viernes, 7 de septiembre de 2012

Meditación, atención o presencia plena... mindfulness

 Golden+flames

Hace años que practico la relajación, sobre todo, desde que hice yoga durante casi dos años, antes de nacer mis hijos.

Desde hace casi un año, también me he adentrado en la meditación, aconsejada por mi compañera de la UP, y amiga virtual, Inma.


Al principio, seguí los pasos que recomendaban en el libro Recuperarse del SFC. Más tarde, mi amiga Isa me prestó su libro de Jon Kabat-Zinn, Vivir con plenitud la crisis que me orientó un poco mejor. A la vez, encontré en la Biblioteca el libro del mismo autor Mindfulness en la vida cotidiana que me encantó. Me pareció un libro precioso, no sólo como guía de meditación, sino como filosofía de vida. Un libro para tener siempre de cabecera. De él me gusta especialmente que se centra en la meditación desde el punto de vista técnico y en cuanto a los beneficios que proyecta sobre la salud, sin meterse en esoterismos ni explicaciones espirituales (que también caben si así es). El autor dirige el Programa de Reducción del Estrés del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Este verano, me he leído Aprender a practicar mindfulness, de Vicente Simón, profesor de Inma, que es psiquiatra de profesión. También me ha gustado mucho. Es un libro práctico que pasa por cada principio que sustenta la práctica de la meditación, con ejercicios al final de cada capítulo.


Hay que tener mucha paciencia porque es un proceso que se hace poco a poco. Además, como insisten los expertos, no hay que meditar para llegar a ningún lado, ni para hacerlo perfecto, cada meditación es perfecta en sí misma, y es su propio objetivo.

Una de sus bases es la compasión. Por ejemplo, cuando tenemos una molestia física, o una situación dolorosa o conflictiva, en vez de darle vueltas, y caer en la autocrítica, es mucho mejor darse cariño y consuelo a uno mismo como si fueses un amigo. La fórmula que propone Vicente Simón es muy sencilla. Haces varias respiraciones profundas, te pones la mano en el corazón: "Estoy sufriendo", "En la vida hay sufrimiento" o "Todo el mundo sufre", "Que yo esté libre de sufrimiento, que yo tenga paz"

Vicente Simón
Junto con la compasión, llega la aceptación. El otro día lo experimenté con un ejemplo práctico. Durante las vacaciones, después de una comilona, me dolía el estómago, tenía náuseas, y todavía nos quedaban kilómetros de coche. Paramos, e intenté vomitar, pero nada. Así que monté de nuevo, cerré los ojos, respiré, me relajé, y empecé a decirle sí a las molestias, al dolor, a las náuseas... a dejar de resistirme a su presencia. En vez de resistirme al dolor, que genera tensión en el cuerpo, recibo las molestias como un huésped incómodo. Puede ayudar decir: "Sí, te acepto, tengo esta molestia, no me resisto", concentrarse en la zona, y decir "Está aquí". Entonces, puedes descubrir que tu cuerpo se relaja al dejar de resistirse. Gracias a una mala experiencia, hice un gran descubrimiento.

Aceptar no significa rendirse ni resignarse, ni dejar de buscar soluciones a nuestros problemas. Digamos que  es una forma asertiva de aceptarlos: desde la relajación, no desde la tensión. Podría compararse con la sensación que se tiene en el agua: si hay resaca e intentas salir del mar, no puedes y te pones nervioso, empiezas a agitarte, te tensas, no respiras bien, y el agua se convierte en una pared de piedra. Pero si te relajas, y vas a favor de la corriente, es la misma marea la que te empuja hacia fuera.

Kabat-Zinn
También me ha servido en relaciones personales, después de alguna conversación no demasiado de mi agrado, para restarles importancia.

La sala de meditación de Juan Manzanera, me ha ayudado mucho a entender los dos conceptos. Especialmente, la meditación del amor, y la de dar y tomar. Me las he descargado en el móvil, y las oigo habitualmente.

En general, he notado más serenidad, más amor ante los fallos e imperfecciones propias o ajenas. Me puedo callar en los enfados, e, incluso no enfadarme. Y mucha felicidad, una felicidad serena, no exploxiva como fuegos artificiales, sino del estilo de la luz de una vela. No siempre... claro.

Como explico, es un proceso largo con sus etapas, pero es importante ser constante, y saber que, salga como salga, tu cuerpo y tu mente se están beneficiando de ese rato que dedicas a desconectar. Y tengo presente la frase del viejo sabio "Esto también pasará", tanto en los buenos, como en los malos momentos.

En fin, que estoy encantada de haber perseverado en la meditación, porque estos meses en que parecía que no avanzaba, me han servido de mucho. Eran la siembra necesaria para recoger una buena cosecha.

P.D. Ayer me pasó algo curioso. Cuando por la mañana me tumbé a descansar, me temblaba el párpado de un ojo. Me concentré en el ojo, dije "Me está temblando, está aquí, lo acepto" Y desapareció en el acto. Creí que era casualidad, pero el temblor me volvió a lo largo del día, repetí lo mismo, y me funcionó tres veces más. La última, al acostarme.

martes, 4 de septiembre de 2012

Frases célebres de mis hijos (XI)


Jesús, después de venir de casa de una amiga: “…y tenía dos gánsters muy graciosos que se estiraban y se encogían” Dos hámsters, quería decir.

Jaime, contestando a su padre sobre el papel de cada compañero en un cuento que representaron en clase. “¿Y Carmela?” “Era la ranadora” Narradora, la que cuenta historias; ranadora la que cuenta ranas.

Jesús: está su padre buscando el horario de la OLA de una ciudad que hemos visitado en domingo. Al cabo de un rato, le dice él: "Papá, los  domingos no hay" Su padre, sorprendido: "Pues me lo podías haber dicho antes. ¿Cómo lo sabes?" "Pues porque me he fijado que ningún coche tiene tícket".

Jaime, oyendo una conversación en la radio, en que preguntaban: “¿Tienes pareja?” Él, “Sí” Yo le pregunto: “¿Tú tienes pareja, Jaime?” Contestación, todo convencido: “Sí, Jesús”

Jaime carga con dos baúles de Lego, y tres animales encima, de un extremo a otro de la casa. Más tarde, se enfada porque no quiere recogerlos. Le recuerdo que los puede llevar igual que los trajo, que ya es mayor para hacer estas cosas y entenderlo. Me enfado porque se niega, y se echa a llorar, y me contesta con retintín “Oye, que tampoco soy tan mayor, ¿sabes?”

Jaime, en vez de “tiene razón”, dice “tiene verdad”. Así se confirma que cuando creemos estar en posesión de la razón, también creemos estar en posesión de la verdad.
 
Jesús: “Ya estoy harto, Jaime siempre está detrás mí, parece que tenga un chicle pegado”

Jesús: "Ya sé cuál es el problema de Jerry. Que no puede aguantar a Tom, pero sin Tom, no hay diversión" Yo le contesto que creo que eso le ocurre a él con otro que yo conozco... y me da la razón.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un junco flexible


 Morning+flight

Un gran regalo que me han hecho:

Santander, 11 de julio de 2012

Sé que es difícil ponerme en tu lugar, y que quizá no lo habré conseguido, pero al menos lo he intentado.
Con muchísimo cariño, Blanca:
 
A menudo quiero dormir,
descansar olvidando el cansancio;
detener el reloj para tomar aliento
mientras los demás corren rápido.

A veces me enfado,
porque ya ni el sueño
me repara la fatiga.
Y  detener la fuerza centrífuga de los niños,
o intentar disfrutar de mi trabajo
(como hace no tanto),
es labor más que imposible
para mi cuerpo agotado.

¡Y rujo a veces!  Como un león…herido;
Y echo fuego como los dragones de los cuentos…
(que en el fondo tampoco son  malos).
Me queman los juicios, los análisis y las citas
que me muelen  a diario,
y  que además, parecen  sin resultado…

Y me enfado.

Pero  también muy menudo,
después de cerrar un momento los ojos,
cuento (bastantes números, es cierto),
y  sonrío a mis hijos.
 
Y las más de las veces,
después de dormir tan absurdamente mal,
me esfuerzo por levantarme,
y por dejarme aliviar por el impulso y la luz
de mi familia y mis amigos.

Y no es fácil, invocar con fe al sol de mayo
desde un amanecer de diciembre.

No es sencillo encontrar ánimos.

Pero sé que soy un junco capaz de resistir  al viento;
Y que debo armarme
de paciencia, de valor,
de voluntad, de entusiasmo…

Pronto amainará la galerna,
 y  veré que este junco
 salió ganando.

  (tu  amiga Gloria)

Gracias de corazón, Gloria

viernes, 31 de agosto de 2012

Cuatro décadas



Me paro a pensarlo, y me parece mentira. A pesar de mis limitaciones físicas, yo no aprecio que tenga tantos años; todavía me siento más cerca de los treinta que de los cuarenta. Aunque hace tiempo que noté que me hacía "mayor" cuando dejé de ser la más joven de mi centro, cuando dejaron de confundirme con una alumna (aunque aún todavía me ocurre ;-), cuando empezaron a llamarme "señora"; cuando llegaron profesores más jóvenes que yo, y me sorprendía saber su edad porque, inconscientemente, yo me quitaba años... Más que ser ellos muy jóvenes, pensaba que cómo podía ser yo tan mayor... Imposible. Lo mismo cuando me paro a pensar en los años que se cumplen del fin de carrera, o de una amistad, o de cuando que empecé a trabajar, o que me casé, o cuando miro a mis hijos y los veo "tan mayores".

Pero lo años no pasan en balde, como se dice, y he acumulado vivencias, conocimientos (se supone), experiencia, amor, amistades, relaciones varias, momentos alegres, momentos tristes, momentos que me gustaría borrar de mi memoria... alguna arruga, algún kilo...

Sin embargo, sin tiempo, es imposible madurar, y todavía menos, seguir ni aprendiendo, ni, mucho menos, viviendo. Es bueno hacerse mayor, y poder mirar hacia atrás. Y una cosa es cierta, nunca seremos más jóvenes de lo que somos ahora. Lo que envidiamos de la juventud ya lo tuvimos entonces; lo que nos toca es disfrutar nuestro momento, y seguir sintiendo la ligereza de edad en el corazón. Nunca es tarde para hacer lo que siempre quisimos hacer, ni para aprender, ni para cambiar de actitud ante la vida, ni para renovar ilusiones.

Los cumpleaños pueden ser nostálgicos, como la Navidad o el fin de año, pero ayer, cuando miraba las fotos de las vacaciones, me vi guapa, y lo que es más importante, feliz, y me alegré de cumplir cuarenta años. En muchas de ellas, estoy rodeada de mis dos tesoros: Jesús y Jaime. Mi mejor huella en el mundo. Merece la pena cumplir años.



miércoles, 29 de agosto de 2012

Síndrome de Fatiga Crónica, aclaración.

 Island+from+Shore+%7E+Explored+%7E

Han sido varias las personas, más cercanas, menos cercanas, conocidas, desconocidas... que me han escrito conmovidas y solidarizadas al leer mis entradas sobre mi enfermedad.

Quiero aclarar que la primera entrada la escribí hace tiempo como parte de un programa de una terapia del libro Manual de escritura curativa de Manu Rodríguez (editorial Almuzara). Al transcribirla, la verdad es que me dejó mal sabor de boca, y me entristeció. En ella, volcaba los sentimientos de un largo proceso de año y medio, en el que, efectivamente, ha habido momentos muy bajos (nunca estoy libre de deprimirme cuando tengo crisis de fatiga), pero, ahora mismo, estoy animada, dispuesta a reincorporarme al trabajo, a aprender a dosificarme para poder llevar una "vida normal" y aceptar esto que me ha tocado vivir.

Muchas gracias por el cariño que he recibido tras publicar mi experiencia.

lunes, 27 de agosto de 2012

Magnesio, proteínas y vitamina C

 The+Mysterious+Bones+in+All+of+Us

En la última entrada sobre SFC, mencionaba la recomendación de tomar magnesio.

En los libros de Ana María Lajusticia, una amiga me ha encontrado una posible explicación.


“El Magnesio es el gran olvidado de la medicina, a pesar de sus beneficios”

EL MAGNESIO INTERVIENE EN LA FORMACIÓN DE LOS TEJIDOS, INCLUIDOS LOS DEL
ESQUELETO, EN LA FORMACIÓN DE ANTICUERPOS, ENZIMAS Y HORMONAS, EN LA
RELAJACIÓN MUSCULAR, INCLUSO EN EL RITMO CARDÍACO Y EN EL TRABAJO MENTAL,
SIN EMBARGO LA IMPORTANCIA DE CORREGIR SU CARENCIA EN EL CUERPO HUMANO
ESTÁ POCO CONSIDERADA.

Dietas muy estrictas y sin base médica, alimentación desordenada,
trastornos alimenticios varios, etc. provocan que a nuestro cuerpo
no lleguen todos los nutrientes que debieran.
Pocos saben, sin embargo, que además, más allá del acierto o no de nuestra dieta, los
propios alimentos han rebajado su cantidad de nutrientes, en especial algunos de tan
vital importancia para nuestro cuerpo y salud como el magnesio, lo que agrava la situación
aún más si cabe.

Ana María Lajusticia, licenciada en Ciencias Químicas y artífice de la línea de complementos
nutricionales que lleva su nombre, hace años que trabaja en este tema, “hasta
hace medio siglo atrás, en el campo se trabajaba con animales y las tierras se abonaban
con estiércol, incluso con guano. A partir de la mecanización de la agricultura, los animales
fueron substituidos por máquinas y los abonos naturales por fertilizantes químicos. Se ha dejado de practicar el barbecho, sin dejar margen al suelo a manifestar sus carencias. Durante las cosechas se extraen nutrientes del campo, que si no se reponen, van debilitando la tierra y con ella las futuras producciones”.

Dietas inadecuadas y productos faltos de nutrientes.

El magnesio es uno de los elementos que con más facilidad va desapareciendo
y también uno de los nutrientes cuya deficiencia en el
organismo humano provoca peores consecuencias. “El conocimiento
de este hecho, sin embargo, es todavía muy bajo a nivel general, incluso
entre la comunidad médica”, explica Lajusticia, quien debido a sus
conocimientos sobre el suelo y abonados, por un lado, y sobre la Biología
molecular, por otro, fue la primera persona que explicó científicamente,
en nuestro país, por qué la deficiencia de magnesio está tan
generalizada y por qué tiene manifestaciones tan diversas e incide tan
directamente en el aumento de la artrosis, osteoporosis, tendinitis, etc.
“Me empecé a interesar en el tema a raíz que hace ya años, un médico me
desaconsejó operarme de listeis porque padecía de osteoporosis y me dijo
que a la larga acabaría en una silla de ruedas. Para intentar paliar algo
el problema me recetó corticoides, los cuales en combinación con mi
alimentación del momento me provocó una diabetes. A partir de aquel
momento puse manos en el asunto, empecé a comer proteínas y a buscar
información. El primer libro en el que intuí la importancia del magnesio
fue “Virtudes creativas del magnesio” escrito por un jesuita en base a los
estudios franceses que afirmaban que los pacientes de los balnearios
magnesianos se curaban mejor y tenían más animo que el resto”, explica
y recuerda Ana María Lajusticia. El magnesio, un nutriente esencial al que infravaloramos
Hasta el año 1974 no empiezan a aparecer escritas las primeras referencias
sobre el papel del magnesio en la salud. Hasta el momento
no habían existido métodos fiables de medición, pero tan pronto los
hubo y se realizaron las primeras investigaciones, se dieron cuenta
que el magnesio interviene en 320 sistemas enzimáticos del cuerpo
humano, entre ellos algunos tan importantes como la formación de
todos los tejidos, en la síntesis de las proteínas, la fabricación y desgaste
de los cartílagos, huesos, tendones...  Esto sin embargo, no ha
sido de gran calado ni a nivel general ni médico, algo que subleva a
Lajusticia. “Yo no he descubierto nada. Todo está en algunos de los libros
de referencia médica más conocidos. Yo simplemente me he dedicado a
buscar y reunir toda la información al respecto. El magnesio es el gran
olvidado de la medicina”.

Al margen de este “olvido”, Ana María Lajusticia lleva más de 30 años
promoviendo los complementos de magnesio. Destaca entre ellos,
el Colágeno con Magnesio un complemento esencial para las dietas
deficitarias en proteínas, que ayuda a rehacer tejidos y reponer el
colágeno, que hace de soporte del fosfato de calcio en el hueso, algo
esencial en la lucha y prevención de la osteoporosis.

“Diariamente deshacemos 400 gramos de proteína lo que significa 1kg de
tejido diarios que deshacemos y debemos rehacer. De esos 400 gramos,
las 3/4 partes de los aminoácidos en los que se deshacen las proteínas se
reutilizan pero ¼ se pierde por la orina. Eso quiere decir que diariamente
una persona de 70 Kg., debe reponer 100 gramos de proteína. Nos encontramos,
sin embargo, en un país que se desayuna mal, sin zumo, sin fruta.
Casi nadie en las ciudades desayuna o cena proteína. La gente no sabe
de estas necesidades y no come proteína, o quien la toma no lo hace en
las cantidades necesarias. De ahí la importancia de divulgar estos conocimientos
y de complementar nuestra dieta con magnesio”.

Un complemento para todas las edades
Este complemento, explica Lajusticia, no puede, sin embargo, ser
puntual, sino que se debe entender como un tratamiento constante,
tanto por la carencia de tiempo de permanencia de los aminoácidos
en sangre, entre 5 y 6 horas, como por la necesidad creciente de cubrir
la falta de nutrientes desde más temprana edad. “Actualmente, a los
niños les duele las rodillas y hacen esguinces con más facilidad que antes,
y esto es consecuencia directa de una dieta deficitaria en magnesio. No
se les rompen más los huesos, porque hasta los 21 años no están calcificados
del todo, pero a partir de esta edad, el abuso de desnatados y la
falta de ingesta de grasa animal y por tanto de los máximos portadores
de vitamina D puede conllevar dificultades de asimilación del calcio, con
los problemas de osteoporosis que esto conlleva”.

En caso de que haya un déficit de magnesio en el organismo,
este provocaría problemas en relación con
el sistema nervioso, tales como ansiedad, desasosiego,
dificultad para fijar la atención, etc., que a veces
se califica como depresión y se trata con fármacos.
Asimismo, como el magnesio interviene en la relajación
muscular, esta deficiencia se manifiesta también
en contracturas, calambres, pinchazos en la región
precordial, espasmos, arritmias, taquicardias, sensación
“de bola” en la garganta, dificultades en la respiración
y, en ocasiones, hipertensión. Además, cuando
su concentración disminuye en la sangre se elimina
en menor cantidad por la orina, lo que da lugar a la
formación de piedras en el riñón.

El magnesio está altamente indicado en estados carentes
de este mineral (embarazos, lactancia, pubertad,
vejez, ansiedad, calambres, tics y contracturas);
también resulta indispensable para mantener en óptimas
condiciones y reparar el desgaste de los cartílagos,
tendones y huesos.

Si una persona no repone a través de una
nutrición correcta el colágeno que se pierde,
las sales cálcicas no tienen dónde fijarse y el
hueso se descalcifica y se vuelve rígido, seco y,
por tanto, frágil.

El compuesto Colágeno con Magnesio ayuda
a equilibrar las dietas deficitarias en proteínas
y a regenerar los tejidos, especialmente cartílagos,
tendones y huesos. También tiene un
gran beneficio sobre la piel, uñas y pelo,
mejorando su aspecto.

Conviene empezar a tomarlo poco a poco, porque, al principio, puede soltar el vientre.

Alimentos ricos en magnesio por orden: cacao, almendras, alibias, harina de soja, avellanas, nueces, piñones, cereales completos, dátiles, higos y legumbres.
Alimentos ricos en proteína por orden: 50% levaduras, la soja en grano y su harina; 40% leche descremada en polvo, quesos bajos en materia grasa; 20 % carnes y pescados, almendras, nueces, avellanas y cacahuetes; 14% huevos; 10% legumbres.
También hay que complementarlo con fósforo (quesos, pescado, huevos, frutos secos, germen de trigo, lecitina de soja…) y vitamina C (cítricos, kiwis, fresas, tomate, pimiento, coliflor y brócoli crudos…)

Libros de la autora:

Vencer la osteoporosis
El magnesio, clave para la salud
Colesterol, triglicéridos y su control
La artrosis y su solución