jueves, 14 de abril de 2011

Vísteme despacio, que tengo prisa


Playa de La Arnía
http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/

En medio de este cansancio que me provoca un virus desde hace más de cuarenta días, hoy he aprovechado uno de mis ratos de mejoría, y de sol, para visitar una playita cercana. Allí, he recargado energía y vitamina D, además de reflexionar sobre alguna cosilla que me ha intranquilizado al principio de la semana.

De vuelta a casa, he puesto Radio 3, y he tenido la suerte de que estuviese sonando una música preciosa:

Era el programa Música x 3, que cada día lo  dedican a un tema distinto, a partir del cual, varios invitados presentan música relacionada con el contenido, y conversan acerca del mismo, de las canciones y de los músicos.

snail
'Resting After Storm'
http://www.flickr.com/


El tema de hoy era “La filosofía del caracol”, a propósito del movimiento slow: la cultura de la lentitud. No podía estar mejor elegido, ahora que intento tomarme la vida con calma para recuperarme. Me encanta esa sensación de que, a tu alrededor, ocurran cosas que parecen dedicadas especialmente a ti.
Si queréis oir el programa, pinchad aquí (es el del 13/4/11). Estas son algunas de las reflexiones que me han gustado:

Yo quería empezar por el tema de los niños porque, si hay algo que te exige dar prioridad, en un momento dado de la vida, es ser madre y tener un hijo. Y tienes que pararte y frenar en bien del desarrollo de otra persona. Y creo que, en este sentido, la cultura slow favorecería mucho a las mujeres trabajadoras madres para que puedan parar un poco y dar prioridad a la crianza" Ana Morente
Si algo define a la cultura slow es ser muy selectivo y muy eficiente en el tiempo que dedicas al trabajo, y el resto del tiempo invertirlo en hacer las cosas que nos placen. [...] Aquí, en este disco, habla de caminar. Porque caminar te conecta mucho contigo mismo, por la respiración, por salir al campo. Habla este tema de eso, de salir al campo, de subir a la montaña, de disfrutar el día. [...] Alejarte de la ciudad, salir a caminar, olvidar las preocupaciones... Ana Morente
Lo decía Epicuro, que adquirimos el conocimiento del mundo a través de las sensaciones, y esas sensaciones son las que nos revelan la realidad, y el conocimiento que nos proporciona estar en contacto con lo que nos rodea. Rosa Pérez 


Precisamente, en el camino de regreso, me he encontrado con dos claros ejemplos de que esta sociedad necesita vivir un poco más despacio, tomarse los acontecimientos con sosiego.
Una señora, de unos setenta años, estaba esperando a cruzar el paso de peatones; el coche  que iba delante de mí no ha parado, pero yo sí. Mientras ella cruzaba, no ha dejado de mirar hacia su derecha, en dirección del coche que se alejaba, a la vez que gruñía por la falta de respeto. Esta señora tenía dos opciones: mirar al coche que no le dejó pasar, o mirar al coche que sí le dejó pasar… y ella hizo su elección. 
Unos metros más allá: coche en doble fila en el carril opuesto; el mío, libre. Una chica,  entre veinte y treinta años, conduce por el carril contrario, y empieza a girar para esquivar la doble fila, invadiendo parte de mi carril. Yo me detengo un poco antes de llegar a la altura del coche que estorba, para dejarle pasar a ella. Cuál es mi sorpresa, cuando veo que me pone mala cara, hace aspavientos con los brazos, y va diciendo no sé qué, no lo oigo, pero supongo que nada bonito… porque, según entiendo, no le he dejado espacio suficiente para la maniobra, a pesar de que he sido amable, y le he cedido el paso. Esta chica tenía varias opciones: esperar en su carril con paciencia o sin ella, y dejarme pasar puesto que yo tenía prioridad; pasar agradeciendo el gesto, aunque le pareciese incómodo; pasar sin agradecer el gesto, pero con neutralidad; o pasar echándome en cara la incomodidad de una maniobra que ella había empezado… Y ella hizo su elección.

dark+forest
'Slow Down .......You Clown!!'
http://www.flickr.com/

Y yo, mientras, escuchando música slow, y a los locutores decir que hay que vivir leeeeeeeentooooo. Está demostrado que la circulación saca lo peor de la persona. ¿Por qué? Probablemente, si a estas dos mujeres les preguntas la causa de esa agresividad se justificarán intentando demostrar el agravio que han sufrido en ambas situaciones; se están defendiendo de un incidente sin importancia como si fuese una amenaza realmente peligrosa. ¿Por qué?
Si estas dos mujeres se tomasen la molestia de ahondar un poquito en su interior, acabarían dándose cuenta de que la razón por la que realmente están enfadadas es otra totalmente ajena a la circulación: una mala noche, una mala mañana, ambas cosas, una multa de tráfico, que llegan tarde a alguna cita, una discusión de trabajo o de amor; o, quién sabe si todavía más alejada… una infancia desgraciada, una relación de pareja insostenible, un enfermo al que cuidar, aspiraciones frustradas…
Aprovechamos la más mínima excusa (y el coche nos da muchas oportunidades) para desahogar toda esa rabia acumulada durante horas, días, semanas, meses, años… Pero no hacemos sino alimentar esa rabia, esa frustración, esa insatisfacción, ese desamor… que sigue sin resolverse, por lo que añadimos un motivo más de infelicidad. Lo malo es que realmente nos convencemos de que estamos enfadados con el del coche de enfrente, y descargamos con él una rabia, a todas luces, desproporcionada. ¿Merece la pena ese mal trago añadido? Tal vez, sólo si nos preguntamos, pero ¿por qué me he puesto así?

BRAINDEAD_1992_PeterJackson_evilrat
'Enojado'
http://www.flickr.com/


¿Cuántas capas de rabia atenazan nuestro interior? ¿Cuántos problemas sin resolver se van amontonando uno sobre otro, a lo largo del día o de la vida,  impidiéndonos pensar y obrar con claridad, con caaaaalmaaaa?

2 comentarios:

CONCEPCION dijo...

Me ha encantado tu reflexión llena de sabiduría, ahora voy a meditar yo también en ella para impregnarme de la idea y aprender a ir mas despacio y "pillarme" en momentos como los que tu comentas. Gracias.

Blanca dijo...

Gracias a ti por participar. Yo uso el material que me han dado en el curso del Teléfono, y aprovecho cuando se acuestan los niños, o, estos días que estoy de baja, si hace bueno, cuando puedo, me voy a un parque yo sola a pensar en ello.