre es que te sientes triste, o culpable, o tienes miedo... Seguro que cuando descubres la verdadera emoción que se oculta en tu interior, ya no te sientes tan enfadado. Por eso, merece la pena pararnos a escuchar nuestras emociones; por eso, es útil tener una lista a mano.

En el curso de autoconocimiento del Teléfono de la Esperanza, nos han facilitado esta, que me ha gustado mucho. La reproduzco en forma de ristra, porque no he encontrado otra manera de publicarla con este editor.

Si alguien está interesado en la tabla en un documento en PDF, que me deje su correo en los comentarios.

¿Cómo te sientes ahora mismo?

Feliz
Eufórico
Confiado
Entusiasmado
Alegre
Exaltado
Gozoso
Contento
Satisfecho
Orgulloso
Tranquilo
Relajado
Encantado
Ilusionado
A gusto
Comprendido
Aceptado
Animado
Débil
Impotente
Oprimido
Vacío
Inseguro
Vulnerable
Indeciso
Incierto
Vacilante
Humillado
Agotado
Cansado
Hundido
Impotente
Vacío
Aislado
Infravalorado
Flojo
Confuso
Desconcertado
Inquieto
Angustiado
Ridículo
Incómodo
Agobiado
Estresado
Incómodo
Desorientado
Sorprendido
Turbado
Incomprendido
Dudoso
Inseguro
Dubitativo

Triste
Desesperado
Deprimido
Amargado
Desmoralizado
Desalentado
Desganado
Herido
Resentido
Despreciado
Dolido
Culpable
Frustrado
Rechazado
Despechado
Engañado
Melancólico
Desanimado
Fuerte
Poderoso
Forzudo
Enérgico
Capaz
Decidido
Seguro
Optimista
Firme
Endurecido
Irresistible
Responsable
Violento
Hinchado
Útil
Firme
Terco
Enfadado
Furioso
Incómodo
Encolerizado
Airado
Irritado
Agresivo
Crispado
Fastidiado
Molesto
Irritado
Malhumorado
Cabreado
Siento odio
Rabioso
Indignado
Estafado
Violento
Asustado
Aterrorizado
Angustiado
Atemorizado
Inseguro
Ansioso
Temeroso
Disgustado
Intimidado
Horrorizado
Sin valor
Preocupado
Acobardado
Horrorizado
Lleno de miedo
Inquieto
Nervioso
Impaciente
Tabla de emociones de Carkuff

miércoles, 23 de febrero de 2011

Empatía

Hace tiempo que una compañera de la Universidad de Padres dejó este vídeo en el Campus de la zona privada. En él, se explica muy bien lo que es la empatía, y cómo mejoraría nuestra calidad de vida si todos la usásemos en nuestra quehacer diario:



Según la RAE, la empatía es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

¿Necesitas unas gafas?

viernes, 4 de febrero de 2011

Pensando en los demás

Primero de todo, quería agradecer a Inma, de la Universidad de Padres, que nos diese a conocer este precioso documental en el foro; y a Armando, de El mundo de Armandillo, y Bebés y más, que subtitulase este documental en castellano.

Dura un total de cincuenta minutos repartidos en cinco partes. Es el resultado del seguimiento que hizo un equipo de televisión a Toshiro Kanamori durante varios meses. Este hombre, merecedor de tanto protagonismo, no es un premio Nobel, ni un gran empresario, científico, artista o catedrático, sino un maestro humilde, sencillo y sensible. Lo que le hace extraordinario es la capacidad para aplicar la inteligencia emocional en sus clases. Enseña a sus alumnos a hablar de sus emociones, a controlarlas, y a reconocer las de los compañeros. Para él lo más importante es la empatía:



Yo lo he visto siete veces, y todavía me emociono con algunas de las escenas. Me gusta todo: las canciones, la música, las fotos de los niños, el saludo del profesor Kanamori a cada uno, cómo funcionan en el aula; cómo abraza a los niños cuando lloran, o cuando ríen, la excursión al río, el patinaje sobre barro, la nieve, los silencios, las discusiones, la caligrafía japonesa, pero sobre todo, el compañerismo del grupo, entre ellos, y con el profesor.


Hay diez puntos de la película que me gusta destacar:

  1. "Sólo tenemos una vida, hay que vivirla con alegría."
  2. "La clave para ser feliz es aprender a pensar en los demás verdaderamente."
  3. "Es difícil guardarse una cosa escondida. Por fin, puede hablar de su padre con una sonrisa en los labios."
  4. <<La empatía es lo importante: “Deja a la gente que viva en tu corazón” Cabe tanta gente como tú quieras. Ellos explican sus cosas y los demás comparten sus sentimientos. Cuando la gente te escucha de verdad, vive para siempre en tu corazón.>>
  5. "Su receta para la felicidad es que cada niño tiene que reafirmar sus puntos fuertes y los de sus amigos, y que sus amigos tienen que hacer lo mismo con él."
  6. "¿Por qué tratáis a vuestro amigo con tanto menosprecio?"
  7. "Yo no sufría, y por eso no veía que estaba mal hecho."
  8. "¿Si sabía lo doloroso que es sentirse marginada, por qué no impidió que pasase lo que pasó?"
  9. ¿Qué argumentos convencen al profesor (que no hay relación entre los hechos y el castigo; que lo necesitan en el grupo; que ellos han tenido la culpa por no pararlo)? ¿Cómo cambia de actitud el profesor? ¿Cómo intervienen los compañeros (sin gritar, sin ofender, ordenadamente…)? ¿Qué hace el profesor mientras escucha a los niños (cierra los ojos, respira)?
  10. "Si una persona no es feliz, no lo será nadie."


Más tarde, leí en el libro de José Antonio Marina, La recuperación de la autoridad, que en Japón, uno de los países con menos violencia del mundo, según escribe Vicente Garrido, "cuando una familia encuentra a un niño sin conciencia, su esfuerzo para que vea que está en su mejor interés respetar las obligaciones que tiene como miembro de una comunidad se ve reforzado por toda la sociedad: todos esperan que él no ofenda a los demás actuando como un bribón y un forajido. Esto es bien diferente de lo que ocurre en Europa y Estados Unidos, donde generalmente la sociedad se esfuerza en destacar que, para ser alguien, debe demostrar que es más astuto y poderoso que los demás".

Creo que esta idea se refleja perfectamente en el vídeo entre el final de la tercera parte y el principio de la cuarta. Demuestra cómo se puede vivir en armonía, y cómo se es posible reconducir el mal comportamiento de un compañero.

Estas son las partes que faltan: